jueves, 21 de febrero de 2013

Que chungo debe ser


Ser piba. Más allá de que, como los judios ortodoxos, yo dé gracías a Dios todas las mañanas por haber nacido varón, la verdad es que mi carácter como piba habría sido una ruina terrible. Curiosamente, en ese instinto natural de llevar la contraria tan mío, yo en la adolescencia decidí que iba a pasar de lo que pensara la gente. Digo curiosamente porque en esa epoca es precisamente cuando uno es más susceptible a los juicios de los demás. Pues yo opté por todo lo contrario, por anti-alinearme y hacer todo lo que pudiera para ser marginado. Como decía el otro día a proposito de "If you love somebody", si eres un tío feo sabes que la persona que está contigo está porque le interesas, no por tu atractivo. Yo, que soy un tío orgulloso e incluso un puntito arrogante, tengo plena certeza de que todo el que pierde su tiempo conmigo es porque realmente le intereso.
Claro que ahora es todo un poco más complicado, porque en mi entorno hay gente que cree que puede obtener de mi ayuda interesada. Y eso es ridículo porque yo no doy ayuda interesada: ayudo o no ayudo. Pero no espero nada a cambio, porque así no me decepciono.
Que me he ido del tema. Estaba hablando de lo jodido que debe ser nacer tía. ¿Por qué? Por todos los estereotipos, topicos e ideas preconcebidas. Y ser tía relacionandose conmigo tiene que ser como ser jinete de puercoespín, porque soy un tío soltero, emocional, digo lo primero que pienso sin preocuparme de las reacciones que genere ni de las consecuencias que pueda tener. Por regla general eso me hace muy popular entre los chicos y me entiendo muy bien con ellos pero con las pibas... mec.
Pero es que es normal. A ellas desde pequeñas les enseñan a estar condicionadas por su entorno, a no sacar los pies del tiesto, a orientarse. Si todas visten rosa tu tienes que vestir rosa, si la moda es tal tienes que seguir la moda... En ese sentido entiendo que a esta mujer le resulte complicado. Yo presumo de mi singularidad y cuesta conocerme y entenderme. Vero la Mala ha resultado una sorprendente colega con el tiempo y quizás derive una amiga. ¿Quién sabe? Yo no me junto con niñas normales, porque son aburridas. Pero me gusta que haya tanta locura en mi vida, aunque a veces duela.

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