Cuando hablamos de "errores de comunicación" nos referimos basicamente a dos tipos de errores. Malentendidos (comunicación no-exitosa) y fallos de protocolo (no comunicación). En el primer tipo estariamos hablando de lo que en derecho se conoce como "error de hecho". Es decir que yo le explico a alguien una cosa, convencidisimo de lo que estoy explicando y dicha persona entiende otra. Esto se debe principalmente a problemas del lenguaje. Ya he dicho alguna vez que las palabras son simbolos que se asocian a conceptos, y dependiendo del concepto que nosotros asociemos a cada palabra, más fácil nos será entendernos. El sabado sin ir más lejos tuve la suerte de cenar con un amigo y comentar esto. Y d. José coincidía conmigo en que, cuando dos personas se entienden, no necesita uno explicar nada. Eso, aparte de facilitar otra serie de cosas, produce una sensación de comodidad social enorme, aún más cuando habitualmente no viene sucediendo así.
El segundo error es el que se conoce como "error de derecho". Un planteamiento que directamente es imposible. Eso es cuando la diferencia entre conceptos es tan grande que no existe posibilidad alguna de ponerse de acuerdo. Me tiene pasado a veces, cuando dices "mira, no te voy a intentar explicar esto". No es una cuestión de soberbia, aunque un poco sí. Simplemente dicha persona está tan lejos de tus valores, tus ideas, tu misma concepción del mundo, que no tenéis forma de comunicaros. Podríais intentarlo y habría cosa en las que coincidiríais, pero por regla general sería un esfuerzo terrible.
¿Qué a qué viene esto? Bueno, sigo peleandome con el mundo. Ayer tuve una discusión bastante grave, sobre todo porque pone en duda mi misma naturaleza. Cuando una persona demuestra que no te conoce, a pesar del tiempo compartido y las experiencias... entonces es un problema grave. Yo parto de la idea de que soy una persona bastante transparente, que me preguntan y respondo y que tengo más o menos claro lo que quiero y como soy. Pero no es así. Existen muchas ideas preconcebidas, muchos prejuicios, muchos conceptos asociados. Muchos "si A luego B y luego C", que impiden que la gente profundice en tu verdadera naturaleza. Muchas carencias y deseos, del tipo "me cae bien Ale, y como necesito una persona tolerante, de repente Ale es tolerante", independientemente de lo que Ale tenga o no que decir respecto al tema.
En resumen, que hay demasiado ruido y demasiada poca claridad. Y explicar las cosas aburre. Aburre mucho. También me hablaba el otro día d. José de eso y de como se siente uno frustrado y lo entiendo perfectamente, porque yo ya vengo evitando esa frustración desde hace tiempo. Si no me entiendes mala suerte, está bastante clarito. Puedo hacer un esfuerzo puntual... pero no esperes que sea mi norma de vida. Porque yo pregunto matices, pero intento no pedir el manual de instrucciones nunca. Es mejor ir aprendiendo uno mismo, poquito a poco, y de dicha experiencia adquirir tanto conocimientos como procedimientos.
Se me nota que estoy pensando en alguien, ¿verdad? Pero es que me dijo algo muy bonito el sabado, que fue un gran día. Yo soy feliz con pocas cosas, pero las pocas tienen que ser muy buenas. Y lo son. No hay presión, no hay agobios, no hay dudas. Simplemente una forma muy natural de ser, de tomarse las cosas, de vivir. Una comunicación tan... sencilla. En medio de un mundo donde todo intenta parecer ser complicado. Esto va a sonar muy poético pero es verdad. Es un bálsamo para las heridas que me hago al pasar por la alambrada, día tras día.
Tengo que escribir sobre como los diferentes conceptos provocan malentendidos, que a su vez provocan problemas. Y como, muy bien dicho por d. José, explicar las cosas aburre un montón.
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