viernes, 8 de febrero de 2013
Save me tonight
Lo cantaba Glenn Hughes y no deja de ser una de las grandes verdades universales. Vivimos muy solos. Vivimos muy oscuros. Vivimos muy aburridos. Y yo estoy cansado de conformarme con simulacros de realidad, de beberme la vida en tres calás, de esconderme de mi mismo asomandome a mi ventana a la niebla. ¿Qué esconde la niebla? Y sobre todo... ¿Qué pasa cuando deja de importarte?
Debe ser mi sexto carnaval sin carnaval. Carnaval en el exilio, como fue cumpleaños en el exilio. Esa noche en que uno se iba a casa de los colegas y aparecían colegas de colegas, con una manta, palomitas y ganas de liarla en la epoca buena de la adolescencia. Primer día para ver la final, discutir, pelear, reirse, emocionarse y hacer como que no te emocionas. Al día siguiente sería día de disfraces, de volver a encontrarse, de que nos traería la noche. Yo nunca me disfrazaba, sino que miraba como mis colegas preparaban sus inventos mientras bebía coca cola. En la segunda epoca buena, me asomaba al balcón en casa de Brr y Prr con el Sr Juan y toda la troupé de Tarifa y nos dedicabamos a ver pasar niñas buenas y disfraces ocurrentes.
Esto es un infierno helado. Me duelen las articulaciones y no duermo bien por las noches. Ya no recuerdo la ultima vez que alguien me abrazó y me llegó por dentro, no un abrazo de saludo de amigo a amigo, sino un abrazo de persona que se preocupa por ti. Ese momento en que los brazos te envuelven protegiendote de todo y sabes que, aunque sea durante un instante, no estás solo.
Pero da igual. Hay que seguir adelante y solo estoy intentando llamar la atención. Hoy Angel ha intentado animarme y casi lo consigue. Es un crá. Pero sin combustible la chispa se apaga y este fin de semana va a ser duro, como dura será la semana que viene. Está en mi arrancar, ponerme en pie y seguir. Pero estoy cansado. El examen de TPA suspenso, las plantillas que no van, la carta para mi madre, el jaleo del juicio. Problemas problemas problemas. ¿Cuando me tocará planear algo que me guste? ¿Cuando irme de viaje o de concierto o que venga alguien?
Estoy cansado. Sé que se me pasará y que no tengo nada que una buena comida, unas horas de sueño y algo de ejercicio no me quiten. Lo malo es que cada vez recupero menos y me canso más. Pero vamos a por ello, que allá a lo lejos la semana santa se asoma y, ¿quién sabe? Quizás merezca la pena pelear para llegar hasta allí.
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