domingo, 31 de diciembre de 2017

Navidad de película

Una de las pocas cosas buenas de vivir en una ciudad de emigrantes es cuando llega Navidad o Verano, que de repente te encuentras a todo el mundo. Y vas andando por la calle y todos los que nos hemos ido yendo... volvemos. Y te encuentras a la familia y todos están contentos porque están deseando verse y reírse y estar bien.
Ayer Charlie y yo volvimos a vernos y hablabamos de como a la gente parece que le gusta discutir. Y le comentaba que, posiblemente por ser gente de barco, nosotros estamos muy hechos a "aprovecha ahora, que mañana puede que no estés", así que evitamos las discusiones que sabemos que no conducen a nada. Evitamos "mantener agravios", porque lo único que se consigue con eso es tener más problemas.
Ayer fue un día increíble. Volví a ver a un colega del curro de Madrid, a Luichi, a Estefi, a Charlie. Todos estamos esperanzados por el futuro, todos estamos contentos. Me encanta ver como vamos hacia delante y como este año al final parece que ha sido un buen año. Y quiero daros las gracias, a todos los que habéis colaborado aunque sea un cachito, para que esto sea así. ¡Gracías! Esto también es culpa vuestra. Gracias por todo y a disfrutar del próximo año y de esta noche lo que podáis

sábado, 30 de diciembre de 2017

No es el qué haces, es el con quién


Hoy me he levantado a las siete, me he puesto los tenis y me he ido a correr. Es lo que hago. Otra gente se mima a sí misma, se complace con pasteles, siesta en el sofá, peluches. Mascotas. Yo no sé quererme, así que me entreno, me disciplino.
Tengo demasiada mierda metida dentro. Y mientras hoy iba corriendo, pensaba en que es natural que esté solo. Habiendo un mercado tan amplio... ¿quién quiere un producto que exija inversión? Todos queremos algo para aquí, para ahora. No tenemos paciencia (yo el primero) como para esperar y dejar que las cosas vayan evolucionando solas. Nos pueden las prisas.
El caso es que, uno de mis multiples defectos, es ese. Que no es solo la actividad lo que determina mi placer, sino también el entorno y la compañia. No me vale con ver una peli: tengo que ver una peli con alguien con quién me apetezca. A ser posible en un sofá. Si no... no es lo mismo, como cantaba Alejandro Sanz.
Y algunas actividades que me gustan son MUY raras. Y es difícil dar con gente apropiada. Hace algo de tiempo el Doc Juan me preguntó porqué todo nos costaba tanto. ¿Por qué? La respuesta es obvia. Porque nosotros nos obligamos a que nos cueste tanto. No es que no nos atraiga el camino facil: es que si no es un desafío épico ni nos lo planteamos. Y cuanto más detalle le metes a algo, cuanto más ilusión esfuerzo y trabajo le pones... mayores son las posibilidades de que te defraude. Por eso es importante saber dejarse llevar, no darle demasiada importancia a las cosas. Relajarse. La vida tiene sus propios planes para nosotros y no es necesario forzar las cosas; todo va como tiene que ir. En su tiempo y momento. Y es importante escucharnos a nosotros mismos. Si algo no nos da buena impresión... ¿qué necesidad hay de tirarse a la piscina aunque sea contrario a nuestros instintos? ¿De qué sirve desarollar una amplia conciencia de nosotros mismos, nuestros sentimientos, inquietudes, aficiones, formas de pensar... y luego no escucharnos a nosotros mismos?
Es importante ser feliz. Y eso implica cuidar de tu entorno como cuidas de ti mismo. Ese entorno también incluye a la gente así que... por favor. Aprended a cuidar de quién os rodeáis. Eso también es importante.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Comida para el espíritu


Hoy ha sido un día un poco raro. A veces pasa. Llevo un par de días algo tristón y el fin de semana ha sido excepcionalmente bueno.
Y sin embargo...
Hoy he podido disfrutar de una comida en familia. La primera en semanas. El hecho de que el cristianismo insista tanto en la comida en familia, en los sacramentos, "tomando pan lo repartió..." no es ninguna casualidad. Alimentamos nuestro cuerpo a la vez que alimentamos el espíritu y nos relajamos. Compartimos. Estamos juntos, en torno a una mesa.
También está el llegar a casa. Contarle que has estado haciendo estos días y que te escuche. Poder dejar tu peso caer sobre otra persona y que esa persona pueda compartir su peso. Que te cuente lo que le gusta, lo que ha pasado. Que compartáis una sonrisa.
Hoy me siento muy afortunado. Muchísimo. Porque tengo a mi madre y puedo ir a verla, esa mujer que ha sufrido, peleado y vencido. Esa mujer que ha pasado por tantas cosas y aún lo hace, siempre con dignidad, con carácter, con orgullo. Hay muchísimo en lo que no estamos de acuerdo (pero ese es mi relación natural con el Universo), pero en ella admiro y aprecio muchísimo la paciencia, el respeto, la curiosidad. He aprendido mucho de ella, tanto queriendo como sin querer. Y tras muchos años fuera y muchas volteretas dadas, puedo decir que me siento extremadamente afortunado de tenerla cerca y poder verla.
A todos se nos llena la boca con que no sabes lo que vale algo hasta que lo pierdes. Mentira. Uno lo sabe, pero está demasiado encabezonado en conseguir lo siguiente. Hay que saber disfrutar el momento, concentrarse en el aquí y el ahora. Como decía D. Carlos: "la mejor escuela es la mía, porque es donde estoy. Si estuviera en la otra, sería la otra". Eso, que parece una tontería al alcance de cualquiera, algo lógico... no lo es tanto. Y precisamente por eso hay que saber valorarlo.
Hoy he podido disfrutar de mi madre y de mi hermana. Que es un personaje. Y hemos podido estar juntos en el sofá, simplemente siendo.
Gracías. Gracías por darle tanta razón a los verbos transitivos, a la conversación, al espacio compartido. Gracias por sentarnos a la mesa y, tomando pan, llenar mi estomago de alimento y mi espíritu de paz. Os quiero.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Cheburashka

No suelo hacer esto, pero hoy toca. Ahí os va un enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=Int2FalwUyE

Y ahora, spoilerazos a muerte. Que seguro que hay alguna palabra en español para decir esto pero... que demonios. Aprendamos idiomas. Que es de lo que trata esto.

Estoy estudiando ruso desde hace algo de tiempo. El otro día, en clase, nos plantearon este video lo que pasa es que se quedó a medias. Nos dijeron que lo acabaramos en casa y ayer por fin lo hice. Es un dibujo de animación soviético, que además ha tenido bastante polémica recientemente porque los derechos de autor de Cheburashka (el protagonista de la historia) han dado muchísima pasta y están repartidos entre dos autores. El personaje en cuestión, esa especie de oso-mono-sabediosqué es todo un icono en los antiguos estados sovieticos. Aunque a mí no me sonara de nada. Como esta historia.

Os cuento de que va. El protagonista de la historia aparece en una caja de naranjas y no saben que hacer con él. Así que se queda un poco abandonado a su suerte. En paralelo, hay un cocodrilo que se aburre, se encuentra solo y triste. Así que pone anuncios por toda la ciudad buscando amigos. En esa epoca no había internet, ni meetic, ni adopta un tío y esto es un cuento para niños así que no hay drogas ni sexo. Al rato vemos un perro llorando en la calle, al que se acerca una chica y lo recoge. Se van para casa del cocodrilo, que los invita y se pone a jugar con ellos. Al rato llega Cheburashka y ya son cuatro jugando. Mientras están en la calle, aparece un león que también está sin amigos. El perro decide irse con él y se quedan todo contentos. Y aquí viene lo interesante.
El cocodrilo, que tan mal lo había pasado, reflexiona. ¿Cuanta gente habrá en esta ciudad que esté como ellos, sola y triste? Y dan con una solución. Van a construir una casa donde puedan reunirse todos los que no tienen amigos. Montan el proyecto y empieza a apuntarse gente. Y cuando acaban, resulta que se han hecho amigos trabajando. Así que no tiene sentido buscar más amigos... Así que cambian de plan.

Me quedé asombrado con la reflexión, porque aún es válida hoy en día. ¿Cuanta gente hay en nuestras ciudades que está sola y triste? Y... ¿no habrá alguna forma de conseguir que esa gente se reuna? Sacarla de la rutina, de la misma gente y los mismos problemas y las mismas historias. Y hacerlo para construir algo positivo, que ayude a los demás. Redención mediante la filantropia. Quizás la solución a muchos de nuestros problemas está en los cuentos para niños, y quizás el haber perdido esa referencia y habernos vuelto tan cínicos, seguros de nuestra propia forma de ver el mundo, arrogantes, nos hace perder oportunidades maravillosas. Yo ayer vi este video como ejercicio de idiomas. Era tarea. Y sin embargo, me ha hecho sentir humilde y maravillado.
Hay que intentar cosas nuevas. Como decía aquel, cuando sales de la zona de confort a veces lo pasas mal, pero a veces suceden cosas maravillosas.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Remando


Andaba pensando que lo de la impaciencia es una maldición singular. Uno viene super motivado, deseando hacer cosas... y de repente le empieza a fallar la gente. Pasa mucho. Y entonces tiene dos opciones, insistir o desistir. O intentar un enfoque alternativo. Lateral. Insistir es obvio que no funciona, la experiencia nos lo enseña. Entonces con el tiempo aprendes a tomarte las cosas con perspectiva, a concentrarte en lo importante. A dejarte llevar.
Otra cosa de la que me dí cuenta en este viaje, hablando ayer con un colega, es que la vida de Marina me hizo acostumbrarme a viajar así. Como en los barcos. Llegas a puerto, te sueltan un par de días, y vuelta. El principio de viaje de este colega mío de ir a un sitio para quedarse... no es el mío. También me di cuenta de que, el modo de navegaciones que hice yo (con un periodo de pausa en medio) ha condicionado mi forma de viajar también. Yo viajo "en campaña". Descanso y desconecto, porque no estoy sometido, pero no me relajo. Si soy sincero... yo creo que no me relajo nunca. Y eso tiene cosas buenas y malas.
En general, los reinicios siempre son dificiles. Pero me gusta que sea así.

martes, 19 de diciembre de 2017

Esa cosa del patriotismo

Hace un momento he escrito que no me van los rollos grupales. Quizás por eso, porque no me mola ni lo entiendo, soy tan cuidadoso con los de los demás. Porque es un tema sensible y no me gusta ir jodiendo a la gente. La identidad se constituye de muchisimas cosas: sexo, raza, idioma, religion... Y si bien considero el nacionalismo una enfermedad mental, no tengo nada en contra de que alguien se identifique mentalmente con el grupo humano que él quiera. Al fin y al cabo, yo también lo hago.

Hace un momento he visto un video de algo que pasó en un partido de hockey en Canada. Venía un equipo yanki y les pusieron el himno. El cd falló. Y el público, después de pitar, empezó a cantar el himno yanki. Yo imagino que se lo saben, porque habrá y pico mil partidos con los dos himnos al año. Pero como gesto, me parece cojonudo. Es una forma de decirle a la gente de otro país "eh. Os apreciamos. Vale?". Con algo tan tonto como eso.
Yo vivo en Europa. Aquí somos como y pico mil países. Y ya si hablamos de regiones nos volvemos locos. Hay historia para aburrir. Pero podriamos aprender algo de ese gesto y entender que, como decía aquel "patriotismo es estar orgulloso de tu país, nacionalismo es odiar a todos los países menos al tuyo".
Hay que convivir. Y aplicar este enfoque positivo a todas las facetas de la identidad me parece algo a perseguir.

Jou jou jou

Es un viaje bien largo, el que hace falta para superar todos los prejuicios y luchas y aprender a valorar lo realmente importante. Hace falta pasar por mucho frio, soledad y tristeza para descubrir lo que vale el sol, el calor. La familia.
Por propia naturaleza estoy diseñado para contestar todo gesto grupal o fiesta colectiva. En inglés se dice 'sneer' y es algo muy mío. Pero como decía Rabanal: "llevatelo a tu terreno". Y 'I wish you a rock and roll Christmas", como decía la canción. Os deseo a todos mucho rock, amigos, familia, comida, sueño, cariño. Que en medio del frío y la oscuridad encontréis motivos para ser felices, para querer y que os quieran. Y que, a ser posible, celebréis el año con un abrazo y un beso.
Jou jou jou, bastardos.

Pray for the best


Hay veces que intentamos cosas y realmente no tenemos ni idea de lo que está pasando. Echamos una solicitud para algo... conocemos a alguien... planeamos un viaje... y lo que hay al otro lado nos es desconocido. Y bueno. Con el tiempo, he llegado a la conclusión de que lo mejor que se puede hacer en esas situaciones es intentarlo con la mejor de las voluntades, hacer todo lo que podamos y sentarse a dejar que el destino siga su curso. Dado que son cosas que no podemos controlar (bien porque están en manos de otras personas, bien porque dependen de cosas que aún no han sucedido), es inutil estresarse e intentar dirigirlo. Simplemente dejar que la naturaleza siga su curso y confiar. Y mientras tanto, no parar de hacer cosas que nos gusten, proyectar, planear. No podemos parar de ser nosotros mismos y eso es genial.
Show must go on. 

lunes, 18 de diciembre de 2017

Una reflexion sobre el mercado del sexo

Estaba pensando en la paradoja que resulta que algo biologicamente diseñado para ser placentero muestre esa metafora de sociedad ciega en la que vivimos, donde nadie quiere vera realidad ni llamar a las cosas por su nombre mientras, eso sí, se satisfagan mis deseos. Placer o dinero. Pero dadme lo que quiero y dadmelo ahora. Que inquietante.

Victoria a través del esfuerzo

He tenido una de las mejores vacaciones que recuerdo en meses. Brutal. Un reinicio absoluto, energias nuevas, fuerza, ilusion. Me siento indiferente a los problemas que pudieran venir y lleno de ganas. Resurgiendo.
Y que hago? Levantarme a las 0630 para ir a correr. Para empezar la rutina de trabajo estudio y entrenamiento. Para seguir aprendiendo y sorprendiendome, haciendome preguntas, mirando al mundo. Con mis ojos y mis manos y mi mente. Para seguir ayudandl a gente que se merece una ayuda y segui proyectando y creando.
Para vivir. Para vivir en grande.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Tengo un anti-radar


Ayer entramos en una discoteca. Pedí una cerveza. Me puse a charlar con un colega. Y miré a mi alrededor. Creo que puedo afirmar, con un cien por cien de fiabilidad, quién es la chavala menos interesada en cualquier cosa de una discoteca en un momento dado. Es fácil. Es la que me va a atraer a mí.
Estudio ruso como desafío personal. Hago deportes que me lastiman pero sigo esforzandome. Mi vida es una constante cuesta arriba... y eso me hace preguntarme porqué he elegido un camino que, obviamente, me hace daño. Aunque me mejora pero, en algunos aspectos, no funciona así. Decía en una entrevista Marko Paspalij (o como se escriba) que el metodo sovietico era fuerza y sacrificio. Me parece que yo elijo vivir así y no entiendo porqué. No es eficaz. Es muy épico pero estropea más que arregla. Hay que ser más flexible y fluir, adaptarse, entender que las cosas cambian a toda velocidad y que, a pesar de lo que decía Kennedy, las cosas grandiosas no lo son porque sean difíciles. A veces hay cosas grandiosas simplemente andando por la calle.
Tengo que plantearme eso. Aprender a relajarme, dejarme llevar, jugar al juego de los demás. Pero es muy díficil cuando llevas toda la vida nadando contra corriente. A veces es más fácil simplemente dejar de nadar, sentarse en la orilla y ver pasar a la gente.
Curiosamente eso también sale en "erizo en la niebla". Cuando el erizo cae al río, se empapa y piensa que va a morir. Y cuando lo acepta, aparece un pescado y lo lleva en su espalda. A veces, la vida nos pone contra las cuerdas solo para que nos demos cuenta de donde estamos. Y entonces, tal y como parece que no podemos más, levanta el pie.
Hay que aprender a perdonarnos. Y hay que saber disfrutar de esas cositas pequeñas. Tengo ganas de que vayan pasando los días rápido. 

¿Eres lo que haces o haces lo que eres?


El otro día andaba reflexionando sobre este tema. ¿En qué momento lo que hacemos condiciona nuestro carácter? Y... ¿como podemos alcanzar la felicidad? ¿Debemos elegir una profesión que se nos dé bien o una profesión que nos desafíe? Llevo unos días muy malos en el trabajo, porque entre otras cosas estoy haciendo algo que no me gusta y por tanto no se me da bien. ¿Cual es la relación entre que algo nos guste y se nos dé bien?

Hace mucho tiempo, elegí mi profesión casi de casualidad. Y aún estoy buscando. Ya el otro día escribí que, cuando me presento, no digo "hago..." sino "soy...". Y además soy algo muy concreto. Quería serlo y lo he conseguido y me parece muy importante. Es un éxito personal enorme. Recuerdo hace diez años que yo miraba a determinada posición y decía "yo quiero llegar a ser eso". Y lo he sido. Ahora en cierto sentido tengo que plantearme otros objetivos... porque no vale con parar. Mientras uno se siga moviendo sigue teniendo ambiciones. Eso es lo que nos define. Ahora bien, las ambiciones deben ser realistas. Deben poder satisfacernos y cubrir nuestros objetivos vitales. Es decir, empezamos haciendo y acabamos siendo.
Esa ha sido mi solución y no me va mal. Entiendo que otra gente puede tener otras. De hecho, imagino que la inmensa mayoría de la gente lo hará al revés. Pero me parece muy poco eficaz, entender que por ponerte un traje, una chapa, recibir un título... pasas a ser algo. No funciona así. La identidad es fluida y constante y está sometida a cambios y presiones. Me gusta pensar que nunca soy cien por cien algo sino que soy varias cosas a la vez. Y esas cosas, las define lo que hago.

¿Qué pensáis sobre esto?

Thanksgiving day


El otro día puse un mensaje en facebook a propósito del Día de Acción de Gracias. Es una costumbre americana y una cosa un poco rara. Basicamente se resume en que, cuando todo te iba como el culo, a veces tienes suerte. Y en ese momento tienes que dar gracias por tener suerte y vida y una familia y amigos y... algo. Siempre hay algo que agradecer.
Cada día vamos a toda velocidad. Se nos olvida algo se nos pasa algo nos peleamos nos separamos nos... la vida va demasiado rápido. Pero hay que pararse un momento a veces. Tenemos demasiadas cosas en la cabeza que no valen para nada. Vamos a lo importante.
¿Qué es lo importante? Cada uno tendrá una respuesta a esa pregunta. Pero seguro que, si os paráis un poquito, encontraréis algo que hace que merezca la pena alegrarse. Ser feliz. Y en ese algo tenéis que concentraros.
Yo decidí hacer un día de acción de gracias. Y dar gracias por mi familia, mis amigos, mi vida. Por las cosas que hago porque me gustan y las que siento que me van. Porque la vida es maravillosa y muchas veces nos olvidamos. Porque hace sol y te calienta la cara y es bonito, o porque hay nubes y evitan que te tuestes. Porque tu familia gruñe mucho pero te quiere, porque el perro es un coñazo pero te mima, por... poqrue hay cosas buenas. Y hay que pararse un momento a saborearlos, a disfrutarlos. Como decía el Erizo al final de "erizo en la niebla" (ezhik na tumane): es bueno estar aquí.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Ya huele a lluvia



Hay gente que está maldita con una cierta sensibilidad. Gente a la cual un paisaje, un sonido, un olor, le trae un determinado sentimiento y ya no puede quitárselo de encima. Gente con la piel más fina, qué por más que entrene determinadas poses y se discipline, siempre tendrá un espíritu inquieto deseando correr salvaje.
Hacía muchísimo que no me pasaba. Me he llevado años fuera y, ahora, recupero algo que creía perdido. El alma a trozos. Desde pequeño, siempre, los días de lluvia y oscuridad me recordaban a esa Galicia mitológica que aprendí en los silencios de mi abuelo, en las constantes quejas de mi abuela, en los paisajes imposibles y en la lengua que, a latigazos, empapaba los diálogos en su casa. Nunca lejos del todo, presente en muebles antiguos, en una manera de mover las cartas, de colocar la mesa, en conversaciones de teléfono, en amigos con los que paseaba. Una parte de mi vida que no es mía, sino que heredé, como el color de pelo o los ojos, como las manos o tantos otros rasgos de carácter que no podemos explicar de donde vienen.
Y cuando llueve, se me despierta. Cuando escucho música celta, gaitas, violines, incluso malditos acordeones. Cuando estuve en Ferrol lo escondía, porque no dejo de ser un cuarterón, con mi acento sureño y mis ganas de vivir y mi curiosidad insatisfecha. Pero esa parte de mí, esa parte pequeñita, cuando llega el otoño lo siente y sonríe. Porque, si bien la sensibilidad es una maldición, el venir de diversas partes y estar hecho de trozos, de retazos, te hace mucho más rico, diverso, adaptable. Te permite disfrutar de cosas de las que la mayoría de la gente no es consciente, por asumirlas como naturales.
Hoy en el coche escuchaba "The last ship" de Sting y me sobrecogía ante la hermosura de la música, pero sobre todo ante lo que me traía de mí mismo. Vuelve el otoño. Vuelve a sentirse el norte y la lluvia y la oscuridad, la comida rica y espesa, los amigos alrededor y el humor hosco, duro. Las noches que arrancan a las cinco de la tarde y el brillo de las farolas sobre el suelo empapado.
Ya toca volver. Ya toca.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Noche de morazo


Hacía mucho que no me pegaba una como la de ayer. De cervezas futbolín musica filosofía colegas y risas. Una noche fantástica. Incluso aparecieron chicas y, que cosa, por una vez era yo el protagonista en primera persona del singular. Por supuesto no rematé y Dios me castigará por ello, pero un pez no debería sentirse culpable de no saber volar. Al menos mientras no desarrolle alas.
La noche se remató con una foto genial que me quedo de recuerdo. Y sobre todo, con la promesa de más días como aquel y más noches por venir. Y quizás un viaje interesante en diciembre. Ya empieza a cambiar el tiempo y el invierno asoma la patita. ¿Qué tal irá? Seamos optimistas.


sábado, 28 de octubre de 2017

Venga, voy a mojarme


Sabe Dios que no quiero hacerlo, porque esto es un espacio público que puede leer cualquiera, y nunca la frase "todo lo que diga podrá ser usado en su contra" fue más cierta que en estos tiempos de Tuits rencorosos y exceso de información que nadie lee, salvo que le venga bien para conseguir sus objetivos. Pero voy a ello porque ya la bilis me llega por las rodillas.
Tengo un mensaje para todos esos que dicen que "un país es un sentimiento". O para esos que se rasgan las vestiduras por un papel. Pero primero, voy a hacer una introducción o proemio, que me gusta como suena la palabra.
En 2012, en Ucrania, tras varios meses de protestas en la capital, el presidente electo huyó en un helicoptero y un conglomerado de grupos de oposición se hizo con el Parlamento. Se convocaron elecciones deprisa y corriendo y, ese nuevo Gobierno, decidió entre otras cosas ilegalizar un idioma hablado por más de la mitad de la población y establecer cambios radicales. Como consecuencia de dicha acción, determinadas provincias se alzaron en armas. Se asaltaron comisarias, cuarteles y carceles, se expulsaron a policias y militares, se tomaron aeropuertos, carreteras, hospitales, centros de gobierno. En Diciembre de 2016 el "conflicto ucraniano" ya iba por veinte mil muertos reconocidos oficialmente. Los reales quizás algún día los sepamos.
En 1999, en medio de una campaña de bombardeos de la OTAN contra Serbia, las milicias albano kosovares y las fuerzas gubernamentales serbias establecieron lo que de facto era una campaña de limpieza etníca. Las cifras de bajas bailan. Los desplazados, por parte y parte, se sitúan en torno al medio millón de personas si los sumamos, en un territorio del tamaño aproximado de Murcia.

Tengo una amiga serbia que me dijo, hace dos semanas, que espera que Cataluña no se convierta en un nuevo kosovo. Una amiga ucraniana, me preguntó como iba "la guerra de España".
Un poquito de seriedad. Por favor. Solo un poquito.

Voy a subir otro peldaño. A aquellos que dicen que "un país es un sentimiento", les voy a rogar que maduren. Un país es la representación en el ideario colectivo de un estado. Un estado es un sujeto de derecho, una figura política encargada de gestionar internamente una sociedad, reconocido entre sus iguales (otros estados),a efectos de relaciones exteriores. Sobre la definición y las atribuciones de un estado, hay libros y libros sobre el tema. Doctores tiene la Iglesia. Para esta "mojada", solo decir que entre otras responsabilidades a los Estados se les atribuye el orden público y social, la redistribución de riqueza, el control de fronteras y del sistema financiero y fiscal propio, la prestación de servicios públicos y la gestión de las infraestructuras. Solo por decir algunos.
Así pues, dejando de lado el formato del Genesis catalán, que parece tan importante (en un caso más del tonto mirando al dedo cuando el sabio señala la luna), vamos por partes. El aspecto de reconocimiento entre iguales para formar el Estado, es una batalla perdida antes de empezar. Ya en la introducción o proemio (vuelvo a hacerlo) he puesto algunas formas de desgajar un estado. Podría hablar también de Sudan del Sur, el país más moderno del mundo, pero no me apetece. A aquellos que me citen la independencia de los poderes coloniales, estoy dispuesto a rebatirles con la Constitución de Cádiz: yo también puedo ignorar la realidad mundial y quedarme solo con la esquinita que me gusta. Vamos al tema interesante.  Voy a pegar un comentario que me gustó el otro día, si bien no lo comparto pero me gusta.

.........................................................................................................................................................
En Cataluña se ha formado la tormenta perfecta. Un puñado de oportunistas, pirados y demagogos frente al gran demagogo supremo, este tal Rajoy, especialista en sobrevivir a base de ver como los demás se enfrentan entre ellos. En realidad, en Cataluña hay tres revoluciones en marcha. La primera es la de la burguesía catalana, que lo único que quería es sacar más dinero y más competencias para Cataluña. Agito las aguas, asusto un poco a los de Madrid, y tras conseguir lo que quiero vuelvo a tranquilizar el asunto, hasta la siguiente negociación. La segunda es una revolución nacionalista. Personas que realmente luchan por la independencia de Cataluña y que quieren ver una Cataluña libre, aunque eso suponga que un par de generaciones de catalanes lo pasen realmente mal. La patria es lo primero, y si por ese fin superior hay que sacrificar a alguno (o muchos) de sus hijos, pues que así sea. Y la tercera es una revolución clásica de corte marxista, bolivariana o cómo se la quiera llamar, donde la revolución nacionalista es sólo un paso intermedio hacia la revolución social. Es más fácil llevar a cabo un proceso revolucionario en un país pequeño como Cataluña, que en un país tan enorme como España. Es el viejo plan de reduce y vencerás, que tiene mucha lógica por parte de la CUP. No hay que ser un genio para convenir que si juntas esas tres revoluciones tan heterogéneas, cuando no directamente contradictorias unas con otras, e intentas convertirla en una sola, vas directo hacia el caos. Que es la situación actual de Cataluña.
En frente, tenemos al gran Rajoy. Ese superviviente nato al que no le echa del sillón ni la guardia civil. Cuando llegó al poder, se dio cuenta rápidamente que lo iba a pasar muy mal. La situación económica española era terrible, y sabía que su destino era perder las próximas elecciones… si seguía vigente el sistema bipartidista para entonces. Cuenta la leyenda que el tal Arriola conocía a un tal Pablo Iglesias, universitario con gran carisma y con una visión nueva de lo que tenía que ser la izquierda auténtica, a lomos del populismo y la transversalidad. Y que tenía gran potencial como líder populista, porque sabía decirle a la gente lo que quería oír, y que se resume en la máxima política de: “la culpa de que las cosas te vayan mal, o peor de lo que tú quisieras, es siempre de los demás”. Y eso vale tanto para el parado como para el funcionario de clase B que no entiende porque tiene un jefe cobrando mucho más que él sin tener ni la mitad de sus conocimientos ni de su inteligencia. Pese a que parte de la vieja guardia periodística (sobre todo Ansón, para ser justos con él, que fue el primero en ver venir el grave problema al que se enfrentaría España) y económica le suplicó, literalmente, a Rajoy y compañía que no aprovechase la debilidad del PSOE para fomentar un partido populista a su izquierda y que aceptase las reglas del juego del bipartidismo vigentes desde la transición, estos siguieron con sus planes. Le damos un canal de televisión y publicidad en nuestros propios canales (el debate ya no es entre PP y PSOE, es entre PP y Podemos). Así, pensaba Rajoy, no sólo dividimos el voto de izquierda y obligamos al PSOE a escorarse a la izquierda para competir con el nuevo rival, con lo que pierde votos por el centro, sino que muchos de los que no nos volverían a votar, al ver a estos populistas neocomunistas nos volverán a votar, aunque sea con la nariz tapada, para evitar que “asalten” el poder, según expresión propia de Podemos. Así, se matan dos pájaros de un tiro, pensaron. El caso es que curioso, y parece que todas las derechas españolas están igual de locas y no son capaces de ver más allá de sus narices, pero parece que la derecha nacionalista catalana, que ahora tiene pánico a los de la CUP porque controlan la calle, también creó o ayudó a crecer el monstruito de la CUP para quitarles votos a ERC. Un viejo amigo catalán me lo contaba el mes pasado, y aunque cueste de creer, parece ser que es cierto.
En fin… Plan perfecto para Rajoy y los suyos, de hecho todavía siguen en el poder gracias a él, pero muy preocupante para España. Y lo es, porque España ha sido siempre un muy difícil equilibrio, con demasiada historia, enfrentamientos y reproches entre las distintas regiones y nacionalidades (alguien tendrá que explicar algún día cuál es la diferencia entre nación y nacionalidad, por cierto). Historia que normalmente solía acabar mal, con un centro que gritaba: “¡Una, grande y libre!” o una periferia que gritaba “¡Viva Cartagena!”. Parecía que con el bipartidismo eso se había acabado y poco a poco íbamos siendo un país democrático adulto, donde todos éramos conscientes de las limitaciones, pero también de las ventajas de la estabilidad y la democracia bipartidista, siquiera imperfecta como es la española. Cuando eres joven lo quieres todo, cuando maduras te das cuentas que todo no lo puedes tener. Pero no, el monstruo siempre ha estado ahí, y ha bastado que un puñado de dirigentes, por avaricia o impericia, haya metido severos errores de juicio para que hayan saltado todas las costuras de la democracia española y de la España de las autonomías. España tiene unos cimientos eternos anclados en barros. Y eso no se ha podido cambiar con cerca de 40 años de estabilidad. En fin, con estos bueyes hay que arar. A ver qué pasa.
....................................................................................................................................................

Así pues, vamos. Mambo. ¿El Estado Catalán va a controlar su sistema financiero y fiscal, sus fronteras y su orden publico, sus infraestructuras y sus servicios, en un entorno global? ¿Como? En primer lugar excluido de la Unión Europea y del euro. Tendrá que establecer una moneda propia y una Hacienda Pública, a efectos de satisfacer los pagos de servicios y empleados de la misma. Tendrá que recoger los capitales en euros y convertirlos a su nueva moneda. Quizás pueda establecer una paridad con el euro, pero la moneda catalana cotizará en el mercado de capitales y veremos cuanto dura dicha paridad. Una vez establecida dicha Hacienda Pública y funcionando, deberá hacer frente al mantenimiento de infraestructuras y servicios. Deberá hacer frente a importación de energia y materias primas si espera exportar productos manufacturados. Deberá constituir unas fuerzas armadas propias. ¿Cual es el proyecto para hacerlo? Estoy leyendo el Libro Blanco y los datos que presenta me resultan bastante utópicos. Hablan de una partición del escenario actual, en el cual Cataluña es una provincia de un estado mayor que negocia sus contratos en un entorno internacional como parte de este, no como ente individual. Por poner un ejemplo peregrino, Argelia no venderá el gas al mismo precio a España (que le comprará X toneladas/año) al mismo precio que a un estado catalán que le comprará menos. Este ejemplo, cogido con pinzas, me resulta interesante a la hora de plantear un debate que creo que no existe y debería existir. ¿Es viable? ¿Es serio?

Me gustaría seguir rajando pero ya he perdido gas y ha salido el sol. La vida real pide paso. Vamos a ello. 

Fundamentos de trigonometria esferica (sociopolítica)


Llevo una semana curiosa de reacciones desproporcionadas y debates absurdos. Llevo una semana de exigencias personales fuera de lugar, de asunciones excesivamente atrevidas. En resumen, llevo una semana aguantando estupideces. Lo peor del tema es que no son estupideces malvadas, de gente que va a hacer daño, sino estupideces ignorantes, de gente que no sabe de lo que está hablando.
La trigonometria es la ciencia que estudia las relaciones angulares de los triangulos. Un hecho básico en geometria es que, cuanto más alarguemos uno de los extremos, si mantenemos los angulos, más se deberán alargar los otros. Esto se traduce en que, si nos subimos a un quinto piso, podemos ver más lejos que si estamos a nivel de la calle.
Esto sucede a todos los niveles. Si yo tengo conocimiento de diferentes formas de vida, seré más flexible a la hora de comprender las dinamicas vitales de gente que conozco, en lugar de asumir que mi conocimiento es absoluto. Y hacer el imbécil, enfadandome porque un pez no puede volar, cuando volar es lo más normal del mundo para los pájaros. Así mismo, también tendré mayor capacidad de juicio a la hora de transformar mis filias y fobias, mis percepciones, en hechos absolutos objetivos observables por todo el mundo. Como yo tengo frío, hace frío. Con mayúsculas. Aunque yo sea un canario que se encuentra en Ferrol a veinte grados y a mi alrededor todo el mundo vaya en mangas cortas. Así evitaré cosas como decirle a alguien "ven a verme" y enfadarme porque esa persona no tiene vacaciones, o decir "España está fatal", sin molestarme en aportar datos rebatibles o tener un debate.
Pero claro, ese es otro tema. La suma de los ángulos de un triangulo siempre da ciento ochenta grados. No da "lo que yo quiero que dé" ni "todas las opiniones son legítimas". No. El derecho a emitir opiniones no lleva implicito el derecho a que esas opiniones sean aceptadas y comaprtidas. Deben ser debatibles. Las percepciones y los sentimientos son subjetivos; los datos no. Así que en lugar de decir "cualquiera puede venir" o "hay mucha gente pasandolo mal", hablemos de realidades. Numeros. Y ahí podremos entrar en las percepciones personales y comparar. La discrepancia es buena; a mí no me gusta la leche y otra gente la adora. Pero eso no significa ni que la leche sea un producto infame y repugnante ni que a todo el mundo, con mayúsculas, le deba gustar la leche. Pedimos respeto a la diversidad y, en cuanto alguien nos contradice, nos enfadamos y pataleamos. Y entre todos, estamos generando un entorno en el que existe cada vez menos respeto, menos empatia, menos compasión, menos solidaridad. No porque el mundo sea una mierda, sino porque nosotros, todos y cada uno de nosotros, nos estamos esforzando por convertirlo en algo así.
Un poquito de tregua. Un poquito de humor. Quizás no podamos descubrir la cuadratura del círculo... pero podemos emplear los senos y cosenos para averiguar el tamaño del condenado círculo. Y quizás, quién sabe, haciendolo encontremos que esa persona "diferente" no es mi enemigo. Simplemente es alguien que piensa distinto. Y que tener la razón o dejar de tenerla en algo no nos convierte en mejores ni peores personas.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Un jefe malo te echa abajo


Hoy voy camino del trabajo y esto hacía mucho que no me pasaba. No tengo ninguna maldita gana. No es por madrugar y arrancar; gracias a la cama nueva eso me va genial. Estoy llevando horarios "sensatos" así que me acuesto temprano y me levanto fresco.
Pero no tengo ganas de ir allí. No tengo ganas de caras largas de peticiones absurdas de medias bromitas. No tengo ganas de trabajar inutilmente ni de estar intranquilo. Y sobre todo, no tengo ganas de esforzarme para alguien que no me valora.
¿Curioso? No lo sé. Hace años discutía con un jefe que decía que él no es un perro que necesite que le acaricien la cabeza. Bueno. Yo sí. Porque yo no "voy al trabajo, hago lo mío y me voy". Yo soy lo que hago. Ayer me llamó mucho la atención que, cuando me preguntan, nunca digo "hago" o "trabajo para". Siempre digo "soy". Porque lo que hago es lo que soy y, si la persona para la que lo hago, toma mi trabajo como un recurso más, sin analizarlo, sin valorarlo, entonces lo que soy no tiene sentido. Yo no puedo ser un eslabón de una cadena. O sea, obviamente puedo serlo, pero tengo que ser un eslabón forrado de metales raros y con capacidad para salirse de la cadena y tocar la armonica.
Y ahora no estoy así. Y lo curioso es que no es tan difícil motivar a la gente. A mí siempre se me ha dado bien. Es tan fácil como hacerles creer -y eso es aún más fácil cuando tu mismo lo crees- que son útiles. Que lo que hacen sirve para algo. Y que los respetas.
Ya está. A un perro no tienes que invitarlo a comer de tu mesa. No hace falta. Pero si nunca le das un hueso, el perro va a dejar de querer acercarse a ti. Y yo, sinceramente, no tengo ninguna puñetera gana de acercarme a la mesa a la que voy.
Pero he sido muy afortunado durante mucho tiempo. Y es en momentos como estos cuando uno se vuelve consciente de ello.

Tiempo de amigos


Este fin de semana ha sido especial, y ha durado hasta ayer. Este fin de semana he estado con gente a la que hacía años que no veía y, a pesar de estar algo grís, todos me han mostrado muchísimo cariño y respeto. Ha sido genial volver a ver a Oscar, a James, a Luis, Mel, Javi, Marta. Ha molado mucho volver a charlar un rato con Marc y cenar con Diego, Gon y Caro y echarme a perder. Y perder jugando a muñequitos y a los dardos, claro. Volver a encontrarme con Sergio ha sido la guinda del pastel. Solo faltaría encontrarme con Rabanal o con Damian o alguno de estos colgados de por ahí arriba.
La verdad, no tengo queja ninguna. Y me fascina y sorprende como, al igual que yo, también les pasa a los demás. Hay una corriente de energia positiva, de "me alegro de verte", de "a ver cuando la próxima". Es fantastico. Y espero cubrir con mi parte y dar tanto como recibo y ayudar a que todos estemos un poquito mejor.
Pero de este finde, gracias. Muchas gracias. Me hacía falta una cosa así.

lunes, 23 de octubre de 2017

Moi drugoi chelovek y gente sincera



Hoy venía en el coche repasando mentalmente mi situación personal y mis apuntes de ruso (una cosa no quita la otra) y recordaba una expresión que me dijera Tania, una forma de llamarme. "Moi drugoi chelovek", mi persona especial. No es la más cariñosa de las expresiones ni imagino que aparezca en ninguna comedia de Hugh Grant próximamente (si es que aún las sigue haciendo). Pero creo que es una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca.
Todos y cada uno de nosotros tenemos una percepción de la realidad, un trasfondo y una actitud que condiciona nuestras reacciones y conductas. Mar, cuando me lastimaba, era su forma de demostrarme que para ella era importante. Tania, que es una mujer hecha de otro material, daba caricias con facturas de teléfono. Al fin y al cabo, cada uno somos hijos de nuestro tiempo.
Y al igual que le pasa a toda esa gente, a mí también. Soy una persona reservada y desconfiada, me cuesta mucho sentir algo "real" por alguien. Pero una vez siento algo, ya no me echo para atrás. Eso es lo que le cuesta entender a tanta gente de mi entorno. Que es difícil obtener una inversión importante porque no hay demasiado capital que comprometer, pero una vez comprometido, precisamente por haber tan poco, no puede uno echarse atrás.
Vivimos en tiempos de bonanza económica y consumo. A toda esa gente que habla de la crisis y del sufrimiento, yo le pregunto quién se muere de hambre. Porque hemos perdido la referencia. Estoy leyendo una novela sobre niños que sobrevivieron a la segunda guerra mundial y hay veces que se te encoge el corazón. Es imposible resistirse. Pero al igual que hemos perdido la referencia en el plano material y pensamos que no poder comprarse un móvil o un piso es miseria, hemos perdido la referencia en el plano emocional. Pensamos que pasarse una semana sin hablar físicamente con alguien es una cosa normal, que el que no nos abracen está bien, y nos compramos gatos y perros porque somos incapaces de relacionarnos con personas. Y formamos partidos políticos para la defensa de los animales y, que sacrifiquen a un animal con el que empatizamos, nos parece un crimen equiparable al asesinato de un niño.
Estamos jodidos de la cabeza. Y quizás por eso el que alguien sensato, coherente y a quién respetas, con quién te comunicas al mínimo nivel existencial y a partir de ahí vas conectando capas y capas de emociones, procesos cognitivos, ideas, percepciones, sentimientos... te diga eso, es algo importante. Porque el piropo no está en la palabra que vuela, sino en los labios de los que sale.

martes, 17 de octubre de 2017

Topicos regionalistas

Ando leyendo mucho estos días sobre el tema de Cataluña. Como suele pasar siempre en este país, todos tenemos una opinión y todas las opiniones son respetables, y por Dios que yo no voy a callarme la mía.
Bueno. Yo sí. Mi opinión es mía y se la doy a quién me conoce, me pregunta y le interesa escuchar. Ya hay demasiado ruido; no voy a sumar el mío.
Pero el caso es que, leyendo, me he acordado de una anécdota que me sucedió hace ya muchísimos años. Por internet conocí a un chico, vasco, y nos hicimos buenos amigos. Era (imagino que sigue vivo, hace mucho que perdimos el contacto) un tío divertido, inteligentísimo, muy creativo. Un día estábamos hablando sobre lo curioso que era que nos lleváramos tan bien y me dijo que "hasta que te conocí, pensaba que todos los andaluces eran flojos toreros que estaban durmiendo la siesta todo el día", a lo que yo le contesté "Ah, ¿y no lo somos?".
Hace falta sentido del humor, primero con uno mismo y luego con el mundo. Pero la otra parte que hace falta es curiosidad y tolerancia. Hay que viajar más. Hay que conocer a gente distinta. Y hay que evitar los tópicos. Estoy leyendo sobre colectivos humanos como bloques monolíticos y me parece una simplificación muy peligrosa. Yo cuando tenía quince años, pensaba que todos los heavies eran gente guay. Luego conocí a un par de gilipollas y cambié mi perspectiva. El sentimiento es el mismo: "los heavies como colectivo homogéneo". Pero ese era un colectivo curioso, gente que elige conscientemente pertenecer a un grupo. Un grupo que, en aquella época, conllevaba una importante lacra social.
Decía Rowan Atkinson que es absurdo comparar religión con raza. Uno no elige el color de su piel, pero la religión es una idea con la que uno comulga voluntariamente y, como tal, debe ser discutible. Yo no elijo haber nacido en tal lugar, ni mi color de piel, y no pienso hacerme responsable de una identidad grupal con sus ventajas e inconvenientes. ¿Por qué tendría que hacerlo? Yo respondo de mi vida como individuo. Por supuesto, llevado al extremo de la pregunta de mi amigo, respondo con humor. ¿Y por qué iba a hacerlo de otra manera? La ofensa gratuita, ese sentimiento de victima que nos justifica a exigir una restitución y esperar solidaridad y comprensión, es el recurso de los niños. Yo no voy a llorar para que me den el pecho. Y desconfío bastante de la gente que adopta esa postura, muy beneficiosa a corto plazo pero mutiladora en el medio o largo.
La verdad, esa anécdota en su momento me pareció graciosa. Ahora, tras haber viajado y visto algunas cosas, me preocupa. Gente que asume una realidad tan variada (creo que en Andalucía viven siete u ocho millones de personas) con una facilidad así es peligrosa. Y hay una cantidad enorme de gente así ahí fuera.
Tiempos interesantes. Hemos sido malditos a vivir tiempos interesantes.

jueves, 12 de octubre de 2017

La intimidad va en escalones


Estaba pensando sobre como vamos conociendo a alguien. A medida que nos hacemos mayores y acumulamos zarpazos de la vida, cada vez nos hacemos menos receptivos, más desconfiados. Más cerrados y duros. En cierto sentido eso está bien, porque nos protege, pero a la vez nos hace menos adaptables, menos flexibles.
Entonces aparece alguien en tu vida. Y al principio no te fias. Pero vais conectando y veis que tenéis cosas en común y podéis hablar y compartir cosas... y poco a poco tu te vas abriendo y la otra persona se va abriendo. Subís un peldaño. Luego otro.
Hasta que pasa algo. Os encontráis con demasiada intimidad. O esa persona o tu hacéis algo que ofende gravemente a la otra. No. Por ahí no pasamos. Entonces tenéis dos opciones. Separáis caminos y ahí se acaba, o seguís. Pero seguís en el escalón en el que os habéis quedado. Y de repente, sobre ese escalón se construye un muro. Es posible que más adelante lo consigáis escalar juntos, o es posible que no. Lo que está claro, es que ese choque en la evolución de la intimidad supone un hito y marca un antes y un después.
Y eso está bien. No todo el mundo tiene que ser nuestro amigo del alma increíble al que le contamos todo. Tiene que haber personas con las que conectamos más y menos. Incluso aunque muchas de esas "desconexiones" sean culpa de nuestra forma de ser. Porque no creo que exista una forma de ser "correcta" y otras "incorrectas". Nuestras manias, nuestras fobias, nuestras excentricidades... son las cosas que nos hacen especiales y distintos. En el proceso de socialización nos enseñan a seguir unas determinadas conductas "aceptables" y salirse de eso está "mal". Pero mientras esas conductas no sean lesivas para los demás o para nosotros mismos, ¿por qué tienen que estar mal? Una vez adquirimos conciencia de nosotros mismos y de nuestra personalidad, es el momento de tomar decisiones.
No pienso disculparme por ser como soy. Me parece absurdo. Y creo que nadie que se quiera a si mismo debería hacerlo. Por tanto, si bien mi "metodo" no debe ser el mejor, a la vista de los resultados, tampoco he visto una alternativa que me seduzca e interese. Así que, salvo que alguien me demuestre lo contrario, seguiré subiendo escalones o bajandolos paso a paso.
Tampoco me va tan mal.

sábado, 7 de octubre de 2017

Cuestión de tiempos

Ayer quedé con un amigo para tomar algo. Hablamos un poco de todo lo divino y lo humano y salió el tema de las situaciones sentimentales. Le comenté que en cierta ocasión fue a una cita que pareció una entrevista de trabajo y mi amigo apuntó: "Eso se debe a que tu te consideras joven. Tu aún crees en eso de conocer a la otra persona, ir viendo como avanza, el romance... mientras que una mujer de nuestra edad ya piensa de otra manera."
No me lo había planteado hasta que él lo dijo pero, pensandolo un momento, veo muy probable que tenga razón. Al fin y al cabo, lo que condiciona el lenguaje es el momento. A todos nos entra sed cuando nos dicen que se va a cortar el suministro de agua.
Quizás me engaño a mi mismo. Quizás vivo como si fuera alguien mucho más joven de lo que realmente soy pero... ¿quién determina eso? ¿En qué momento dejamos de ser jovenes y pasamos a convertirnos en "adultos"? Es una cuestión de sensaciones y actitudes. No sé hasta que punto puedo mantener este ritmo... pero no tengo ganas de cambiarlo. Lo que me lleva a la situación que mi amigo comentó: o me relaciono con gente más joven o con gente más alternativa. Dada a relativizar.
Otro apunte que hizo muy bueno es la cuestión del lenguaje. Uno debe mantener la iniciativa. Cuando lo que transmite es indecisión, la gente no lo interpreta como una posibilidad sino como falta de seguridad. Eso dice mucho sobre la actitud normal de la gente, tendente a lo negativo, pero es un hecho que debemos trabajar con el entorno para irlo modificando, en lugar de frustrarnos porque el entorno no nos entiende. Está en nosotros. Y podemos hacerlo, a poco que mostremos voluntad y una actitud adecuada.
La conversación de ayer me resultó muy interesante. Ahora es cuestión de irlo aplicando. Poco a poco. Poco a poco.

sábado, 30 de septiembre de 2017

No soy un mentor


Hace poco me he dado cuenta de que muchas de las relaciones que establezco son relaciones de patronazgo. Si bien Freud nos habla del complejo de Electra y de las posibles relaciones que de ello se derivan, no es algo en lo que esté especialmente interesado. Me gusta relacionarme con mis iguales, no con grupies. Y si bien todos tenemos un ego que alimentar y se agradece cuando alguien te admira y te respeta, no he venido aquí a enseñarle a nadie como vivir. Apenas estoy aprendiendo yo.
Así que quizás sea tiempo de cambiar el paradigma. De entender las relaciones en su contexto cultural e imponer distancia. Hace una semana hablaba con Eri sobre como, a mi entender, existe todo un lenguaje cultural basado en simbolos, prejuicios y comportamientos que funcionan de categoria. Solo que yo no los entiendo. Ni creo que quiera entenderlo. No quiero relacionarme con alguien en ese marco, porque es un marco que generalmente no me satisface. No quiero hacer "cosas normales" ni tener una "relación normal". Porque yo no soy normal y no haría más que frustrarme e impedirme desarrollarme.
Ayer tuve un día fantástico con una pareja que son gente maravillosa. Muy especiales. Y me alegro mucho por ellos. Quizás no quiero exactamente eso... pero he tenido cosas parecidas y no me acabo de resignar a la idea de que no es para mi.
Bueno. Es tiempo de volver a coger el petate y moverse. Y empezar otra cosa. Algo empieza, algo termina. La vida es un círculo.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Sobre el error de la compasión


Hablaba Nietzsche en "humano, demasiado humano" que la compasión es un sentimiento erroneo que surge de la vanidad. Queremos sentirnos importantes... así que vemos por encima del hombro a esos pobres desgraciados a nuestros pies. Y a su vez, esos pobres desgraciados se alegran de provocar un sentimiento malo en la otra persona. Creen que dar pena es bueno para ellos, pero es bueno en el sentido en que hacen daño. Hablaba Nietzsche de que es absurdo suponer que no existe malicia en nosotros y que no disfrutamos de provocar dolor a otros. Quizás aliviando el nuestro. Ese es un tema interesante que explora Eriksson en el concepto del "dios tullido", una divinidad que decide aliviar su sufrimiento extendiendolo a la mayor cantidad de gente posible.
¿Como salir de ese error? Asumiendo nuestra posición con respecto a los demás. Entendiendo que la compasión perpetúa el dolor, en lugar de aliviarlo. La gente que te ayuda no siente lastima de ti. La gente que te ayuda te "obliga" a superarte a ti mismo, a pasar por encima de ese dolor y conquistarte. La compasión es contraria al orgullo y, por ello, debemos desconfiar de ella. Siempre y cuando parta de esa vanidad absurda que nos hace creer que, pobrecito, miralo, que mal está. La compasión, para que sea positiva, debe surgir de la empatia. Debe vernos como iguales a la persona que lo está pasando mal y "obligarnos" a ayudar. No desde un sentimiento de caridad, con la busqueda de la satisfacción personal (como aquella imagen de un mendigo recibiendo una limosna por alguien que se echa un selfie en ese momento, inmortalizando su gesto), sino comprendiendo que mi felicidad pasa por la felicidad de mi entorno. Que estoy conectado con lo que me rodea, de forma que la basura que tiro al patio olerá cuando yo pase por delante, mientras que las flores que planto servirán para alegrarme cuando tenga un día triste.
Es una cuestión de conciencia. Necesitamos asumir mayor responsabilidad con nuestro entorno. Necesitamos madurar.

Todo cuesta tanto


Decía el Dr Juan que no entiende porqué, a alguna gente, todo le sale tan fácil. Como alguna gente entra en el instituto... conoce a su pareja... estudia su carrera... consigue trabajo... compra su casa... monta su familia... Y todo le va saliendo como en un guión. Primero una cosa. Luego otra. Sin estrés ni grandes sobresaltos. Claro, todos tenemos problemas. A alguna gente se le muere el perro y lo pasa fatal o le enferma la abuela o no le llega la beca o... pero en cierto sentido, las cosas van saliendo. Así. Como quien no quiere la cosa.
En cambio gente como él o, quizás, como yo, tenemos que hacerlo todo a lo difícil. Sacarse la carrera mientras trabajas. Conseguir un piso a la quinta. Parejas a cual más traumática y difícil. Relaciones a distancia. Problemas familiares gordisimos. Y vamos capeando todo, como quién no quiere la cosa. Un poco como aquel momento en que el 4 de los Knicks se le echó encima a Shaquille O'neal y él siguió avanzando a canasta, con un tío colgado de la espalda.
Yo tengo una opinión. Nos lo hacemos nosotros mismos. Elegimos el camino difícil, a la persona complicada, la situación incomoda. Creemos que queremos lo comodo... pero claro que no. Somos demasiado orgullosos, demasiado pedantes, demasiado independientes. No podemos tener las cosas "como todo el mundo" porque no somos "como todo el mundo". Y ahí mismo nos colocamos, en la torre de marfil desde la que observamos el mundo, y luego nos quejamos de que estamos solos.
Y eh. Eso no es malo. Simplemente uno tiene que asumirlo y ser consecuente consigo mismo. Y luego, no quejarse sino simplemente disfrutarlo. Auqnue a veces sea difícil.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Vivimos en celdas separadas



Estoy pensando demasiado últimamente. Sé que no es bueno, pero no puedo evitarlo. Supongo que es mi forma de no ver cosas que prefiero no ver.
Iba el otro día en el coche y pasé al lado de unas casas. Me puse a pensar que, curiosamente, ahí deben vivir antiguos compañeros a los que hace mucho que no veo. Se me pasó por la cabeza cuanta gente ha aparecido en mi vida en los últimos años y ha ido desapareciendo, quedándose atrás como esas casas. Imagino que, al viajar tanto y trabajar en varios sitios, por mi vida pasa muchísima más gente que por alguien que tenga una vida más "normal". De hecho hablando con mi madre el domingo se me hacía increíble lo "doméstica" que es su vida. Meses y años en la misma ciudad, con la misma gente y los mismos sitios.
El caso es que, pasaba con el coche e iba pensando en que tenía que limpiar la casa. Preparar la ropa. Ir a la playa. Y que podría perfectamente salir de la carretera, acercarme a la casa de algún amigo mío y saludarlo. Hay gente a la que hace años que no veo y me gustaría verlos. Son gente buena, divertida, inteligente, positiva. Gente que aporta. Pero soy incapaz de salir de los raíles de mi rutina. De esa vida donde hago A+B+C. Pero no es algo de ahora ni es algo único mío. En cierto sentido es lo común. La gente llena su vida de actividades y compromisos, y posteriormente su vida se convierte en esas actividades y compromisos. Dejamos poco espacio a la improvisación porqué... sinceramente, la improvisación asusta. Quedarnos tardes en blanco. Sobre todo a partir de una cierta conciencia del tiempo. Tengo X años. Gasto X horas trabajando. El tiempo libre se vuelve un recurso valiosísimo, inestimable, y no se negocia ni se desperdicia. Es fundamental que merezca la pena. Como las vacaciones.
Y mientras, vamos cada uno por nuestro raíl sin cruzarnos. El coche sigue y las casas quedan atrás y esa gente, a la que no he visto hoy, quizás no la vea tampoco mañana. Ni pasado. Ni nunca. Como tantísima que se ha quedado por el camino.
Y como conclusión un pensamiento un poco deprimente. ¿Realmente es importante?

jueves, 7 de septiembre de 2017

Let's love us


Tengo unos amigos que han tenido un periodo complicado. Ambos son una pareja fantástica y no hay como no quererlos. A mí me daba mucha pena que les fuera mal. Pero hoy he escuchado lo siguiente: "vamos a querernos. A cuidarnos, a respetarnos, a comer, dormir y tener mucho sexo". Se me ocurren pocas formas mejores de explicar como llevar bien una pareja. Y brindo por ellos (con Coca Cola, ya me pasé esta semana y el arranque fue terrible). La gente genial se merece estar genial y, bueno, "liebe ist für alle da" como decía Rammstein. Pero que sea para alle la gente buena, demonios. Ya que no puedo alegrarme por mí, alegrarme por gente que realmente merezca la pena.
Así que ole ellos. Y que Dios los bendiga.
Y vosotros, panda de mandriles. Brindad también por ellos. Compartid alegria, en vez de estar todo el tiempo quejandoos por alguna tontería. ¿A quién le importa Cataluña, cuando hay una pareja que se quiere? Malditos.

Escalas de atractivo


Ayer hablabamos sobre la diferencia entre el amor y el atractivo en una conversación muy propia de Annie Hall (Ya sabéis, esa donde Woody Allen y Diane Keaton mantienen una conversación entre ellos y a la vez una consigo mismos ). G apuntaba que el atractivo es algo que surge, o está o no está, y yo comentaba que el atractivo puede surgir tras un cierto tiempo, no es un "now or never". Aún así hoy venía en el coche y pensaba que hay veces en que nunca surgirá. Por tanto podemos hablar de tres categorías de atractivo: sí, no y quizás. A veces esas mismas categorías resultan muy frustrantes, como cuando apreciamos muchisimo a una persona pero no podemos sentirnos atraídos. Ahí entrarían los diferentes tipos de amor, amor filial,  amor platónico, amor... tantas definiciones.

Y ahora vamos a añadir otro elemento para hacerlo aún más complicado. El sujeto. ¿Nos sentimos atraídos por esa persona porque es el/ella o por las posibilidades que nos ofrece? Yo soy de la opinión de que, ante la duda, lo mejor es actuar y despejar el misterio. Ante todo en la vida. Y que, si nos paramos y nos escuchamos a nosotros mismos, sabremos lo que realmente queremos.

Pero a veces no es tan fácil. A veces tenemos miedo de sufrir. A veces tenemos miedo de sentir. A veces estamos cansados, agotados, y solo queremos que nos abracen y nos digan "a la mierda. Duerme. Come. Haz algo de ejercicio. Toma cariño. Sin factura. Cariño gratis" y que todo fluya. Más que el cariño, ilusión. Yo creo que la atracción consiste en sentir una comunicación absoluta, en reírse, en estar comodo. Pero sobre todo en ser optimista. La atracción es cuando sonríes ahora y te prometes más sonrisas.
Pero claro. Yo no sé nada.

La dignidad está hecha de respeto



Ayer recibí dos bofetadas emocionales diferentes. Una, aquella frase de "no eches de menos mi voz", fue un paso en falso de una amiga mía. La segunda, un silencio tenebroso, fue un paso en falso mío. A veces pasa. Hay que entender que nos equivocamos y que, cuando uno se arriesga, a veces pierde. Eso no es ni bueno ni malo. Simplemente es la vida y hay que saber perdonarse.
Lo bueno es que, a veces, sacamos conclusiones brillantes. Como la frase del título. A veces la interacción con determinadas personas nos permite sacar lo mejor de nosotros mismos y percibir el mundo de otra manera. Como eso que dije antes de que, a veces, tenemos que entender que la forma de vivir y de actuar y pensar de la gente no es asunto nuestro. O esto que decía. Hace falta entender cual es nuestro espacio y agradecer que nos "obliguen" a cuidarnos. Es bueno para nosotros. Aunque en el momento no lo sepamos, luego lo veremos.

No soy un junco hueco



Ayer hablaba con una amiga, contándole una discusión que tuve con Elena y ella me explicó dos cosas fundamentales.
1.- Que nosotros pensemos de una manera no significa que así piense el resto del mundo y
2.- El que la gente se comporte de forma  que es totalmente contraria a nuestra forma de pensar no debería importarnos.

¿A qué parece fácil? Pues se nos escapa. Un efecto secundario de la socialización es ese. A veces, simplemente, estamos demasiado conectados. O demasiado desconectados de nosotros mismos y nuestras propias realidades. Es en momentos así en que discutimos o nos alteramos, que fantaseamos, que nos confundimos. Es cuando una debilidad del espíritu nos convierte en débiles. Es una enfermedad.

Y otra gente, ha conseguido encontrar la paz. Decía Buda que, cuando no nos concentramos totalmente en el momento no podemos ser felices. Cuando nos distraemos. Es cierto. Alguien dijo "he vivido demasiadas cosas, por eso voy tan rápido". O lento. Es alguien que ha encontrado su propio ritmo. Yo aún tengo que hacerlo. Quizás no consiga hacerlo nunca. Voy demasiado rápido, tengo demasiada hambre o estoy demasiado cansado. Tengo los nervios rotos. Pero quizás... ¿quién sabe? Quizás solo necesite un tiempo fuera de mi mismo. Para volver a ser un junco hueco, encontrar mi felicidad y mi calma y dejar de sufrir por cosas que, ni me van, ni me vienen.

Un cabreo en fases



Ayer tuve mi n-más-uno fracaso sentimental. En cierto sentido era previsible porque todo el escenario era absurdo, estaba completamente cogido con pinzas y, en una parte muy amplia, construido exclusivamente en mi cabeza. A veces sucede.
El caso es que me levanté lleno de rabia y frustración, pensando en la siguiente frase que escuché el otro día "a veces, ninguna respuesta es una respuesta". Y pensaba que hay formas muy elegantes de mandar a la gente a la mierda, como esa por ejemplo. La rabia seguía bullendo a fuego lento cuando me monté en el coche, harto de encontrarme a gente que venía de fiesta. Ya entonces había pasado al alemán, ese refugio del espíritu, para citar a Rammstein "liebe ist fur alle da". El amor es para todos por ahí. Por ahí fuera, mientras haces un gesto con la mano y señalas las discotecas, donde la gente juega, se abraza, tontea, se enfada. Pensaba en el Beltayn de las novelas de Geralt de Rivia, donde la gente simplemente celebra el solsticio y la cosecha y baila, se enreda, se desenreda. Yo nunca tuve un Beltayn y parece que nunca lo tendré. Liebe ist fur alle da.
Me monté en el coche aún rumiando mi rabia y empecé a conducir. No es buen asunto conducir rabioso. No es buen asunto conducir rabioso después de dormir cinco horas, habiéndote acostado borracho, triste y solo. Pero en el cd sonaban "Demons and Wizards", el primer disco que grabaran Hansi Kusch y Jon Schaffer (si no recuerdo mal los nombres) y poco a poco me fui animando. Había poco o casi ningún tráfico y el que había era respetuoso. No había largas, adelantamientos ridículos, gente intentando matarse, matándome en el proceso. En cierto sentido el camino animaba. No es correr, ese instante en que tu cuerpo y tu mente desconectan y simplemente eres un engranaje en el mundo, pero tenía su punto.
"Verloren ist nur wer sich selbst aufgibt". Seguiamos con el alemán, en este caso si no recuerdo mal con Rudel. El piloto más condecorado de la Segunda Guerra Mundial, que dijo algo que se traduciría más o menos como "solo está perdido aquel que se rinde". Ey. Eso ya suena mejor. No hay porqué desprenderse del mundo e irse a vivir a las montañas. Hay muchas formas de equilibrio, de felicidad, de amor. Esta mañana el perro de mi hermana me vío tan jodido que se puso a hacerme mimos y jugar. Es amor el puto perro. Y hay muchas formas de amor ahí fuera. ¿Qué no hay Beltayn? Pero ha habido Ratamahatta. Así que tampoco hay que tomárselo tan mal. Poco a poco me fui animando.
Y entonces, en el cd sonó "So many times it's hope that saves the day". En muchas ocasiones, es la esperanza la que salva el día. Y puede ser así. Porque quizás este no es el momento o la historia o la persona. ¿Y qué más da? Hay que entender que, si bien un partido se compone de todas y cada una de las jugadas, no todas y cada una son "La Jugada". Algunas solo son entrenamiento, conocimiento, formación. Hay que aprender paciencia. Hay que aprender equilibrio. Hay que aprender a dejarse llevar y entender que, a veces, no podemos controlar.
Voy a comerme una tortita de maíz. A seguir trabajando. Y a odiaros a todos, por supuesto. \m/
Buen día y casi-viernes. Malditos.

martes, 5 de septiembre de 2017

Tenemos la historia escrita en la cara


Hoy me ha pasado algo curioso. Estaba esperando el autobus con una amiga cuando ha pasado alguien que, en teoría, debía ser muy importante en mi vida. Alguien que yo pensaba que no reconocería, porqué hace muchísimos años desde la última vez que nos vimos. Pero no era tan difícil, algunas caras son bastante obvias.
Y según se alejaba, después de que lo mirara de reojo, llegué a la conclusión de que nuestra biografia está escrita en nuestra cara. Y que me alegro de mirarme en el espejo y no encontrar nada ni remotamente parecido a esa persona. No encuentro en mí la cobardía, el egoismo, la miseria... en general, el desprecio que produce ese rostro. No en mí particularmente, porque puedo estar condicionado, sino objetivamente. Es una cara por la que es muy difícil sentir aprecio o respeto. También tiene que ver la edad, claro. A medida que los años avanzan, cada vez se marcan más determinados rasgos y se acentúan otros.
Y luego pensé en otras caras que han crecido a mi lado y comparé. Que van envejeciendo o que ya conocí viejas. Manos duras, asperas de callos, que me llevaban a pasear y me enseñaban el muelle, mientras amagaban pasos de boxeo con una rodilla que ya no estaba para esos trotes, si es que alguna vez lo estuvo. Rostros amplios, redondos, de persona confiada y buena. Cejas altas de sorprenderse, hoyuelos de sonreír. Narices pequeñas de ratón, ojeras de preocuparse por los demás. Y me encuentro con que la nobleza, esa que te hace sentir una natural deferencia y afinidad por los demás, es algo que se trabaja pero que se imprime en la cara.
Y vuelvo a casa. A entrenar y a cuidarme y a sentirme bien. Y veo mucho más en mi de esas caras esforzadas, de gente seria, trabajadora, valiente, que me cuidó y me hizo quién soy. Y doy las gracias a Dios porqué, si bien algunas cosas la Naturaleza insiste en transmitir geneticamente, otras no. Y que mucho de lo que somos lo hacemos día a día, pero al cabo del tiempo eso se queda y permanece.
Y que padre no es quién engendra, sino quién educa, quién cuida, quién apoya, quién cria. Así que gracias, a mi padre y a mi hijo que están al otro lado, y a los que echo tanto de menos. A mi madre que me hizo quién soy y a quién, comparando hoy, veo por lo que vale. El tiempo nos pone a todos en nuestro sitio. Aunque sea en la cara

lunes, 4 de septiembre de 2017

Soy peligrosa siempre


Ayer me tuve que reír. Estaba hablando con una amiga (porque alguien que te hace reír tanto y te aguanta en días en los que ni te aguantas a ti mismo ya no es una colega) y le pregunté si era peligrosa antes del café. Y me respondió "yo soy peligrosa siempre".
Me encanta. En estos tiempos donde todos pedimos perdón por existir, o sacamos pecho absurdamente de cosas en las que tenemos tanto que ver como en la creación de huracanes, es genial dar con alguien que puede reírse y a la vez sentirse orgulloso de sí mismo. ¿Humor negro hacía uno mismo? Fantástico. Es algo sobre mí que me encantaría poder transmitir y nunca me sale, siempre me quedo en el "pobrecito, ea ea" o en el "modo-pan-que-habla" que dijera mi, desafortunadamente inolvidable, adolescente.
¿Qué es una tontería de artículo? Como dice el refrán en inglés "everybody is a critic". Que mundo este. Así nos va.

Venga. Sigo un poco más. Hay otras cosas que quería añadir. Quería hablar de como hay cosas que nos gustan aunque no nos deberían gustar. Estoy leyendo una novela "Pies de barro" de Terry Prattchet, buenisima, en la cual hay humor y tragedia a partes iguales y como necesitamos ambas cosas. Como el equilibrio consiste en asumir la perdida y celebrarla, a la vez que la tememos. Quería hablar de como cada fracaso es una nueva oportunidad (aún echo de menos a Taniosha. Y en cierto sentido me alegra echarla de menos). En que existe un momento para tener amigos en casa e irse de cervezas y fiesta y recorrer el pueblo en bici de noche borracho. Y como hay un momento para llegar a casa, entrenar, estudiar, dormir. Hay que adaptar un ritmo que nos haga felices. Y poder sonreír, aunque seamos peligrosos siempre. Sobre todo cuando somos peligrosos siempre.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Dejad de contar el tiempo en escalares


Uno de mis problemas lingüisticos con el universo es la manía de asumir los marcos referenciales propios como absolutos, y la intolerancia a otras formas de entenderlo. El otro día en un artículo leí algo que me llamó mucho la atención. Lo llamaban "mover la portería". Y consiste en que, cuando el resultado de un debate está siendo desfavorable para ti, cambias los terminos del mismo a efectos de seguir teniendo razón. Si te demuestran que ese sabado no estabas donde decías que ibas a estar, dices que ese no era el tema y que tu de lo que querías hablar era de porqué es tan difícil coordinarse.
Algo así me pasa a la hora de explicar determinadas situaciones. El mundo de las emociones y de los sentimientos es el más subjetivo que existe. Es absurdo intentar asumir que todos pensamos y sentimos igual. Y sin embargo, lo hacemos. Constantemente. Y entendemos que los requisitos para considerar a alguien una pareja o para definir una relación están escritos en piedra. Y tenemos el valor de señalar a alguien con el dedo y decirle "no no, eso NO era una relación".
¿Con qué derecho nos atrevemos a hacer eso? ¿Podemos medir los sentimientos de la otra persona? ¿Quién dice cuanto tiempo o que requisito formal existe para que algo sea "real"? Y sobre todo, ¿Como creemos que nuestro criterio es superior al de la persona que tenemos delante? No hace demasiado, en una conversación con una amiga, "descubrí" que no he tenido una relación real en años. Curiosamente en su momento esa amiga y yo eramos pareja, pero de acuerdo a la última actualización de Windows eso nunca pasó. Me lo había imaginado yo.
Y luego nos ofendemos de que la gente reescriba la Historia.
Las conclusiones a las que quiero llegar, tras tanto darle vueltas, son bastante sencillas. Uno, no podemos obligar a los demás a aceptar nuestras experiencias y puntos de vista como propios, analizando su vida a través de nuestra perspectiva. Dos, la vida se mide en experiencias, no en días ni en viajes ni en numero de mensajes. Quien hace eso se hace trampas al solitario y se niega una realidad obvia y evidente. Y el problema con las mentiras es que, una vez aceptas una, ya vas a seguir aceptando otras hasta que llegue un momento en que no sepas distinguir la realidad de la fantasia. Error. Coged las conclusiones y haced con ellas los que queráis. Esto es para mí, para recordarme cosas que a veces se me olvidan, pero también para vosotros. Para que penséis o no. Pero para que, al menos, dejéis de querer explicarme mi vida a mí, que aunque la mayoría del tiempo parezca que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, sigo viendo las cosas desde el asiento del conductor.
Gracias. Se os quiere. Aunque a veces os abriría la cabeza para meteros la mía dentro.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Sueños que sueños son


Me ha dicho una amiga que soñó conmigo. En su sueño, ibamos en un tren y yo miraba por la ventana, y ella me miraba a mí. Soy muy poco dado a interpretar sueños (me parece que es como el horoscopo, todo el mundo vé lo que quiere ver), pero soñar conmigo viajando me parece algo hermoso. Es una cosa que me gusta hacer y, particularmente, me encantan los trenes. Hace muchos años quise trabajar allí y es algo que no he perdido nunca, el cariño y respeto por esos vehículos.
También es algo interesante el aspecto de movimiento y experiencia compartida. Y que, en cierto sentido, estamos juntos pero separados. Lo curioso es que mi amiga es la que está haciendo cosas y avanzando en la vida, mientras que yo sigo dando tumbos.
Dicen que cuando sueñas con alguien le alargas la vida. No lo sé. Pero sí creo que, cuando sueñas con alguien y en ese sueño pasan cosas buenas, le estás dando un abrazo en la distancia. Y los abrazos si que alargan la vida. Así que muchas gracias. Muchisimas gracias.

Reconoces lo importante que es alguien por el vacío que deja


Estos últimos días han pasado cosas raras en mi vida. Como suele pasar cuando renuncias a toda esperanza, pasan cosas buenas. Pasó por mi vida alguien interesante, divertido, profundo. Alguien que me hizo plantearme en que consistía ayudar a los demás, en que consiste el egoismo o el equilibrio, porqué queremos aprender. Y a su vez alguien con quién era posible tomarse una cerveza o tumbarse en la playa con un libro o simplemente trabajar. Alguien que se río de mí y me enseñó que, a veces, la ausencia de respuesta es nua respuesta. Y que es la certeza del fracaso en tu mente lo que te impide alcanzar el éxito en la realidad.
Esa persona tenía que irse. Porque así es la vida y todos estamos de paso. Tenía que irse y era mejor que se fuera, pero no lo quería. Sabía, sentía, que cuando esa persona se fuese acabaría el verano.
Y en cierto sentido no ha sido así. Ayer fui con Charlie y tuve una noche genial. Bailé y bebí y jugamos y me reí muchísimo y conocí gente y hasta me encontré con Adri. Ayer fue una noche fantástica y hoy necesito recoger mis pedazos y prepararme para el próximo asalto.
Lo mejor que me ha enseñado Gosia es a sacar algo positivo de todo. Siempre. Obsesivamente. Convertir un "siento tener que trabajar tanto" en un "así valoro más el tiempo contigo". Quiero eso para mi. Quiero seguir viviendo con el Why not, pero también quiero decir "because" a veces. Y ahora toca volver a entrenar y estudiar y pintar y jugar y leer. Toca volver a la rutina.
Esa persona, el día que nos despedimos, me dijo "y ahora podremos vernos cuando queramos, no cuando debamos". Es el tipo de frase que te dice mucho sobre alguien. La voy a echar de menos. ¿Y sabéis? Me alegro de echarla de menos. Porque así podré honrar su recuerdo haciendo aquello que me enseñó.
Gracias, Gozh. Gracias por dejar este vacío.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Atrevete a equivocarte



Ayer tuve un día un poco emo. Tocaba terapia de deporte, sol y playa. Pero hacía frío así que nos faltó la última parte. Al final me quedé en casa, tomándome un té en ese sofá que sabe a hogar, y me encontré con alguien que, de forma curiosa, está enseñándome mucho. La lección de ayer fue sobre "qué está mal contigo mismo".
Seamos objetivos. Cuando las cosas nos salen bien, hay una mezcla de talento y suerte. Cuando nos sale mal, también. No todo puede ser "mala suerte". Tenemos nuestra parte de responsabilidad y tenemos que asumir que en algo nos estamos equivocando.
Ayer Facebook decía que hace un año que añadí a Tanya. Tanyosha. Y la echaba de menos. No sé porqué, me surgió así. Quizás por tanto leer movidas sobre Rusia. El caso es que le escribí diciéndoselo. Salió mal, pero no solo por culpa mía. A veces pasa. Incluso cuando hagas todo bien, algo se rompe y no sigue adelante.
Hay dos cosas que tenemos que aprender de esto. Una, a dejar que las cosas fluyan y se acaben. Ya hace semanas y casi meses de esto. Hay que olvidarse y concentrarse en otras historias. Dos, no pensar tanto. Es normal que cuando algo sale mal tengamos miedo a equivocarnos. Lo que no es normal es que ese miedo nos impida actuar y nos quedemos con cara de tontos.
Suelo decir que el éxito conlleva su propia inercia. También sucede con el fracaso. Y poco a poco, vamos reduciendo las expectativas, bajando el listón. Terminamos negándonos el derecho a ser felices, a la esperanza, a un futuro mejor. Ahí es cuando nos encerramos. Es una espiral. Te sientes mal porque no te salen bien las cosas, y como no te salen bien las cosas te culpas y culparte te hace sentirte peor.
¿Cómo salir de la espiral? Probando algo nuevo. Cambiando el escenario, la perspectiva, la percepción. Algo. Cambiándote el color de pelo, la camisa, yendo con alguien a quién hace mucho que no ves, escuchando música, leyendo libros. Algo. Pero hay que resetear, porque en ese estado mental solo puedes seguir acumulando fracasos.
Ayer me acosté con una sonrisa. Me está pasando bastante últimamente. Debería hacérmelo mirar.

lunes, 28 de agosto de 2017

Gracias por hacerme pensar



Ayer me hicieron una pregunta fascinante. ¿En qué consiste ayudar a los demás? Hacía mucho, ya no recuerdo cuanto, que en lugar de ser yo quién intrigara a la gente alguien me dejara reflexionando.
Ojo que la pregunta tiene miga. La respuesta más natural sería "dándoles aquello que quieren" o "haciéndoles felices". Pero es mentira. Porque muchas veces lo que queremos o lo que nos hace felices no es lo mejor para nosotros. Aún así, ¿ quién puede juzgarlo mejor que nosotros mismos?
Yo soy de la opinión de que ayudar a los demás consiste en ayudarnos a nosotros mismos. Está conectado y va junto. Y una vez te has ayudado a ti mismo, puedes empezar a hacer lo mismo con los demás. Desde el ejemplo y teniendo claro el objetivo común. Creo que la clave está en encontrar un punto intermedio entre lo que quieren y lo que es mejor para ellos pero, sobre todo, hay que trabajar la honestidad. La gente tiene que aprender a conocerse a sí mismos, sus virtudes y sus defectos, sus capacidades y limitaciones. Ya conociéndote tienes la mitad de la respuesta a la pregunta "¿qué necesito?".
Decían los Rolling Stones que no siempre puedes conseguir lo que quieres. Pero que si te esfuerzas mucho, consigues lo que necesitas.
Así pues, pongamos que ya sabes lo que necesitas. Ahora viene la primera parte de la canción de los Rolling, esforzarte mucho. Y ahí entra la parte de ayudar a los demás. Y ayudarte a ti mismo. Porque no es nada fácil pedir ayuda. Uno tiene que aceptar que no es todopoderoso y además tiene pelaso. Tiene que cuestionarse cosas, hacerse preguntas y escuchar sinceramente las respuestas que el mundo pueda darle. Y una vez ha acabado la fase de preparación, comienza la ejecución. Con dudas. Con fallos. Con problemas. Uno tiene que ser flexible y aceptar los cambios que sucedan, pero tiene que ser firme y mantenerse en su propósito. Tiene que asumir que habrá rechazo y habrá dolor, pero porque ese es el precio que pagamos por las cosas que realmente merecen la pena. O quizás no lo haya, porque somos autosuficientes emocionalmente y estamos tan en forma que damos miedo. Pero nadie es perfecto y, lo que nos sobra por un lado, nos falta por el otro. Para eso necesitamos a los demás.
Ayer también me dijeron que, las personas más exitosas, son aquellas que construyen entornos saludables. Física, mental, social, emocionalmente. Aquellos que evitan la frustración mediante la aceptación, la soledad mediante la compañía sin expectativas ni prejuicios, los que entrenan y disfrutan del entrenamiento. Y sí, ahora estoy pensando en gente como tu, James, maldito roedor. Esto va por ti también. Porque construir ese entorno es uno de los primeros pasos para ayudar y ser ayudado.
Es un ciclo. Y se renueva a si mismo. Gracias.

Maldito perro triste



Había una vez un perro mochilero. Un perro acostumbrado a moverse mucho y a la gente rota. El perro se había movido mucho y sabía algunas cosas. Era un perro culto; leía libros, hablaba idiomas. Sabía distinguir entre un capitel jónico y uno corintio e incluso discutía sobre si las estatuas de Sans Seni eran románticas o neoclásicas con su amigo, el lobo feroz.
Uno de los talentos del perro era la compañía. Si hay algo que se le da bien a un perro, es apartar la soledad. Basta con que se sienten a tu lado y ya está. Los perros se dejan abrazar, gustan de golpearte con su hocico húmedo y pedirte caricias. Solo eso. Y nuestro perro era muy bueno animando a los demás. Les daba con la pata y les indicaba el camino. Ladraba. Nuestro perro era un jodido Lassie.
Claro que el lado malo de ayudar a los demás es que no sabes ayudarte a ti mismo.
Pero el perro quería aprender. Decidió construirse una rutina buena. Si empiezas el día haciendo tu cama, ya estás cambiando el mundo un poquito. En base a esa acción, podrás construir otras. E incluso si todo va horriblemente, cuando vuelvas a casa agotado y furioso verás la cama y sabrás que eso lo hiciste tu. Y podrás acostarte a pensar en un mañana mejor.
El perro se puso a ello. Consiguió cosas. Volvió a correr. Ganó autoestima y se sintió bien consigo mismo. Aprendió trucos. Ahora era un perro que iba a sitios, un perro mochilero con gafas de sol y pelaso.
Pero faltaba algo. Es el problema de los perros que leen; se pasan la vida haciéndose preguntas. Nuestro perro quería encontrar el equilibrio. La felicidad de los perros es fácil de conseguir, solo necesitas alimentación, descanso, ejercicio y un poco de cariño. Pero algo faltaba en la ecuación.
¿Qué es el equilibrio? Se preguntaba nuestro perro. ¿Cuánto es ser demasiado duro y cuanto demasiado blando con uno mismo? ¿Cómo aprender a flotar? Y mientras se hacía esas preguntas, el perro se mantenía ocupadísimo, porque las manos ociosas son el instrumento del Diablo.
Y de repente, una chispa de luz pasó por delante. Y el perro recordó. Recordó un tiempo mejor, con menos cicatrices y menos cansancio, con una mochila más ligera. O quizás era que su espalda entonces era más fuerte y la mochila pesaba menos. Recordó un tiempo en que todo parecía nuevo y brillante, el mundo por descubrir. Cuando una nueva iglesia no era "otra iglesia" y una nueva ciudad no era "otra ciudad", sino una oportunidad. Y se apartó de la luz. Porque esa luz no era para él, porque el perro era muy bueno arreglando cosas rotas pero no sabía que hacer con las que no lo estaban.
Maldito perro triste. Pobre maldito perro triste.

domingo, 27 de agosto de 2017

El dragón pasó


Y podemos dar gracias por ello. "Hay que aburrirlos con nuestra mediocridad y normalidad" decía alguien más sabio que yo. Y efectivamente así ha sido. Mejor evitar problemas. Mejor evitar gente tóxica, discusiones enfermizas, heridas gratuitas.
Aunque reconozco que, una parte de mi, lo echa de menos. ¿Qué nos empuja al masoquismo? ¿será nuestra falta de autoestima... o será otra cosa? ¿Por qué nos preguntamos por qué?

viernes, 25 de agosto de 2017

El orgullo es peligroso


El otro día me llamaban la atención por algo y yo me mosqueé. Dije que era algo que yo controlaba y conocía. Pero en automatico me lo replanteé. ¿Seguro? ¿No puede ser esta seguridad misma la trampa? Es en ese momento cuando te das cuenta de como es posible cogerte por ahí. Pero el dudar demasiado también es una debilidad, así que hay que ser resolutivo y confiar.
¿Como no equivocarse? Es imposible. Lo único que uno puede hacer es asumirlo y actuar en consecuencia, permitirse un cierto margen de maniobra y asumir que habrá errores. Y una vez asumimos eso, empezamos a actuar.
Por eso digo que el orgullo es peligroso. El orgullo puede darnos una sensación de excesiva confianza o puede hacer que nos consideremos mejores de lo que realmente somos. Tened cuidado.
Estoy fatal. Voy a ver si duermo algo y luego sigo. Espesura maxima

jueves, 24 de agosto de 2017

El amor no se acaba


Hace muchos años me pasó algo muy curioso. Una chica me dijo que, cuando daba un abrazo a alguien que no era "Él" (sí, con mayúsculas), sentía que el abrazo se desperdiciaba. Años más tarde, le pregunté a Moe, el sabio de Veliko Tarnovo, que pasaba cuando el amor se acababa. Y él me dijo algo que aún pienso, y es que el amor nunca se acaba. Solo crece, cambia, muta. Uno no tiene un cupo finito de abrazos. Puede abrazar cuanto quiera, hasta agotarse. Y cuando se agota, descansa y vuelve a tener ganas de abrazar.
Pero cuando dices lo de arriba, estás pasandote al lado oscuro. Estás hablando desde el miedo. Piensas que tu tiempo es finito (que lo es), pero en lugar de verlo como una oportunidad lo ves como una desventaja. No quieres entender, como un niño pequeño, que llegará la hora de irse a dormir. Pero lo que yo saco en conclusión de esa frase es que estamos en caminos distintos. En querer crecer o querer encogerse. Y ahí está la diferencia principal y el motivo para apartarse.
A veces pasa. Y a veces es mejor que pase.

martes, 22 de agosto de 2017

Niños. Maldita sea



Ayer quedé con unos chavales que no conocía y fuimos a cenar. Estando comiendo bocadillos en un parque, unos niños embarcaron una pelota y nos pidieron que les echáramos una mano. Yo, que he suspendido educación física toda mi vida, de repente me encontré con que no era tan difícil trepar a un árbol, apoyarme en una mano y moverme como un mono. Se ve que esto del deporte sirve para algo.
Al menos para subirte a árboles y poder recoger pelotas.
El caso es que comentaba con los colegas lo curioso que está la vida y como, aunque nos venden drama PlayStation móviles y soledad, la gente sigue siendo gente. Los niños siguen jugando en parques o quedándose con cara de idiotas cuando les coge una ola, las familias siguen reuniéndose para pelearse por tonterías y comer juntos. Los bocadillos siguen estando buenos.
Y mientras, nosotros nos enfadamos y envenenamos por lo que leemos en el periódico, escuchamos en la radio, nos adelanta por la izquierda en la autovía. Ayer me corté la mano peleando con las ramas. Duele cuando la muevo, lo que suceda cada cinco segundos aproximadamente porque no sé estarme quieto. Como un maldito niño. Pero ese dolor me recuerda que estoy vivo, que tengo una mano que puedo usar (yo tecleo a dos manos. Nivelazo) y que, si queremos, podemos subirnos a árboles y hacer cosas que de niño nos parecían imposibles.
Sé que tengo que dormir más y dejar de escribir mierdas como esta. Pero me da igual. Esto es para mí y, al que no le guste, que no mire. Fácil. O que se suba a un árbol y se tire. Yo sigo asombrado de como, a veces, las cosas más pequeñas y normales nos pueden alegrar el día.

domingo, 20 de agosto de 2017

Vinculos empaticos o contraataque karmico




El otro día escribí que no puedes pasarte la vida atacando, ni tampoco defendiendo. Hoy venía pensando en una pregunta que me gustaría hacerle a la adolescente. ¿Has entendido de una maldita vez que lo que haces a los demás es lo que te haces a ti mismo?
Esa pregunta viene relacionada con la segunda Ley de Newton. Toda fuerza ejercida en un sentido y una dirección contiene una fuerza en su misma dirección y sentido opuesto. Aplicada al caso que nos referimos, la empatía (limitada por nuestro grado de psicosis, pongamos que tenemos un grado bajo), hace que cuando hagamos daño a alguien, nos pongamos en su lugar y lo pasemos mal. Existen técnicas y experiencias para reducir dicho daño, pero es igual. La empatía que sentimos hará que suframos. Dicho daño provocará deformaciones en nuestro carácter y personalidad, muy bien dibujadas en "El Retrato de Dorian Grey" por Oscar Wilde, una obra cuyo tema central no es otro que la empatía y la responsabilidad (o eso digo yo, mientras me fumo un puro y os miro condescendiente desde detrás de mi monóculo). A su vez, dichas deformaciones nos producirán más daño, llegando un momento en que apenas nos reconozcamos a nosotros mismos.
¿Me seguís? La pregunta a la adolescente sería, ¿Cómo pretendes ser feliz, haciendo infelices a los demás? Ese "alimentarse de lagrimas" que la chica entendía como felicidad... no era más que una forma de "repartir la mierda". Si yo estoy mal, que todos estén mal. Es bastante inmaduro y triste, ese desperdicio de energía en una rabia inútil que sabe a pataletas.


Ahora, cambiemos el discurso. Hace dos días leí un drama-drama de una chica muy interesante. No sé si es real o no, ni maldito lo que me importa. Es una persona que aporta humor, energía e interesantes reflexiones a mi vida. Así que le escribí animándola. Soy muy bueno en eso de animar a la gente, supongo que debido precisamente a ese rollo empático que comentaba. Hoy recibí un mensaje cariñoso de ella. Cuando das y recibes y das y recibes el ciclo crece. Como decía Moe, el amor no se acaba, solo crece y cambia. A veces, como los ríos, deja un cauce y sigue para otro .Pero mientras alimentemos al troll, demos de comer a la bestia de las buenas energías, vamos a seguir recibiendo eso. A la vida le gusta que le rasquen el lomo. Empezando por nosotros mismos. Le escribí a la chica que, para tener hijos, primero debe acumular amor de sobra. Y lo hará. Porque la gente buena crea, crece, experimenta, pregunta, curiosea. Cuando la vida te golpea tienes dos opciones. Encogerte y llorar y querer vengarte, o ponerte de pie y aprender, crecer. Pelear vas a pelear igual, pero el como es una diferencia fundamental. Si haces daño, recibirás daño. Quizás de una forma parabólica y absurda, quizás nunca seas capaz de establecer la línea de puntos que conecta una cosa con la otra. Pero créeme, pasará. En cambio si haces aquello en lo que crees y eres fiel a ti mismo, si haces del mundo un lugar mejor poquito a poco, tu mundo será un lugar mejor. Porque lo que haces es lo que eres y lo que eres es lo que te rodea.
Así que a por ello. No consiste en ser buenos "porque así luego pasaré la factura". Consiste en ser buenos porque, así, nos sentiremos bien con nosotros mismos y podremos tener ganas y fuerza para acumular y crear. Si además la vida nos da algo extra, pues perfecto. Pero sobre todo, vamos a intentar que el balance sea positivo.


El otro día decía mi madre que, cuando ella pasaba por una depresión muy mala, su padre le dijo "Antes de dormir, me pregunto. ¿He hecho daño a alguien a propósito? Y si lo he hecho ¿puedo arreglarlo?". Si no había hecho daño, se dormía contento. Y si lo había hecho, se dormía pensando en como arreglarlo al día siguiente. No me parece una mala forma de vivir. Sobre todo porque, al menos en los casos que conozco, lleva a vivir bien. Una vida virtuosa no es una vida que sale en los periódicos por rescatar gatitos de árboles. Una vida virtuosa es la que te permite mirarte en el espejo y sentir respeto y cariño por la persona que te devuelve la mirada.
Vivid virtuosamente. Malditos.

¿ Nacionalidad por sangre o por localización ?



El otro día leyendo un debate en Facebook surgió este tema. Discutiendo sobre nacionalismo y orígenes, alguien planteó que en su país la nacionalidad no existía por lugar de nacimiento sino por origen y dio los términos en latín. Hoy venía conduciendo y pensaba en algo que me sucedió el otro día. Me encontré a una mujer que trabaja donde yo en un centro comercial. Y se me ocurrió preguntarle si ella vivía en mi misma ciudad. No si era de allí (porque tiene un origen racial claramente extranjero), sino si vivía allí. Pero claro, eso lo puedo hacer con ella, asumir que es extranjera. Otra compañera mía tiene tres hijos. Nacidos aquí. Esos hijos, dentro de veinte años, tendrán la cara que tengan pero serán (son) tan españoles como yo.
Esto desde un punto de vista legal. Y ahora una opinión mía: culturalmente también. Se habrán pasado veinte años en mi país, compartiendo mi idioma, mi cultura, mi forma de vida. Habrán recibido una educación, una sanidad, una serie de experiencias netamente de este país. Tendrán amigos y parejas de aquí, hablarán el idioma con acento. Tendrán incluso parecidos defectos y manías. Algo matizados por la educación que sus padres, extranjeros, le habrán dado. Pero salvo que los padres se metan en un ghetto y solo se relacionen con gente de su país, es muy difícil aislarse de la influencia local. Lo digo por experiencia: mi familia viene de otra parte del país con una cultura muy distinta y mi hermana es absolutamente autóctona de nuestro nuevo origen. La tierra contamina.
En cambio, hay ocasiones en las que no. Gente que lleva tres generaciones en un país y se ha criado en una cultura extranjera y es incapaz de interactuar con la local. Por lo que veo, eso sucede mucho en Europa o en zonas con una comunidad extranjera muy grande, pero también puede suceder aquí. Simplemente, yo tengo la suerte de haberme criado en un lugar sumamente integrador y mestizo, pero en zonas con una esencia cultural muy fuerte puede resultar muy difícil. En lugares así, puedo entender que tu nacionalidad sea la de tus padres. Siendo así, puedes haber nacido en digamos Oporto, llevar veinte años allí y hablar portugués con acento, ser fan de Mourinho y comer bacalhau... pero ser ghanés.
La verdad, es un tema interesante para reflexionar y me dejó pensando. Me gustaría que todos hiciéramos una pausa y pensáramos en ello. ¿Quién nos forma culturalmente? ¿El entorno o la familia? Ya sé que ambos pero... ¿Cuál domina?

sábado, 19 de agosto de 2017

No puedes vivir atacando

El principal motivo por el que digo esto es el siguiente: Inercia. Todo éxito conlleva su propia inercia pero lo mismo sucede en muchos otros campos de la vida. Aquel que vive por la espada, muere por la espada.
Lo que resumido nos lleva a que, una vez consigues éxitos merced a ser agresivo, debes mantener dicha agresividad para consolidar esos éxitos. Y es agotador. Llega un momento en que llevas tanto tiempo desarrollando un papel que dicho papel te devora y te anula. Pasas a ser una caricatura de ti mismo y, en lugar de tomar decisiones racionales o emocionales, simplemente actuas como se espera de ti. Por ti mismo o por el entorno. De una forma o de otra, llegado a ese punto has perdido la iniciativa y has dejado de ser tu mismo para convertirte en otra cosa.
Así que no. No se puede pasar la vida atacando. Pero tampoco defendiendo. No se puede uno pasar la vida reaccionando, adelantandose a acontecimientos, intentando preveer. No vas a ver venir todas las pelotas que te tiran.
¿Cual es la solución? Encontrar un punto intermedio. Encontrar un equilibrio. Escucharte a ti mismo y saber cuando conviene atacar y cuando dejarlo pasar. Que batallas merecen la pena y cuales son simples desperdicios de recursos. Cuando es el tiempo para el odio y la venganza y la furia, y cuando es mejor ahorrarse esa energia para el momento en que de verdad haga falta. Sobre todo, lo importante es ser dueño de uno mismo, de sus actividades y sus silencios, y continuar ejerciendo y proyectando y aprendiendo y creando. Es importante entender que, muchas veces, tanto ladrido lo que esconde es mucho vacío por dentro. Y dejar espacio para que ese vacío se llene a sí mismo, como pueda o entienda.
A veces, es mejor dejar que el capote pase delante tuya para enganchar en el momento y la forma que quieres.

viernes, 18 de agosto de 2017

Tiempo de heroes


Ayer sucedió algo horrible en Cataluña. No voy a dar mi opinión ni hablar del tema. No pienso hacerlo. Pero hoy, viendo las noticias, hubo algo que me encantó. Las reacciones de la gente normal. Había un dueño de un bar que contaba que empezaron a meter gente hasta que no pudieron más y entonces cerraron la baraja. Un chaval que contaba como ayudaba a cruzar a un anciano cuando escuchó el jaleo y quiso echar una mano. Sobre todo me asombró la naturalidad, la forma en que explicaban actos heroicos como algo común, natural.
Me hizo sentir orgulloso. Pertenezco a un país en el cual ser solidario, valiente, echado para adelante son virtudes naturales. Se espera de nosotros que seamos así. En Barcelona las donaciones de sangre se han multiplicado por cinco: tienen de sobra. Y lo hacemos sin creernos nada, naturalmente. Que maravilla.
Me impresiona la forma en que nadie pide medallas. Recuerda a aquel poema de Calderón de la Barca, "serlo más y parecerlo menos". Pero no como algo consciente. Me gusta incluso estéticamente porque nos recuerda quién somos. Alguna vez escribí que Pau Gasol o Rafa Nadal son lo que los españoles seriamos, si dejaramos de pelearnos entre nosotros por estupideces. Y ahí está. Estos días incluso los políticos, que Dios me perdone, han sabido callarse y dejar de hacer el idiota y comportarse como deben. O será que he visto poco las noticias y no me han llegado las salpicaduras. Claro, es culpa de nuestra historia. De años de ETA. De Ermua. De Miguel Angel Blanco. Pero antes de eso hubo muchas cosas y eso nos hizo como somos.
Estos días, en Cataluña, ha habido mucha gente que ha sabido estar a la altura. Muchísima. Y me llena de admiración y de orgullo verlo y reconocerlos como propios. Demonios. Se ha respetado la instrucción de no difundir imagenes. En cuanto alguien ha dicho una burrada alguien le ha llamado al orden. Unidos en el dolor y en la tristeza, en la rabia y en el orgullo. Estos días, uno entiende porqué "Dignidad" es una palabra tan grande en español.
Gracias. Gracias por todo. 

Se asoma el dragón


A veces vas por la vida a tu aire. Tan tranquilo. Convencido de que los demonios que mataste siguen en su tumba y enfrentandote a los nuevos. Focalizando. Y de repente, se abre la puerta de atrás y escuchas un "ejem, ejem". Algo que habías olvidado o creías olvidado, algo que dejaste por listo.
¿Está listo de verdad? Te pones a prueba. Pero tienes que superarlo. Por orgullo, porque tienes un concepto de si mismo que dice que eso ha pasado.
Sé honesto. Mira hacia atrás y reconoce que fue algo fundamental para ti. Importantisimo. Que te costó noches sin dormir y disgustos y discusiones y ansiedad. Y que no podrás olvidarlo nunca, aunque quieras. Que marcó un antes y un después en tu vida.
Y una vez hecho eso, sigue adelante. Porque esa era tu vida de entonces y tu yo de entonces y ahora puedes asumir la situación desde otra perspectiva. Con otros objetivos y otro entorno, con otra realidad. ¿Qué duele? Dolerá siempre. Pero no eres el que fuiste ni eres esclavo del que fuiste. Tu tomas tus decisiones. Así que actua como eres, sé fiel a ti mismo, se honesto. Y deja que el dragón pase a lo lejos, mientras le saludas con la mano.
No todas las batallas merecen la pena ser luchadas. Ni todos los fantasmas vienen a atormentarnos. A veces, solo quieren compartir una cerveza antes de seguir su camino. Solo eso. Un instante. Y luego volver a lo de siempre.

martes, 15 de agosto de 2017

El amor es un trabajo a pico y pala



Cuanto drama de título. Este artículo, como la mayoría, surgen de una perfecta chorrada que me pasó. En este caso, una conversación con Ira.
Nota introductoria de personaje. Ira, de nombre Irene, es una chica que conocí en Kiev estas navidades. Ya habrá salido por aquí alguna vez. Ira habla español mejor que yo, porque cuando era pequeña y hacía ballet le pusieron una canción de Julio Iglesias y le enamoró. Así que decidió aprender español. Hace montañismo, llora por cualquier cosa y tiene el TPM de un glotón con dolor de muelas. Seguro que aparece más veces en este blog. Es una grande.


El caso. Ira y yo hablábamos sobre trabajo. ¿Debería dedicarme a algo aburrido o seguir esperando a que surja el trabajo de mi vida? En mi caso, el trabajo fue un "Lo Necesito!", así que me enganché a lo que pude. Y a lo siguiente. Y a lo siguiente Hasta que, desesperado, pegué a la última puerta que se me ocurrió y encontré al amor de mi vida. Y desde entonces hemos tenido días buenos y mejores, he estado a punto de dejarlo algunas veces, él a mí, pero seguimos ahí. Tengo medio pie fuera siempre, porque soy demasiado inquieto, pero hay algo que siempre me hace volver. Se lleva una parte muy grande de mi vida, pero a cambio me da muchas satisfacciones y me permite conocer gente, aprender cosas y desafiarme y crecer. Me encanta. Como dijera Eva, "Tu estás enamorado de tu trabajo", con un cierto tono de sorpresa. Pero no le faltaba razón. El trabajo rellena muchos huecos de mi vida, aunque me paso la vida groñeando por él (yo soy así), en general estoy muy contento.
Y fue de casualidad. Si os fijáis, todo lo que pongo aquí es aplicable a una relación. ¿Habéis leído "Instrumental" de James Rhodes? Hay una parte al final donde él comenta como, cuando vé a su mujer, se sorprende. ¿Cómo tengo a esta pedazo de mujer, siendo el desastre que soy? Y se promete a si mismo superarse. Ser mejor. Dar todo lo posible. Para hacerse digno de ella. Es esa vieja frase del Nuevo Testamento que tanto me gusta  "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".
Hay que vivir así. Yo aún no me creo que tengo un sueldo fijo. Un horario. Vacaciones. Pagas. Cursos. Posibilidades de promoción. Sigo siendo un estudiante viviendo el sueño de ganar dinero. Y quiero seguir viviendo así porque, de esa manera, ningún esfuerzo me parece demasiado. No me acomodo. No doy las cosas por hechas. Sigo trabajando, no yendo a trabajar. Y esto es así porque considero que la vida debe ser vivida de esa manera.


Esta mañana le dije a Ira que, en la vida, uno tiene que coger lo que le dan y aprovecharlo. Y si no funciona, se deja y se prueba otra cosa. Bromeé diciendo que es lo que hago con las chicas -Adios, James Bond- y ella me contraatacó diciendo que ellas lo saben. En cierto sentido, el mensaje de este artículo que espero leer algún día y sonreír, es ese. Hay que esforzarse. Hay que hacer que la gente que esté con nosotros se sienta querida, afortunada, que crece. Y para hacerlo, es necesario trabajar desde lo sencillo. Sigo rebelándome contra la humildad, pero me gusta la modestia. Sé que soy buenísimo. Simplemente no le veo sentido a recrearse en ello. Es mejor concentrarse en, dado que soy bueno, ser aún mejor. Como decía Pau Gasol en aquel anuncio, "Está muy bien que tu país se sienta orgulloso de ti. Pero es aún mejor hacer que el mundo se sienta orgulloso de tu país."


Sed ambiciosos. Pero no dejéis que las expectativas y los sueños os impidan trabajar. Empezad abajo e id subiendo. Está en vosotros. A por ello.