lunes, 4 de febrero de 2013
Realidad contra percepción
Acabo de salir de clase y venía para casa, pensando en como una persona me está llenando de palabras este blog e intentando mantenerme activo a pesar de que el lunes me aplasta. Con lo contento y lo motivado que venía yo. Entonces en el coche, que llevo Soulfly, empieza a sonar
" and every moment is pasion " y recuerdo aquella historia que me contó una amiga mía, sobre como cuando conoció a su novio se pasaron los tres primeros días desnudos. Y como le daba miedo la sensación de fragilidad que tenía hacía él, como se había enganchado de una forma tan brutal en una relación que apenas era un salto al vacio. Y yo la escuchaba hipnotizado, sabiendo que saliera bien o mal, nadie le quitaría los tres días de conocimiento, miedo, misterio y pasión y que de eso era de lo que está hecha la vida. De nuestras confusiones y nuestras realidades, de nuestros desafios, nuestros exitos, nuestros fracasos. Nosotros.
Hay una parte de mi que se siente extasiada. Que disfruta tanto de las pequeñas cosas... de la mera presencia de esa persona. Mientras esa parte suspira cual princesita enamorada las demás partes, más cínicas, le preguntan cuanto de lo que vé en esa persona es real y cuanto es proyección. Si realmente es una chica tan interesante o solo me lo parece. Sé muy poco sobre ella. Pero, ¿cuanta realidad necesito? Tengo sensaciones y conocimiento. Las sensaciones son muy buenas y el conocimiento, una serie de experiencias acumuladas, me dicen que es demasiado para mi, que estoy apuntando muy alto.
¿Y sabéis qué? Me da igual. Porque al igual que mi amiga se tiró a la piscina y disfrutó de una felicidad tremenda que, por ahora aún sigue - y que siga muchisimo, porque se lo merece -, mi felicidad puede durar una semana o dos años. O toda la vida. Pero yo agradezco las pequeñas cosas. Hace dos años Raya me dijo que "yo quería algo que no podía darme." Y se equivocaba. Yo nunca pido. Yo tomo lo que me ofrecen, sea mucho o poco. Y a veces nosotros damos algo que pensamos que es muy poquita cosa, algo sin importancia, y resulta que es algo enorme. Raya dio el primer golpe que rompió la muralla de dolor que me impedia crecer, y eso es muchisimo más de lo que yo le podría haber pedido a nadie de haberlo sabido. En cuanto a esta chica, me mantiene a flote cuando lo que me pide el cuerpo la mitad de los días es dejarme flotar y hundirme. La ilusión, aunque sea imposible de medir, es una de las cosas más valiosas del mundo.
Y ahora bien, mi ultima tontería de hoy. ¿Qué es real? ¿Lo que percibimos o lo que conocemos? A largo plazo, la realidad siempre termina pegandonos en la cara y demostrandonos que las cosas son objetivamente como son. Que no podemos engañarnos a nosotros mismos, que la gente no cambia, que la evolución es aleatoria y mutante, mientras que el desarrollo es constante y se basa en el esfuerzo y la dedicación. Que la voluntad es el principal factor de cambio, pero para que la voluntad dé lugar a efectos tiene que ser esgrimida como un arma. Y que podemos soñar hasta aburrirnos, pero solo si damos un paso al frente, sin miedo, y convertimos esos sueños en realidad y lo fortificamos evitaremos que la realidad nos pegue en la cara. Y como a mi me falta rematar y siempre me quedo en buenas intenciones, que soy un Julio Salinas de la vida, pues me va a seguir pegando duro. Pero que me quiten lo bailado, porque si bien no vivo del todo en el mundo real, estoy aprendiendo de una maestra y tengo fé en que lo conseguiré. Un abrazo, gente. Portarse mal.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario