lunes, 25 de febrero de 2013

Break the bubble


Maldito y bendito lunes. Lunes infinito, agotador, largo como una curva hasta el horizonte y más allá. Lunes de rabia, de frustración, de silencios y de oscuridad. Lunes de reencuentro, lunes de miradas y de alegria. Si las miradas fueran hechos, ya estaría prisionero por escandalo publico.
Pero cortame. Me gusta que no le cortes a nadie, pero que en mi caso no te detenga para nada. La amistad surge de la confianza, de la seguridad de que escucharé la verdad de tus labios. A veces tengo una impresión de que me tienes como miedo y eso es intolerable. Una mujer como ud no le puede tener miedo a nada.
Nadie es dueño de sus sueños.  Lo sé cuando te miro y me pregunto si será mentira, si será verdad, si será posible. Algo que aprendí cuando conocí a Carol, entrando en esa casa de la mano de Karen, es que uno debe preguntarse que le gusta en una mujer. Si lo que vé es cierto o no y el porqué, dado que toda relación viene condicionada por sus espectativas, por su comunicación y su mecanica interna. Lo que conocemos y lo que dejamos conocer, lo que escondemos y lo que se nos escapa. Lo que somos y lo que queremos ser.
Y sé que no puede ser. Y sé que el ser un limite, cuando A tiende a infinito, me gusta y me motiva. Me hace crecer. Eres como el exito, si me baño en tu luz es demasiado y me quemo. Cuando creces y te superas, cuando sonries, cuando eres tu me deslumbras. Pero no eres para mi. This is not for you, que cantaba Pearl Jam. Así que no tengas miedo de romper mi burbuja y dejarme llorando, porque sobreviviré y de mis trozos haré otra historia. Es como la mariposa que pasa por gusano y rompe el cascarón, las unicas relaciones que existen sin conflicto son aquellas en las que el piloto maneja demasiado bien. En el conflicto es donde uno se desarrolla, y si no que le pregunten a Nietzsche.

Y al fin y al cabo, la vida vuelve a pintarse de gris. Y va a ser un periodo de gris grande, dos semanas casi sin tregua. Pero ha merecido la pena. Este fin de semana me he asomado a la grandeza del ser humano, al surrealismo de este. He jugado, he reido. He hablado de cosas que me interesaban y he sido yo mismo. He visto sitios nuevos y sitios viejos, he sentido, he aprendido. He vibrado en una misa y me he recordado partes de mi identidad, en la eterna ciudad de Santiago. Y, como el que coge aire antes de sumergirme, me preparo para este tiempo bajo el agua. Ya queda menos, pero vamos a intentar disfrutar de lo poquito que queda. Y contigo por ahí es más fácil, así que gracías.

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