martes, 26 de febrero de 2013

Friendzone


A las buenas tardes señores. Paz y buen karma. He sobrevivido a otro día y ya son menos los martes que quedan, pronto podremos pasar la pagina del calendario. El tema sobre el que quería escribir hoy es esa terrible sensación de "me-quiere-como-amigo". Demonios. Me pasa muchisimo, tanto que el día que una piba me diga "hola Ale, buenas tardes. Te encuentro salvajemente atractivo y quiero destruir un mes de trabajo de Flex rebotando el uno contra el otro, a ser posible sin ropa " diré algo así como "what the fuck?".
No. Soy un tío. Remato todo lo que se me ponga a tiro. Así que no diré nada porque estaré demasiado ocupado manos a la obra.

Venga va, en serio. Vamos a hablar del tema. ¿Por qué demonios ese friendzoneo? ¿Por qué demonios ese "te quiero como amigo" constante? Alguien más inteligente que yo dirá que es culpa de las pelis Disney y de los estereotipos propios de pelicula americana. Plantean los roles sociales de una forma tan brutal que no hay como escapar a eso. Si eres un tío inteligente, sensible, profundo y, ojo al dato, que escucha, estás descartado como objetivo. Preguntenle al señor Juan si no. En el momento en que una piba te diga "me gusta hablar contigo" considerate jodido. Habrá gente que te diga que la inteligencia es sexy... preocupate. Esa es una de tantas mentiras universales de las cuales la gente lleva intentando convencerse durante años. Al fin y al cabo, el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones. Nunca salgas ni pierdas tu tiempo con alguien que te da pena: si te da pena, que espabile. El mundo no es un lugar para ir de paseo recogiendo flores.
Me gustan las condenadas gallegas. Tengo que reconocerlo, despierta mi admiración ese fatalismo desesperanzado y esa dulzura invencible. Son duras y valientes aquí, maldita sea, y a mi siempre me han atraido esas virtudes. Al igual que desprecio esa idea del caballero de brillante armadura, la princesita que suspira porque la rescaten me da mucho asco.
¿Cual es mi problema? Que creo en el desarrollo y la confianza. Creo en compartir cosas, creo en evolucionar. Pero existen demasiadas trabas. Todo está condicionado por los estereotipos y las espectativas. Y en mi caso el no lanzarme, el no ir a por todas sí o sí es una traba importante. Decía mi colega Luis que la gente de izquierdas siempre pierde las batallas antes de empezar, porque no tienen una fé absoluta y ciega en la victoria. Esa agresividad, esa certeza... es lo que te permite salir adelante. Curiosamente las gallegas no parecen necesitarla para triunfar, pero hablamos de otro entorno y otras condiciones. Por mi parte, mi espiritu timorato, mi mania de amagar y volver a amagar y jugar me impide rematar. Me gusta tanto el partido que no quiero que termine y pasar a la siguiente fase, y mientras tanto me convierto en amigo.

En cuanto a ellas, pues mirad. Estoy un poco hasta el mismo de lobas con piel de cordero. Estoy hasta las narices de esas muchachas que creen que, como soy un tío inteligente, no tengo sexualidad. Estoy aburrido de que me digan "es que tu me aportas mucho como amigo", sin ser lo suficientemente honestas como para reconocer que ellas, como amigas, no me aportan una mierda. Y, aunque la soledad muerde y corta y hace frío por dentro, también es verdad que hay un momento en el que se está bien en casa. Tumbado en el sofá con un libro o sentado al ordenador con un videojuego, con buena musica y un té. Haciendo cierto aquello de que mejor solo que mal acompañado y de que, para que se rían de uno y lo utilicen, siempre hay tiempo. Y es que, al final, tenía razón mi madre. Y que no levante la mano y proteste no significa que no me esté dando cuenta. Que cada uno da lo que recibe, y estoy empezando a sentirme estafado.

1 comentario: