domingo, 3 de febrero de 2013
Nunca le digas
a la realidad como tiene que ser. Es una cosa interesante que discutí ayer con un buen amigo. Los occidentales, en nuestra cultura judeo cristiana, tendemos a asociar a la voluntad unos poderes increíbles. Y si bien es cierto que nuestra perspectiva y nuestro lenguaje condicionan nuestras ideas de las cosas, también es cierto que tiene un límite. Yo puedo considerar una mesa grande o pequeña, pero no puedo considerarla un perro. Por tanto cuando intentamos imponer nuestra visión a la realidad, tarde o temprano la realidad nos va a devolver a nuestro sitio. Es inevitable. Quizás por eso me tomo con tanta filosofia el que haya gente en mi vida que aparece y desaparece. No es que esa gente no fuera lo que yo pensaba, sino que yo estaba percibiendo mal y, con datos insuficientes, no puedes sacar una conclusión correcta.
Ahora voy a comentar otra cosa, porque ayer me dijeron un par de cosas que me dejaron pensando. Cada uno da lo que recibe, pero al igual que eso es así también existen grados y proporciones. Hay gente que te da tanto, que simplemente sientes que no puedes devolverlo. Entonces estás en deuda. Esto es algo parecido a contabilidad, ¿verdad? Que feo suena. El caso es que yo he hecho norma de vida el disfrutar de los momentos buenos, intentando no pensar demasiado en el futuro. Rabanal me envidia eso, porque él aún no se ha librado del peso de las consecuencias (aunque lo hará. Es mucho más inteligente que yo). Recordando algo que le dije a Aliusha en cierta ocasión, hay gente que te aporta tanto, que es tan importante para ti, que aunque a veces no quiera o no pueda estar ahí no te importa. No se lo tienes en cuenta. Porque, y ahora os voy a contar la segunda cosita, algunos de nosotros necesitamos mucho espacio. Y negar eso es negar la grandeza del ser humano, su variedad y su capacidad de adaptación. Yo celebro todas esas cosas y, si alguien me dice " oye tío, necesito estar solo ", lo entenderé. Igual que entenderé que a veces yo queme muchisimo y la gente quiera quitarse de enmedio. La adolescente me decía que se sentía "agotada mentalmente" después de quedar conmigo.
Por supuesto esto funciona en dos sentidos. También hay gente a la que yo le aporto tanto, que no me tiene en cuenta mis desapariciones y mis rarezas. De hecho casi todo el que me conoce me "tolera", porque aguantarme a mi tiene telita. Y eso está bien, porque como ya he dicho alguna vez uno se siente atraido por las virtudes y se enamora por los defectos, y sin unos y otros seriamos apenas una sombra, una figura sin profundidad ni carácter.
¿ Y si doy con gente que recibe tanto que no me lo puede devolver? Entonces tenemos un problema. Y es lo que me viene pasando esta semana. Uno puede "prestar" a crédito, pero llega un momento en que tiene que cobrar. Porque si no, simplemente, se siente uno ONG. Y ya se lo dije a la adolescente, yo no adopto cachorros. Cualquiera que está en mi vida es porque supone una diferencia positiva, porque es alguien que aporta. Y si no aporta... entonces fuera. Yo tampoco quiero estar en la vida de nadie para quién no sea algo positivo. Al fin y al cabo la vida es un conjunto de influencias, de fuerzas, que te dirigen hacía un lado o hacía otro y tu te vas llevando e intentas aportar tu granito de arena dentro del enorme sistema. Es tan grande que ni lo ves entero, pero con el tiempo aprendes a no plantearte determinadas cosas y a simplemente, hacer de tu trocito de mundo un lugar mejor. Poniendo una planta en una maceta. Colocando una foto de esas personas a las que amas o esos sitios que te llenan de luz (una ria en un pueblo) . Y recordando que a veces, tienes que pararte y mirar alrededor para darte cuenta de donde estás y que haces, porque si no le preguntas a la vida tranquilo, que ella se encargará de indicarte donde te estás equivocando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario