lunes, 25 de febrero de 2013

Olvida la correa


Hola buenas. Hoy es un maravilloso lunes de sombra. Al fin y al cabo a todo se acostumbra uno y aquí el sol no me quema. Si das con el tono adecuado y la gente correcta, no hay ningún sitio donde uno no pueda estar bien.
El tema de la gente correcta es importante. Yo siempre comento que los problemas de pareja se dividen en coyunturales y estructurales. Un problema coyuntural es que tienes una mala semana, que te duele la cabeza, que el Madrid ha perdido. Un problema estructural es que tienes un mal semestre, que la ves y te duele todo, que ella es del Barça y tu del Madrid.
Yo voy de bastardo asesino sin corazón y en el fondo soy un puto osito de peluche. Así que consiento cosas que no debería consentir y luego pasa lo que pasa. A mi no me pueden poner una correa. A veces dejo que me la pongan solo para sacudirmela y otras veces enseño los dientes tal y como la veo, pero lo intentes como lo intentes no. Al menos por ahora, porque no se puede decir de este agua no beberé ni este cura no es mi padre. Quizás por esa mania mía de esperar a ver por donde salen las cosas, en vez de actuar cuando se vé claro lo que va a pasar, me veo en estas situaciones.
No pienso aguantar numeritos. No pienso aguantar exigencias ni tonterías. Y menos cuando da la puñetera casualidad de que me lo estoy pasando bien y he visto un claro entre las nubes. A mi con la felicidad me pasa lo que con el exito: la exposición directa me asusta. Así que me quedo en las sombras y me acerco, a punto de tocarlo y con eso me basta. No es conformarse, sino asumir plenamente tu naturaleza. Soy una criatura de contrastes. Necesito el blanco Y el negro, porque demasiado de uno me desequilibra y me hace perder la perspectiva. Aún así, a pesar de que como diría Carlos todo depende, todo es relativo y bla bla bla, hay cosas por las que no paso. Que yo no paso. Y eso incluye las intromisiones a mi libertad.
Una de las cosas que mata toda relación es la obligación. Cuando uno deja de decidir libremente y pasa a mantener una rutina... malo. Y eso es facilisimo de percibir, basta con que uno se pregunte a si mismo que prefiere. Como he dicho alguna vez, "no sé" significa no. Porque cuando realmente quieres algo no dudas, lo sabes en tu interior.
Así que buena suerte, compañera. Has jugado tus cartas y las has jugado bien, pero no me conoces y no sabes tratarme. Es culpa mia, claro, que soy muy raro y muy difícil y muy jodido. Pero yo no le pongo una pistola en el pecho a nadie. Es decisión de cada uno si lo toma o lo deja, pero no puedes quedarte solo con la parte que te interesa.

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