miércoles, 31 de diciembre de 2014
Descompresión emocional
Y se produce un instante, un momento, un gesto. Mi cuerpo abraza al suyo, mis brazos rodean su cintura, mi cabeza haya su sitio en el hueco de su cuello, me embriago de su olor. Noto la presión, no demasiado fuerte ni demasiado floja, una presión deliciosa y hermosa, suave. Sabe a hogar. Y de repente el tiempo se para, todo da igual. Y te das cuenta de que has estado reteniendo el aliento, mirando sin ver, escuchando sin oir. Tanta información pasando ante ti, a traves de ti, sobre ti... y se te escapa y está ahí.
Y lo sientes en tu interior. Una flor que se abre en tu pecho, una burbuja de sangre que sube a tu cerebro y forma un coagulo. El estomago se te encoge, como si estuvieras tomando una curva a toda velocidad. Y de repente la fuerza centrifuga se hace fuerte dentro de ti y giras en espiral, confundiendo cariño y deseo, deseo y cariño, y sabes que el pitbull que cerró la mandibula no la abrirá hasta que esté muerto.
Mierda. No quieres esto. Quema y hiela, es blando y es duro, pero es real. Más real que el aire que respiras, más real que el sol que te calienta la cara y te hace entornar los ojos. Sabes que este instante, este momento, acabará cuando vuestros cuerpos se separen y solo te quedarán los sueños, esos sueños en que tu mente se estira hasta el infinito y tu cuerpo es de goma y la narrativa es una espiral constante, un lugar donde todo está claro, no hay dudas, miedo, frio, soledad, aunque si te fijas (pero mejor no hacerlo) por el rabillo del ojo lo ves aparecer, como las manchas en la parte de abajo de la cortina que preferirías que no existieran. Así que alargas el momento, dejas que el sonido te embriague y la flor de fuego que se abre en tu pecho, esa sensación de que la vida podría ser maravillosa, de que todas las canciones y todas las peliculas y todos los libros y todo tiene sentido, sí, vamos, está ahí justo al alcance de tus dedos. Y os separáis, y es como si fueras un bebé al que apartan del pecho. Quieres llorar y, en esa explosión de emociones, sabes que lo que has sentido es real. Que la nostalgia es buena, porque viene de haber querido, y que quien no muere nunca ha vivido. Así que sonríes, metes las manos en los bolsillos y te encoges de hombros, dando las gracias por todo lo bueno. Y vuelves a meter la botella en el compresor de aire.
Circunstancia transitoria
Venía andando y pensando en que a veces, soy terriblemente infantil. Hay gente en cuyas vidas sé que soy solamente una aparición temporal, un flash destinado a recordarles cosas que creen olvidadas, a darles esperanza, a dirigirlos a puertos donde podrán construir cosas. Sé que no voy a recibir nada a cambio de lo que doy, pero en eso consiste ayudar a los demás, en dar sin esperar nada. Y en cambio, cuando me alejo entre la niebla y veo que nadie se da cuenta, me molesto.
¿No es absurdo? Supongo que es parte de ese ansia historica de construir cosas que perduren. Una ansia constamtente destruida por la realidad, que viene como una ola a derribar el castillo de arena. ¿Y no es esa la magia del castillo de arena? Si construyeramos en cemento, no podriamos hacerlo con un cubo y una pala de plastico. Los productos de la imaginación están hechos para que se los lleve el viento y nos recuerde que, vaya, solo somos polvo en el viento.
No hay nada malo en ser una circunstancia transitoria, siempre y cuando sepamos disfrutar de serlo.
Sobre el individuo y la masa
Antes estaba comentando con una amiga una cosa que me ha hecho reflexionar sobre como nos confundimos a la hora de analizar comportamientos. Es el grupo el que condiciona al individuo y no al revés. El libro de Hannah Arendt que tengo pendiente que me regalen trata sobre la banalidad del mal, y sobre como las conductas de grupos condicionan las reacciones de sus miembros. Si a mi alrededor la opinión generalizada es de desconfianza, yo tengo que ejercer un esfuerzo personal para nadar contra esa corriente. Por eso muchas veces intento representar a que grupo pertenece un individuo, no porque eso me vaya a dar todas las pistas sobre su personalidad, sino para orientarme sobre las fuerzas que está sufriendo dicha personalidad y poder anticipar reacciones.
Claro que existen excepciones. La masa muchas veces es dirigida por individuos excepcionales. Pero el acento aquí está en la palabra "excepcional". En la mayoria de ocasiones, no somos más que peces arrastrados por la ingobernable corriente de las opiniones colectivas. Lo que está bien y lo que está mal.
Buen día, portense uds mal.
martes, 30 de diciembre de 2014
¿Realismo o sumisión?
Durante mucho tiempo, he pensado que la hierba al otro lado de la valla era más verde. Que estaba solo porque esa persona estaba fuera... que cuando viera a mis amigos de la ciudad X todo iría mejor... que solo tenía que pasar este examen para que las cosas empezaran a funcionar...
El otro día llegué a Madrid y me di cuenta de que estaba poniendome la zanahoria delante de la nariz para obligarme a avanzar. Me pregunté, ¿realmente me hace falta la zanahoria? ¿O he conseguido independizarme de la motivación y puedo hacerlo incluso aunque no lo sienta?
No. No he llegado tan lejos. Necesito creer en algo. Aunque sea mentira, aunque racionalmente sepa que es mentira pero... ¿no son casi todas las grandes gestas mentira? Decía una ley de Murphy que todo hombre está dispuesto a morir por una idea, siempre y cuando no la tenga demasiado clara. Yo no necesito una cita con lugar, fecha y hora. Solo necesito la idea de que esa cita existe o puede existir. De que la felicidad está ahí, solo a un cuerpo de distancia, para levantarme y esforzarme otro poquito más. Y otro poquito.
A veces llega. A veces la vida te da una palmadita en la cabeza y te regala un rayo de sol, o un claro entre las nubes, o una rafaga de viento que te trae el olor de algo o de alguien. A veces, si cierras los ojos, puedes sentir la victoria creciendo dentro de ti y extendiendose a tu alrededor, como un color. Así que bueno, ¿sabéis qué? No necesito tanta realidad. No necesito tanto cinismo, tanto conformarse, tanto "esto es lo que hay". Quiero volver a oler la nieve en el aire, quiero volver a mirar fascinado hacia arriba y contemplar una catedral, quiero mirar por la ventana del tren y hacer una "o" con la boca. Quiero seguir siendo un niño, aunque sea un poquito más. Ya habrá tiempo para hipotecas, para hojas de calculo y para "no puede ser". Ya habrá tiempo para rendirse.
P.D: Dedicado a Aliusha, que sigue siendo una musa (y una pelota/sargento según haga falta :-P)
lunes, 29 de diciembre de 2014
Un poco de perspectiva
Ayer estuve con Rabanal dando una vuelta por Madriz, cotilleando libros en La Casa del Libro y marujeando un poco sobre la vida en general. Nos pusimos un poco al día sobre nuestros respectivos problemas familiares, y me llamó la atención cuando me contó que su padre le había preguntado por mi.
"Primero que lo veo pienso ¿y esto que es? Un tío con unos pantalones piratas, una chaqueta de cuero... y luego en cambio me pongo a hablar y no le faltaba un detalle. Completito completito." Me llamó la atención el vocabulario elegido, pero al fin y al cabo no deja de ser algo que me he encontrado muchisimas veces en mi vida. Como la primera impresión que doy, de niñato desaliñado y poco serio, se contrasta con lo que tengo entre las cejas. No sé. Es un poco lo que me sucedió en Bulgaria, la sorpresa al encontrarme con que soy una persona de bien. Y que la gente se da cuenta y lo valora, incluso a pesar de mis esfuerzos por disimularlo o no darle importancia o esconderlo. Está bien eso. Está bien ser yo. A pesar de tener unas pintas de trapo que no puedo con ellas.
Victimas de nuestros impulsos
Es algo terrible cuando dejamos que nuestras hambres tomen posesión de nuestra palabra, de nuestro cuerpo y de nuestra actitu, y cuando pasamos de conductor a conducido.
domingo, 28 de diciembre de 2014
Un comentario sobre socialdemocracia y estado
El otro día en Tarifa estuve hablando de esto con unos colegas. La idea, que lleva tiempo rondandome la cabeza, es que la socialdemocracia está condenada a desaparecer al extinguirse uno de los motivos fundamentales de su existencia, esto es, el miedo a una revolución comunista en un pais occidental. El argumento de mi colega fue que la socialdemocracia es parte de un contrato social establecido por las elites. Esa idea, si no recuerdo mal de Montesquieu, el de la separación de poderes, parte de la idea de que las elites estarán dispuestas a ceder parte de su poder a cambio de una mayor estabilidad social. Supongo que la idea surge del cristianismo y ese concepto de "trata al prójimo como a ti mismo", pero choca con la realidad de la ambición humana.
Por otro lado, quería hacer un comentario sobre el concepto que en España se tiene de las elites. Probablemente debido a los cuarenta años de dictadura, en España se ha asentado un paternalismo con dos vertientes curiosas, la primera es la ausencia de agresividad en las protestas (quizás por esa idea americana de que "mañana puedo ser yo el rico", algo que la realidad ha demostrado constantemente que es muy poco probable) y la segunda es la constante exigencia al poder de que nos resuelva nuestros problemas. Como cuando eramos pequeños, que acudiamos al "se lo voy a decir a mi papá". Tanto uno como otro aspectos son particulares de aquí y no se encuentran en otros paises, que se sorprenden ante la pasividad con que los ciudadanos admiten legislación sumamente lesiva a sus intereses y derechos, a la vez que les llama la atención la tendencia a acudir a "Papa Estado". Tanto en un caso como otro hablamos de pasividad e incapacidad para gobernarnos a nosotros mismos. Decía Stefan que la libertad surge de la responsabilidad, pero en un pais donde no queremos responsabilidad... ¿como podemos aspirar a tener libertad?
jueves, 25 de diciembre de 2014
La sencillez de las matematicas
La mayoria de los que me conocéis sabéis que soy un tío de letras. Me encanta leer, me gusta buscarle tres pies al gato, me gustan las preguntas y los porqués y que nada sea lo que parece (excepto con algunas cosas, que son como son y punto). Supongo que uno de mis encantos, de esos de niño que decía una amiga el otro día, es mi capacidad para buscarle algo bueno a todo. Y no soy de esas personas que necesitan desacreditar algo para afirmar que otra cosa es positiva, mania de andar comparando y justificando siempre. Las matemáticas me gustan por lo que tienen de concentración, por esa capacidad para dejar el mundo fuera. Me he dado cuenta de que, al igual que necesito un periodo expansivo en el que viajo, conozco gente, leo y reflexiono, necesito un periodo introspectivo, de sentarme en una mesa a pintar, a jugar videojuegos... a hacer algo que me exija concentrarme al cien por cien y deje fuera todo lo demás, me agote y me permita dormir. No es tiempo perdido, es tiepmo de equilibrio. Y las matematicas son algo así. Segun me contaba mi madre, mi abuelo llevaba una cuerda en el bolsillo para ponerse a hacer nudos cuando estaba nervioso. Focalizar. Esa es la clave. Encontrar como expulsar las emociones de ti y convertirte en un sistema que funciona, a pesar de si mismo.
What comes around....
Goes around. Es uno de esos principios inalterables que condicionan el mundo, tal y como viene se va. Pero lo importante de toda historia de este tipo es aprender y sacar las conclusiones adecuadas. Radi vino y se fue. Estando en el hostel le presenté a Boris. Desde el minuto uno Boris estuvo tonteando con ella, como tontea con todas porque Boris, aparte de colega mío, es una serpiente. Me pregunté cuanto tiempo tardaría en añadirla al facebook y ahí está.
¿Es esta una faceta nueva de mi, la del Ale adolescente enamoradizo que cotillea y se encela? Supongo que sí. Todos tenemos muchas facetas y algunas aparecen y desaparecen dependiendo del entorno. Es como una piedra, a la cual la presión le hace surgir determinados angulos y la arena le cubre otros. No se vé igual el mundo en movimiento, cuando estás yendo y viniendo con tus colegas, cuando participas en torneo, quedais para jugar a cosas y os moveis, que cuando estás un día y medio en tu casa en pijama jugando al ordenador. Todo influye.
¿Cual es la lección que sacamos de esto? Que hay que aprovechar el aquí y el ahora y no quedarse demasiado tiempo soñando despierto. Esa idea que me inquietaba en Bulgaria, la de que nada tiene continuidad y que las cosas suceden solo en un instante, debería ser una piedra de toque, un hecho sobre el que construir otras cosas. No te apegues demasiado al sitio, solo es un puerto más por el que pasar. Aunque me voy haciendo mayor y una parte de mi quiere establecerse... pero solo es cansancio.
Recuerda. What comes around, goes around.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Danos una tregua
Ya vale, jefe. Entiendo que el año ha sido duro, que las cosas no siempre van bien. Pero si me dieran un euro por cada colega que tiene una enfermedad terminal en casa, cada colega que se vé sin ingresos, cada colega que se tiene que buscar un piso porque lo echan del suyo... la verdad, no tendría que trabajar en todo el año que viene. Que sí, que cada palo aguanta su vela y vivimos solos y tal...
¿Pues sabes qué? Que ni de coña. Que Milton dirá que cada hombre es una isla pero eso no me lo trago. Más bien somos un archipielago. Y si puedo pedir algún deseo para el año que viene, como aquella vez que entré en la Iglesia Rusa en Sofia con cierta persona muy especial, es que los que tengo alrededor sean felices y les vayan las cosas, si no bien, al menos "no mal". Que ya haré yo por echar el cable a los que pueda como pueda y a poner de mi parte. Gracías y feliz cumpleaños, cabezón.
martes, 23 de diciembre de 2014
Ilusiones mías
Llevo una semana de vuelta en España y cada vez me parece más remoto lo que pasó en Bulgaria. Lo cual en cierto sentido está bien. Lo importante es acumular las sensaciones, los recuerdos, los momentos. No es necesario que todo continue hasta el infinito, la vida no es poner ladrillos uno encima de otro, sino más bien aprender como se colocan esos ladrillos y estar preparados para cuando se pueda hacer. Creer.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Que es lo que quiero
Este viaje por fin me ha respondido a esa pregunta. Lo que quiero ahora, con treinta y dos años y bastante recorrido, es ver todos los dias a alguien a quien me guste ver. Algo más allá de esa gente con la que te llevas bien, tus compañeros o gente con la que puedes pasarte media hora hablando sobre el tiempo. Quiero ver gente cuya cara me haga sonreir, con quien poder hablar horas de lo que sea, con quien ver una peli o comentar un libro. Quiero mandar a la mierda a la eterna soledad.
Lo malo de vivir en el aqui y ahora es que enseguida desconectas. La semana pasada fue un tiempo de ensueño... que no parece real. Y ahora no sé si amo, o solo soñé que amé. Pero lo que fuera, fue hermoso.
Lo malo de vivir en el aqui y ahora es que enseguida desconectas. La semana pasada fue un tiempo de ensueño... que no parece real. Y ahora no sé si amo, o solo soñé que amé. Pero lo que fuera, fue hermoso.
viernes, 19 de diciembre de 2014
Welcome to Paradise
Acabo de volver de mis vacaciones. Mentalmente, que no fisicamente, eso fue ayer. Hoy me he levantado en la residencia tras pasar unas cuantas horas delante del ordenador. Eso es una de las cosas que identifica que has vuelto a casa: pasas más tiempo delante del ordenador que de libros. También confieso que este blog es parte de eso, durante este viaje le fui infiel y me llevé un cuaderno de papel donde iba escribiendo. No quise acercarme a una pantalla en días y es algo de lo que estoy profundamente agradecido. Hay que desintoxicarse.
¿Y qué tengo para contar? Bueno, cinco o seis días en Bulgaria dan para mucho y para eso está el cuaderno. La conclusión que he sacado es que no estoy loco, no soy insoportable, no soy más raro que cualquiera de nosotros. No soy ni peor ni mejor que nadie, tengo gente que me quiere mucho y gente que no. He vuelto a encontrarme a mi mismo. Paseando solo por Europa, hablandole al mar, rezandole a las cosas pequeñitas, encontrandome a Dios en el sentido del humor de las cosas y de la gente. Me ha visitado la paz de los desconocidos, he sentido el frio en los huesos, he hablado de cosas interesantes, he debatido con pasión. Dios. He desesperado de encontrar el amor, y justo cuando he renunciado a él me ha mordido el tobillo. O en este caso, la nuca. Y todo parecía normal, todo era.. un poco lo de siempre. Hasta que llegó el avión y tuve que cambiar de marcha y hacerme a la habitación solitaria, a las conversaciones rituales. A la nada.
Aún así, ya no era la misma nada. Existen dos consecuencias de ver algo que te gusta, una, que comparas con lo que no y te jode, dos, que sabes lo que quieres y te empiezas a plantear como conseguirlo. Yo no soy demasiado dado a dedicarle tiempo a lo primero, eso no sirve para nada. Así que he sacado algunas conclusiones. Que quiero pasar tiempo con gente que suponga algo positivo en mi vida, que quiero minimizar el impacto de lo que no. Que realmente tengo todo lo necesario para ser un gran profesional y ser feliz, que lo unico que necesito es que las cosas salgan bien... y hacer porque sea así. Sobre todo, este viaje me ha dado un sorbo enorme de felicidad. Y quiero que ese sorbo siga.
sábado, 13 de diciembre de 2014
A punto
Estoy a horas de mi primer salto al vacío en algo más de un año. Y curiosamente no me siento asustado ni preocupado sino... indiferente. Debería hacer algo con ese bloqueo emocional mío. Quizás solo necesito sacar la cabeza de la armadura que me hice para aguantar estas semanas. Quizás tenga suerte y las cosas vayan un poquito a mejor. No sé. Vamos a esperar y confiar. Por una vez, no tengo ganas de que el tiempo pase rapido.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Una cierta ingenuidad
Uno precisa sufrir de una preocupante disociación de la realidad para imaginar que, en este mundo en que vivimos, uno establecerá relaciones en función de lo que es, en lugar de lo que aparenta.
Hoy he tenido un buen día. He hecho cosas en el trabajo y me he reido con la gente. He aprendido. Luego he ido a clase de ruso. También he aprendido. He jugado a muñequitos y, que cosa, también he aprendido (pero sobre todo me lo he pasado bien). Estoy cansado y mañana lo estaré más. Solo pido una cosa y no sé si la tendré, esperemos que me la den. Aún así, he perdido demasiado tiempo en metros, he comido solo, no he tenido una interacción humana de más de diez minutos y, durante la mitad del día, me he sentido disociado de mi realidad. Como si mi vida no fuera real, como si la viera a través de los ojos de otra persona. Absolutamente indiferente a mi exito o a mi fracaso. La semana que viene empezará mi primer proyecto personal de mochila solitaria en meses... puede que en años. No sé. Hay muchas expectativas pero siento como si pertenecieran a otra persona, me he liberado de la presión. Supongo que volverá enseguida. Yo he hecho todo lo que he podido para ser yo mismo... y he fracasado. Así que no le voy a dar más importancia. Que las cosas sean como tengan que ser.
Hoy también he pensado en el amor. Que cosa. Siento las cosas demasiado, frustrar tus emociones te hace vulnerable a ellas. He pensado en la idealización del amor y en el amor platónico. Que triste. El amor platónico me suena un poco a premio de consolación, a "al menos yo sé lo que siento". A hacerse trampas al solitario. El amor platónico es poner la esperanza en un futuro ideal que no se realizará. Yo, que soy una persona que evita las frustraciones por el simple metodo de vivir absolutamente en el presente y no plantearme ningún "qué pasaría si... " (o "what if" si nos ponemos anglosajones), no creo que haya sufrido amor platónico en años y años. En cambio, fijate tu, me he sorprendido encontrandome con una cierta ilusión hacia una persona a la que he renunciado conscientemente. Y no veo porqué. Que la mujer sea alta, guapa, rica y fiestera no es algo que me debería detener, ni intimidar. Soy demasiado idiota para eso. En cambio, me niego a mi mismo la posibilidad de intentar algo con ella algún día. El argumento es que tiene su vida... que yo no pinto nada en ella... que yo no rompo historias...
No mira. El argumento es que te montas demasiadas peliculas. Que necesitas que venga Aliusha u otra buena persona equivalente a darte dos bofetadas y ponerte en tu sitio. Y que, al igual que hace falta una gran imaginación para pensar que puedes relacionarte con alguien a un nivel profundo y "real", en virtud de que eres en lugar de en virtud de que aparentas, hace falta una gran imaginación para perder el tiempo fantaseando con posibles relaciones cuando hay tanto trabajo que hacer. Así que vive, viaja, escribe, sueña. Encuentrate a ti mismo. Pero recuerda siempre que, ni hay pez demasiado grande, ni hay ninguna historia que merezca la pena si no surge de si misma y por si misma.
Sobre responsabilidad
Hace un rato estaba intentando convencer a una colega, a la que hace años que no veo, que no se sienta en un compromiso a quedar conmigo solo porque visito su ciudad y su pais. Supongo que no me habré explicado bien - me pasa mucho cuando hablo con mujeres -. Pensando en eso, me di cuenta de que para mi la libertad es un concepto fundamental, soberano. Pero libertad entendida como responsable consciente. Ahí está la clave. Doy un valor superior a la conciencia propia, a las virtudes inherentes a un ser humano bien educado. Pienso que el respeto, asi como la responsabilidad, surgen de la exigencia personal, de la empatia y de la ambición de progresar y ser feliz. Y a su vez, de construir un entorno de progreso y felicidad, no entendiendo el progreso como acumulación sino como satisfacción.
¿Por qué ese acento en la responsabilidad? Por el sentido colectivo de la felicidad. Si entendemos que no somos granos de arena al viento, sino parte de una colectividad y que estamos ligados a un medio ambiente, tanto fisico como emocional, nuestra felicidad es parte indisoluble de dicho ambiente. La persona más feliz del mundo vive desdichada en un entorno hostil, sin satisfacer sus necesidades ni su potencialidad, mientras que el mayor amargado del mundo termina dando un paso al frente si su entorno le ofrece posibilidades. Pero para desarrollar nuestro entorno es necesario saber adaptarnos y es necesario empezar por conocernos. Así pues, la responsabilidad, de la cual surge el correcto concepto de libertad (una libertad "sostenible"), surge de la asunción de nuestros limites y el desarrollo de nuestras potencialidades, de la limitación de nuestro espacio y el cuidado de él. Del esfuerzo, en resumen, por ser la mejor versión posible de nosotros mismos. Y una vez desarrollemos ese cuerpo de virtudes en torno a las cuales estructuramos nuestro mundo, solo necesitamos construir un entorno en el que esas virtudes encajen y crezcan. El crecimiento es un proceso de retroalimentación, un ciclo. Y si queremos ser felices, debemos asumir nuestra parte de impulso y nuestra parte de recepción.
¿Por qué ese acento en la responsabilidad? Por el sentido colectivo de la felicidad. Si entendemos que no somos granos de arena al viento, sino parte de una colectividad y que estamos ligados a un medio ambiente, tanto fisico como emocional, nuestra felicidad es parte indisoluble de dicho ambiente. La persona más feliz del mundo vive desdichada en un entorno hostil, sin satisfacer sus necesidades ni su potencialidad, mientras que el mayor amargado del mundo termina dando un paso al frente si su entorno le ofrece posibilidades. Pero para desarrollar nuestro entorno es necesario saber adaptarnos y es necesario empezar por conocernos. Así pues, la responsabilidad, de la cual surge el correcto concepto de libertad (una libertad "sostenible"), surge de la asunción de nuestros limites y el desarrollo de nuestras potencialidades, de la limitación de nuestro espacio y el cuidado de él. Del esfuerzo, en resumen, por ser la mejor versión posible de nosotros mismos. Y una vez desarrollemos ese cuerpo de virtudes en torno a las cuales estructuramos nuestro mundo, solo necesitamos construir un entorno en el que esas virtudes encajen y crezcan. El crecimiento es un proceso de retroalimentación, un ciclo. Y si queremos ser felices, debemos asumir nuestra parte de impulso y nuestra parte de recepción.
lunes, 8 de diciembre de 2014
while the pages burn
Son las 7 de la mañana de un dia festivo y la ciudad de Cadiz duerme profundamente. Me deslizo entre sus calles, una sombra entre tantas, camino de la estación que me alejará del mar, de los gritos, del viento que no cesa. Dejo atrás la luz del pasillo, el pijama de franela, los filetes de pollo de la jefa. Dejo atrás la familia. Y recuerdo.
Hace años llegué a un callejón sin salida. No podía seguir dedicado a Karen y a Jose, entre otras cosas porque Karen así no me quería y el reloj, tic tac, me metía prisa. Así que dejé todo y encontré un trabajo que era más que un trabajo. E hice mi vida alrededor de él.
Eso tenía una serie de problemas, claro. El principal de horario y de dedicación. Nunca más volví a tener una pareja 'de verdad'. En casa de mi family me volví un extraño. Y cuando llegaban las navidades viajaba, en parte buscando algo y mirando hacia delante, en parte huyendo de algo y no mirando hacia atrás.
Ha pasado bastante tiempo y bastantes cosas. El trabajo, ese trabajo al que tanto quise, me está haciendo mucho daño. Y ahora, cuando el facebook se llena de fotos de cenas de empresa, de comidas familiares, de encuentros de amigos, yo me veo sorprendido. En que momento me volví huerfano? Y busco una salida, mientras las paginas arden.
sábado, 6 de diciembre de 2014
Banderas gemelas
Acabo de pasar por enfrente del chino que hay delante de casa de mi madre. Hoy, día de la constitución española, hay dos banderas colgadas en la puerta, una china y una española. Me parece bonito. Un barco, cuando entra en puerto extranjero, mantiene su bandera nacional izada pero a la vez iza la del pais anfritrión. Es una forma de reconocimiento, de agradecimiento, por permitirte participar de una comunidad que no es la tuya, a la vez que mantienes tu identidad. Me parece respetuoso y agradable.
Ojo, el nacionalismo me parece una enfermedad mental. Y aclaro que, opuesto al nacionalismo periferico, existe un nacionalismo "central". Ese que dice que trata a los catalanes como si fueran extranjeros pero se ofende de que quieran independizarse. Tanto uno como otro me parece un atraso social, un acento en el "nosotros contra ellos" que solo separa, en lugar de integrar. Por eso, y porque me considero bastante sensible a las cuestiones identitarias, me gusta encontrarme una bandera al lado de la otra. Porque los vecinos de mi madre no dejan de ser chinos -solo hay que verles la cara para darse cuenta-, pero sus hijos hablan como gente de Cádiz y son tan gaditanos como puedo serlo yo. Y ellos no dejan de ser chinos, pero pueden sentirse (y es bueno que se sientan) españoles. Y si realmente queremos vivir en una comunidad -que americano suena esto- donde quepa todo el mundo, tenemos que hacer que se sientan comodos y que quieran ser parte del grupo. Sea este un barrio, una ciudad, una nación o una cultura. Cualquier persona que se sienta querida y util, o es muy rara, o se integra. Y si vamos a vivir juntos, al menos llevemonos bien y trabajemos por objetivos comunes.
Es una tonteria, pero me ha alegrado ver esas dos banderas hoy.
viernes, 5 de diciembre de 2014
La naturaleza transitiva de la realidad.
Las cosas son porque eligen ser, o porque siempre han sido y mantienen su inercia? Es la realidad una evolucion progresiva o un espasmodico salto adelante tras otro? En algún momento de nuestra historia, la ciencia como religión nos hizo creer que la vida son matemáticas y eliminó el factor caótico y aleatorio de la religión, los mitos, los dioses y sus caprichos casi humanos, el clima. En algún momento de nuestra historia hemos asumido el paradigma de que las sociedades siempre crecen hasta que se estancan, que las relaciones siempre mejoran hasta que mueren, que las cosas funcionan hasta que se estropean. ¿Es realmente así? ¿No existen cosas que se estropean y luego se arreglan, fuerzas que escapan a nuestro control, elementos aleatorios? ¿Existe una respuesta clara para esta pregunta?
Las cosas son y están. Pero... ¿Están porqué son o son porqué están? De la respuesta a esta pregunta sabremos más sobre como pensamos que sobre como existimos. Porque la realidad no tiene un enfoque unico. Si toda la humanidad se apagara, de repente, en un fogonazo, ¿seguiría existiendo realidad? ¿Importa, si no somos capaces de percibirla?
Cada uno tiene su propia respuesta a esta pregunta, claro. Y algunos asumen su respuesta como absoluta. Yo, por mi parte, prefiero dejar que la vida me sorprenda y estar abierto a alternativas. Y a vuestras respuestas.
Las cosas son y están. Pero... ¿Están porqué son o son porqué están? De la respuesta a esta pregunta sabremos más sobre como pensamos que sobre como existimos. Porque la realidad no tiene un enfoque unico. Si toda la humanidad se apagara, de repente, en un fogonazo, ¿seguiría existiendo realidad? ¿Importa, si no somos capaces de percibirla?
Cada uno tiene su propia respuesta a esta pregunta, claro. Y algunos asumen su respuesta como absoluta. Yo, por mi parte, prefiero dejar que la vida me sorprenda y estar abierto a alternativas. Y a vuestras respuestas.
domingo, 30 de noviembre de 2014
Abrazos gratis
Acabo de leer una noticia, de esas que ahora están muy de moda y dentro de un par de meses nadie se acordará, de como en una manifestación en EEUU había un negro que tenía un cartel de "abrazos gratis" y un sargento de policia le tomó la palabra y le abrazó. El tema de los gestos lacrimosos, de las heroicidades cotidianas y etc etc da un poco de asco cuando te lo venden y crean corriente de opinión. Cuando la tele, los medios de comunicación o, en general, la corriente moral de turno te dice lo que debes pensar, hacer y decir. Y si te parece mal, estás al otro lado de la linea y mereces la muerte a pellizcos. Pero eh, ojo, no me quejo por el gesto. Me quejo por como ese gesto se usa como simbolo, culpabilizando al que no entre en el juego, cuando definimos la libertad como "estar de acuerdo conmigo" y la discrepancia, aunque sea desagradable, como "fascismo". Que por cierto hoy he escuchado a Marc usar la palabra "faccioso" y nos ha gustado. Frikis que somos.
El caso es que bueno, vale. Dejando de lado mi natural gruñonismo, el detalle era guapo. Y me recordó la ultima vez que yo vi un cartel de "abrazos gratis". No sé si ya lo he contado, pero si lo hice fue hace muchos años. Praga. Noviembre de dos mil nueve o de dos mil ocho. Mi segundo viaje al extranjero solo -el primero fue a Estambul-. Yo había ido a visitar el Castillo y el centro y hacía un frío do caralho. Bajé por la plaza del reloj astronomico, un sitio guapisimo, lleno de gente, y ahí había una chica gordita con un cartel que ponía "regalo abrazos". Pasé de lado sin echarle cuenta y luego me dije "que demonios". Me acerqué a ella y le abracé. La chica se alegró, nos dimos las gracias y cada uno cogió por su lado.
Fue una tontería. Yo no necesitaba ese abrazo, estaba bastante bien, gracías. Pero aún así me sentó bien. El otro día, frases de Paulo Coelho, leí "nadie es tan pobre como para no dar una sonrisa, ni tan rico como para no necesitarla". Pues algo parecido pasa con los abrazos. Existe algo terriblemente tierno, humano, en el hecho de rodear con tus brazos el cuerpo de otra persona y que ella haga lo mismo contigo. Es un gesto de calor, de comprensión, de "todo va a salir bien". Por eso cuando eres pequeño y lloras, tu padre lo primero que hace es abrazarte. Para protegerte y hacerte sentir seguro. Un abrazo es como llegar a casa, dejar las llaves y quitarse los zapatos. Es lo que te dice que ya has llegado. Por eso me mola esa gente que regala abrazos. El otro día me quejaba de la gente que toca en el metro y un compañero me lo afeó, diciendo que a alguien puede que le alegraran el día, aunque a mi me molestara. Y me di cuenta de que tenía razón, de que en este puñetero mundo faltan canciones, y abrazos, y alegria. E incluso sonrisas, que diría mi colega Pablito Cuello. Así que, dejando de lado portadas, historias politicamente correctas y controladores de trafico del scalextric, me alegro que alguien cruce ese metro de distancia de seguridad (en la cultura occidental) y haga sentir un poquito de hogar a una persona que lo necesita. Y espero que, el día que a mi me haga falta, haya alguien que también lo haga por mi. Porque mola mucho.
Me temo que te quiero
- Hola, perdona pero tengo malas noticias. Me temo que te quiero.
- ¿Qué? ¿Como? ¿Por qué?
- No lo sé. Supongo que pasó sin darme cuenta. ¿Y por qué? Tampoco lo tengo claro. ¿Por como eres? ¿Por lo que haces? ¿Por lo que inspiras?
- Pero eso no puede ser.
- Ya, me lo imaginaba. Tampoco importa mucho.
- ¿Como?
- Que no es importante. Antonio Gala escribió que "una relación es una amistad con momentos eroticos". Valoro mucho más la amistad y lo que me aporta que una relación.
- Entonces, ¿por qué me lo dices?
- Tampoco lo sé. Supongo que es una forma de prueba, para ver hasta donde llega nuestra confianza. No tengo ningún amigo con quien no tenga una confianza absoluta y total.
- ¿No tienes ningun amigo con el que no te acostarías?
- Demonios. Espero que sí. Sería muy preocupante la alternativa.
- Definitivamente, eres un tío raro. ¿Qué buscas en una chica?
- Una relación es algo que crece, ¿no? Pues supongo que lo que busco es algo que va pasando. Una historia. Pero llega un momento en que la historia deja de ser "uno y uno" y pasa a ser "dos". Supongo que estoy tirando los dados a ver si sucede esta vez.
- Pero una relación no puede ser un intento. O lo haces o no lo haces.
- Ya. Por eso te pregunto. Porque una relación no es cosa de uno. Es un compromiso voluntario entre dos y, si no existe esa voluntad, no vale para nada. Todo contrato se compone de objeto, consentimiento y causa.
- ¿Y si yo no lo veo claro?
- Entonces seguimos siendo amigos. Pero dame un tiempo para remendar mi roto corazón, snif snif.
- Eres idiota.
- También soy eso.
¿Viajo? ¿Desde cuando esto es una pregunta?
Estoy en una situación extraña para mi. Supongo que es fruto de muchas cosas, de las circunstancias, pero ya no es la primera vez que me pasa. ¿Me voy a Sofia o no? En otras ocasiones me he encontrado con esta duda ante un viaje. Pros y contras. Hay gente maravillosa y cada vez que voy me reencuentro a mi mismo. Por otro lado, puede que no vea esa gente y es una importante inversión de dinero y tiempo.
Me he vuelto timorato. Antes arriesgaba sin pensar e iba resolviendo sobre la marcha. Pero antes tenía un margen de seguridad que ahora no tengo. Estoy mal. Y sé que no me pondré bien de hoy para mañana, que es una cosa progresiva y que para ello necesito que las cosas vayan saliendo, poco a poco. No me sirve esconderme en la concha. Pero tampoco arriesgarme gratuitamente.
¿Qué necesito? Sentirme respaldado, querido y util. Progresar. Hacer cosas y verles resultados. Y quizás algo de continuidad. De esas cosas, en Sofia muy probablemente tendré las primeras. Pero no tendré nada de la segunda. En este momento de mi vida, ya definitivamente sin raices, necesito algo que me dé sentido. Un objetivo. Y dificilmente conseguiré eso en Sofia. Por supuesto la evasión es buena y el sentirme querido y el tratar con gente que suponga una diferencia pero... ¿estará esa gente? Tengo que pensarlo. El finde pasado fui a Cádiz y hubo gente que estuvo y gente que no. Pero esa decepción no me dolió, porque tenía fondo con el que compensarla y mis expectativas en el viaje no incluían a esa gente. Si fuera a Sofia, mi "hoja de ruta" incluye gente varios días y es un fracaso importante que no estén.
¿Alguno de uds tiene un blog? Esto mola. Escribir es como hablar solo, te haces preguntas, te respondes y ahí te das cuenta de lo que realmente piensas. Que guay. Bueno, ahora que lo tengo claro, voy a ponerme el chandal y a nadar. Portaros mal.
viernes, 28 de noviembre de 2014
Cuando el sexo parece una huida
Existe un punto (Charlie Ojeda diría una linea) en la que toda afición se convierte en una adicción. Cambia solo un par de letras, pero cambia mucho más que eso. Es el punto en el que la libertad se convierte en obligación y todo se mide en esfuerzo y rendimiento. El momento en que algo tira de ti para hacer una cosa, quieras o no, y cuando terminas te sientes aliviado y culpable. Y ambas sensaciones te van erosionado, de forma que solo tienes dos opciones, o insensibilizarte y poco a poco irte apartando del sufrimiento (y de vivir) o aficionarte al sufrimiento, hasta ser un adicto y terminar confundiendo el medio con el fin.
El sexo es un camino muy facil. Está ahí. Uno no necesita una tele, ni una radio, ni un telefono. Suele necesitar a otra persona, pero sin ella también se puede practicar. No te exige que salgas al frío, ni te provoca sufrimiento alguno como puede hacer el deporte. El placer es inmediato, no en un futuro impreciso. Todo eso lo hace seductor si te sientes mal, si buscas olvido.
A eso le sumamos la cantidad de porno que existe hoy en día. No hablo del porno crudo, como el deporte del sexo mostrado en imagenes y sonidos. Hablo del erotismo constante, los anuncios, la publicidad. A nuestro alrededor, hasta cierto grado, todo es sexo. El exito se mide en sexo, la soledad se mide en sexo, el poder se mide en sexo. Y cuando uno no tiene ninguna de esas cosas... puede tomar el camino de enmedio e intentar alterar la ecuación. Y volvemos a lo que dije al principio, de afición a adicción y de adicción a destrucción de la personalidad.
Yo no creo en el sexo como meta en si mismo. Ya lo he dicho alguna vez. Para mi el sexo es parte de una historia, y es una parte interesante y divertida. Es una barrera imponente que, una vez atravesada, te permite plantearte las cosas desde otra perspectiva. Es como invitar a alguien a tu casa, pero mucho más que eso. Es invitar a alguien a tu cuerpo. Y aleja de ti la soledad, la tristeza, el miedo, aunque sea por un ratito. Es un balsamo maravilloso, si evitas ensuciarlo. Y para eso tiene que ser algo que contenga un punto de ti, de sinceridad, de tu alma. Por eso, aunque parezca una tonteria, cuando estoy triste, cuando estoy enfermo, cuando estoy mal... no quiero sexo. Porque es muy facil volverse adicto a la salida facil, pero así no lo disfrutas y solo te hundes más. Lo que hagas, sea deporte, trabajar, viajar, liarte con una chica... hazlo porque quieres, porque piensas que es algo bueno y porque aporta a tu vida. Crece. Pero no te encojas. Cree.
Leer un libro por la portada
Hoy estaba sentado en una esquina del metro, mirando el movil, cuando entró un hombre y se sentó enfrente mía. Era un tipo grande, pelirrojo, muy ancho y con un abrigo. Se disculpó a izquierda y derecha varias veces, aunque nadie le contestó, y luego se quedó pensando en sus cosas. El metro se fue vaciando, y cuando quedaba poco levanté la cabeza y le saludé. No contestó. Bueno, quizás le molestara mi actitud. Ya cuando quedaba una parada comenté "ya mismo estamos ahí". Me contestó que él tenía un trayecto largo por delante "se reirá ud de mi, pero voy al palacio de cristal a ver las luces de navidad". Por supuesto que no me reí. Me pareció entrañable. A medida que hablabamos, me fui dando cuenta de que el hombre debía tener un retraso. A pesar de ser muy grande, se comportaba como un niño timido, mantenia una conversación en la que no había continuidad. Dos veces mencionó a lo que le decía su madre y casi se disculpaba por viajar lejos, hablaba de las nevadas y como le gustaba...
Me sentí algo triste cuando llegamos a la parada. Le deseé buen viaje, interrumpiendo su monologo sobre la navidad y me fui a mi enlace. Lo ví irse, no muy seguro, y meterse en el mismo tren que yo y me sentí un poco culpable, no sé porqué. Me quedaba solo una parada así que me bajé, andé todo el tren hasta que lo encontré y le saludé con la mano. Él me contestó. Y en ese gesto idiota me sentí un poco en paz conmigo mismo.
Creo que sé lo que me dejó triste. Que una persona así, que tiene un retraso, se vea sola deambulando en busca de belleza. Aunque mi hermano fuera independiente, yo habría querido estar siempre con él, o por lo menos que alguno de nosotros lo acompañara. Pensando en eso me sentí afortunado porque, mi soledad, es algo que puedo entender. Ese hombre, que lamentaba que en el autobus al colegio solo les hiciera caso el chofer, sufría de una soledad que no podía entender. Y la llevaba bien, con una educación y una dignidad que ya quisieramos muchos de nosotros, pero en su forma de andar, deambulando, encontré uno de los peores fracasos de nuestra sociedad. Si no cuidamos de los debiles, si no los protegemos... ¿que derecho tenemos a existir como colectivo?
Ahora mismo estoy casi llorando. Por mi soledad y por su soledad. Por la soledad en la que vivimos y por como, solo por lo que vemos en una superficie, nos creemos que podemos adivinar todo lo demás. Y no nos damos cuenta que, una conversación de unos minutos con un desconocido en el metro, nos puede enseñar tanto sobre nosotros mismos y sobre la vida. Que en este caso, perdonadme que no haya sido más concreto, es que ahí afuera hace frio, que se pasa mal y que una sonrisa, un abrazo, un gesto amable, no nos sobra a nadie. Y que un niño en un cuerpo de cien kilos que viaja solo en el metro para ver las luces de navidad debería darnos vergüenza. Porque lo que me jode, lo que me duele, es haberme ido y no haberle acompañado, aunque no lo conozca de nada. Y habrá quien piense que soy debil o demasiado sensible o lo que os dé la gana, me da igual. A poco que más gente pensara como yo, este mundo sería muchisimo mejor.
jueves, 20 de noviembre de 2014
Sobre idiomas y estructuras
He vuelto a la Escuela de Idiomas y estoy estudiando ruso. Nivel basiquisimo, "hola, me llamo Ale". Como siempre cuando uno empieza con un idioma primero le toca gramatica, fonetica y parece que avanza muy despacio. Pero poco a poco los conocimientos se van posando, como ceniza que nos cae en el pelo, y si somos atentos y cuidadosos, esa ceniza se mezcla con nuestro color y tenemos algo diferente.
Los que me conozcáis, sabréis que hablo varios idiomas. No es algo de lo que presuma, sino algo que ha venido pasando en mi vida. Aprendí inglés en el instituto, para poder jugar a rol. Luego, como tenía pinta de guiri, me metí a estudiar alemán. Me eché una novia brasileña y fui allí, así que tuve que aprender algo de portugués. Me gusta aprender idiomas porque te ofrece una perspectiva distinta del mundo y te permite acercarte a otras personas y otras culturas en su terreno. Es, por así decirlo, una forma de hacerte más grande, como cuando lees o escuchas musica o viajas o experimentas cosas. Pero tener curiosidad o querer aprender no es algo de lo que uno pueda ni deba presumir. Tener curiosidad y querer aprender es un rasgo deseable en todo ser humano, como tener dos brazos o saber respetar a los demás, es algo que se nota y se lamenta cuando no existe, pero cuando existe no se le da la mayor importancia.
A lo que iba. Que un día hablando de este tema en publico planteé que no es lo mismo "una ventana", "a window", "ein fenster" y "uma janela". Cada palabra tiene una cierta sonoridad y nos traslada a una imagen mental, un ritmo, una historia. El otro día estaba aprendiendo los paises en ruso y me asombré de lo exotico que me sonaba todo. Japón es Iapania, escrito Iaponia. Alemania es Guermaña, escrito Germania. Española es Ispanska, y algo en esa forma de decirlo me hace imaginar muchachas morenas de pelo rizado y ojos grandes. Es un poco como si, el mismo mundo que has conocido de siempre, cogieras otros colores y lo volvieras a pintar. Como volver a ser un niño e intentar descubrirlo todo. ¿Como se llama esto? ¿Y lo otro? ¿Como digo aquello? Y piensas que algun día podrás leer y podrás discutir con gente y aprender y te das cuenta de que no es solo coger un libro y estudiar, sino asomarse a la humanidad. Y eso mola muchisimo.
Historia de una monja
Ayer, según bajaba del metro, ví algo que me
llamó la atención. En medio de las carreras y de la gente había una
monja algo perdida. Estuve tentado de acercarme a preguntarle si podía
ayudarle en algo y entonces me di cuenta que no sabía
como dirigirme a ella. ¿Hermana? ¿Señora? La marca de identidad de un
caballero es el correcto trato a las personas y yo presumo de ser
siempre muy educado. Eso me hizo reflexionar. ¿Se ha perdido la
formación sobre como llamar a cada persona? Y luego reflexioné
más. Esa monja perdida en medio del metro era una persona que había
hecho un juramento y dedicado su vida a una causa que ella consideraba
superior a si misma. Eso me merece respeto. Cuando niño yo fui a un
colegio de monjas y allí, por supuesto, me enseñaron
a venerar los simbolos. Con la adolescencia surgió la rebeldia y el
espiritu critico. Entonces cuestioné todo. Pero con la madurez he
llegado a un punto de acuerdo. Ya no venero los simbolos, ni los
rechazo. Los juzgo en función de su contenido, de una forma
desapasionada y más allá de las justificaciones. Esa monja,
independientemente de que haya hecho su juramento y lleve su uniforme en
virtud de un señor clavado en una cruz o de un monstruo de espagueti
volador, es una persona que se ha entregado a una causa
que incluye ayudar a otros seres humanos. Es una fuerza altruista. Y
eso me merece el maximo respeto.
Hemos perdido la perspectiva. Vivimos en una
sociedad donde el individualismo ha dado paso al egoismo más despiadado.
Hace unos días alguien se suicidó en la comunidad donde vivo. Pero yo
no vivo en una comunidad. Vivo en una colmena de
celulas aisladas que no se comunican entre sí.
¿Os parece raro? Probablemente la mayoria de
vosotros vivís en colmenas similares. Lo curioso es que esto nos parece
normal, cuando hace no tantos años lo normal era conocer a todos tus
vecinos, dejarles a tus hijos mientras ibas a comprar,
encontraros en el parque, en la playa, en el mercado. Dedicar un
momento a saber como estaba la persona que tenías delante. Quizás no
podrías ayudarle mucho... pero tampoco te era totalmente indiferente.
Hoy en día sí, y supongo que por eso me llama tanto
la atención la monja solitaria en el metro de Madrid. Porque es un
simbolo de lo que hemos perdido que no deberiamos haber perdido, como mi
capacidad para saber dirigirme a ellas.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Algo sobre la lectura
Esta mañana, ocioso, me asomé al "Así habló Zaratustra" de Nietzsche. Y como siempre, encontré una perla. En este caso, esta:
"El que a todo el mundo le sea lícito aprender a leer corrompe a la larga no sólo el escribir, sino también el pensar".
Me recordó a una cita que encontré en el suelo de la calle Huertas de Madrid (algún día volveré por allí y la pondré igualmente) que venía a decir algo como que, no habiendo quien lea, es una tristeza escribir. Estoy bastante de acuerdo y, según venía en el metro, pensaba que el principal error del comunismo fue asumir que la sociedad de clases llevaría al hombre superior. Cuando realmente el hombre ante lo que se crece, lo que se desarrolla, es ante los estimulos y los desafios. Por supuesto no todo desafio es valido y cada persona, en función de su sensibilidad y su carácter, encontrará desafios que saquen lo mejor de sí, otros que lo rompan y otros que lo perviertan. Pero, en la maraña de información actual exista una corrupción del pensamiento acorde a lo que venía a referirse Nietzsche, esto es: creemos que sabemos más de lo que realmente sabemos. Dada la facilidad para obtener información, caemos en la pereza de la suposición. Ayer mismo sin ir más lejos un compañero me hablaba de "dimitir", obviamente inconsciente del regimen legal en el que se encuentra. Y como esa, al cabo del día escucharé media docena. En cierta ocasión me corrigieron con "que atrevida es la ignorancia". Y me estuvo bien empleado porque aprendí. Cierto es que siempre ha existido la osadia del que nada conoce, pero aún así se lanza, el problema es como, en nuestra lujuria garantista actual, no solo uno tiene derecho a decir una estupidez sino que además debe ser respetada y tenida en cuenta.
Vaya. Estoy empezando a hablar como Rabanal. Dentro de poco estaré viendo Intereconomia o algo así. Que semanita, primero azote de nacionalistas, ahora aristocrata del verbo... voy en picado.
Pero volviendo al tema de este artículo, algo que siempre me ha gustado de Nietzsche es su loa del esfuerzo orientado. En la España católica encontramos muy frecuentemente la idea de que el sacrificio conlleva una recompensa. En cambio Nietzsche se burla de esa idea y parte de que solo obtiene recompensa el que se sacrifica en la dirección correcta, convirtiendo el sacrificio en esfuerzo. La justa lucha, un concepto derivado de la Yihad islamica, entendida como competencia con uno mismo para ser mejor persona, para hacer mejor el mundo, es lo que debe orientarnos. Por tanto no consiste en "leer por leer", sino en leer buscando algo. Existimos actualmente en ciclos de sacrificio y evasión, trabajo para pagarme ocio que debo pagar mediante mi trabajo. Y no existe un objetivo detrás, algo que nos oriente. Yo no leo solamente por evadirme. Leo para aprender, para contrastarme, para formarme. Por eso me gusta leer lo que escriben mis amigos: para conocerlos. Y por eso considero que, si aspiramos a que lo que algun día escribamos sea leido, debemos hacer una lectura responsable. Porque si no, simplemente estaremos enfangando el ideario colectivo, en lugar de elevarlo mediante nuestro esfuerzo y voluntad.
domingo, 16 de noviembre de 2014
El paseo de las almas perdidas
El otro día una chica me comentó algo que me llamó la atención. Mientras hablabamos sobre piedras de energia, colores y amistades, le pregunté cuando encontraría alguien con quien volver a bailar con las palabras. Me dijo que las almas perdidas están así mismo, perdidas. Que no se buscan, sino que aparecen.
Discrepo, claro, discrepo. No sería yo si no discrepara. Eso es cierto... y no. Uno necesita una cierta actitud para poder aprovechar las oportunidades que le surgen. Necesita estar sintonizado con su entorno. Tu puedes ser el mayor aficionado al baloncesto del mundo, que si la persona que tienes delante no lo sabe entonces nunca te hablaré de baloncesto. O quizás sí, pero sería una casualidad. En cambio, si vas a trabajar con una camiseta de tu equipo, estás dando pie a esa conversación.
Las almas perdidas no se encuentran quedandose en casa encerrado leyendo. Tampoco se encuentran hablando siempre con tus cuatro colegas de siempre, ni yendo siempre a los mismos sitios. Si quieres resultados distintos, tienes que intentar cosas diferentes. Y todos tenemos un cajón lleno de excusas (estoy cansado, hace frio,¿y si me equivoco?, ...). Al final todo se reduce a que, si quieres estar en el mundo, tienes que poner tus pies en el y prepararte a vivir. De adentro para afuera, y de afuera para adentro. Así funciona esto.
Lo que no quita que esté deseando salir corriendo a mi refugio en las montañas, al pie de Vitosha.
lunes, 10 de noviembre de 2014
A veces...
Te despiertas, te estiras como un gato y recolocas las sabanas. Faltan mantas, así que no estás todo lo calentito que te gustaría estar en un día de invierno. Miras el reloj. Ya va siendo hora. Mentalmente te planteas si tienes fuerzas y ganas como para ir a correr. Lo segundo empieza a decaer. Coges el movil, aún desde la cama, y cotilleas un poco lo que ha pasado en el mundo. Vaya, fiestas all around. Tienes la sensación de que todo el mundo está pasandoselo bien menos tu. Ves una foto de tu ex con un chico y te preguntas porqué no la borraste. Te encoges mentalmente de hombros.
El suelo está frío cuando apoyas los pies desnudos en él. Otra pregunta, ¿cuando fue la ultima vez que dormiste ocho horas seguidas de un tirón? Hoy has dormido nueve, recuperandote de las que perdiste a lo largo de una semana de seis días. Te pasas la lengua por los labios, no tienes ganas de hacer nada. No tienes ganas de vivir.
A veces pasa eso. Tienes días que necesitas que queden en blanco. Días sin trabajo, sin amigos, sin escribir, sin crear. Días en la nada, espacios en blanco entre otras historias, donde solo duermes, haces cosas sin sentido en el ordenador -como escribir este artículo-, comes algo. Procrastinas. A veces suceden tras un periodo de mucha actividad. A veces suceden antes de un periodo de mucha actividad.
A veces, simplemente, sucede. Como cantaba el Robe, "sucede que me canso de ser".
viernes, 7 de noviembre de 2014
Perder la cara
Llevo un par de semanas leyendo sobre la cultura japonesa y fascinado con ese concepto tan propio de ellos como es "perder la cara". Según parece, a los japoneses desde muy pequeños les enseñan a mantener la compostura, a cuidar siempre sus formas y a esperar y exigir lo mismo de los demás. Es una sociedad donde, lo peor que puede pasarte, es dejarte en evidencia. Tanto así que en un manual que leí decía que, colocar a un japones en una situación donde haga el ridiculo puede provocar violencia.
Hasta cierto punto lo entiendo. Yo esta semana me he puesto en evidencia. He hecho algo que ha podido provocarme el ridiculo y que la gente se ria de mi. Eso es algo terrible para una persona muy orgullosa. Lo hice siguiendo un impulso, pero que funcionara una vez no quiere decir que funcionará siempre y ahora lamento haberlo hecho. He expuesto mi cara y eso es algo que no me gusta.
Supongo que, a pesar de todo lo que me meto con la cultura japonesa, esto es algo que comparto con ellos. Tengo que estudiar más este concepto.
Algo va mal
Pero no hablo de algo que va mal en nosotros a niveles "oficiales". Economico, social... estadistico. Decían al principio de "El Principito" que cuando nos hacemos mayores dejamos de preguntar cosas interesantes, como cual es tu juego favorito o de que color son más guapos los bichos, para preguntar tonterias como a que nos dedicamos o cuantos años tenemos. Pues algo así nos está pasando. Creemos que tenemos un problema porque ganamos X o Y, porque tenemos un coche de tal o cual marca, porque salimos con la chica esta o con la otra... cuando realmente el problema al que vengo yo a referirme es de otro tipo.
Inteligencia emocional. No me gusta el termino. Me suena a coaching, a orientadores de pareja, a psicologos en los colegios. A gente diciendote cosas que deberias aprender por ti mismo, con la ayuda de tu familia y tus amigos, y cobrando por ello. Pero le reconozco que tiene su punto de razón, cuando vemos cosas en nuestro entorno. Cuando vemos que el ego se inmiscuye en nuestras decisiones, cuando una inseguridad personal se convierte en un problema profesional, cuando no sabemos desconectar o cuando aplicamos un liderazgo erroneo. Ojo, que algunas decisiones las hacemos conscientemente y la miseria humana existe y está ahí. Pero yo no hablo del que es malo. Hablo del que es tonto. Del que carece de las herramientas, del que se cree que sabe y realmente no lo hace. A esa gente se la debería de poder enseñar.
Existe un problema cultural en los españoles a la hora de acatar la disciplina, los sistemas y la fé. Es una cuestión cultural, nos falta humildad y confianza en los demás. Dado que siempre estamos dispuestos a robar, estafar, mentir... esperamos lo mismo de los demás. Y cuando no lo encontramos desconfiamos. Algo trama. Eso hace que cuando tengamos que organizarnos siempre tengamos problemas. Decía José Bonaparte que España es el unico pais del mundo donde entran diez personas a una cafeteria y piden diez cafés diferentes. Y así nos va. Pero hay cosas que exigen un grado de compromiso y de integración. Que exigen, hablando claro, poner nuestra vida en manos de la persona que tenemos delante. Y para que eso salga adelante y funcione, la persona que toma esa vida tiene que valorarla como lo que es. No como una herramienta para conseguir SUS fines, sino como un regalo colectivo. Un jefe mío me dijo en cierta ocasión que, mientras yo le trabajara como debía y él pudiera confiar en mi, yo no tenía que preocuparme de nada. Y lo cumplió. He sido muy afortunado. En una ocasión me tocó dar una conferencia sobre valores y, cuando acabé, uno de mis jefes me felicitó, pero me dijo que eso era muy iluso y que en la vida real no iba así. Que cada uno miraba por lo suyo. Bueno, le contesté, yo he tenido la suerte de trabajar en un entorno que no era así. Preguntele a mi compañero que está aquí conmigo. Nosotros hemos hecho un sitio donde se podía confiar. Y podriamos volver a hacerlo, a poco que nos dejaran. Porque ese también es un problema cultural español. En el Cantar de Mio Cid dicen "que buen siervo fuere, si buen rey tuviere". Porque parece ser que mandar, decidir, implica abusar. Como si en la empatia con el que dirigimos perdieramos perspectiva. Y yo discrepo. Creo que, tratar a todo el mundo como personas, preocuparse por sus problemas, ayudarles, les facilita ser productivos y concentrarse en lo realmenet importante.
Pero supongo que no soy más que un ingenuo. Y por eso algo va mal.
jueves, 6 de noviembre de 2014
necesitamos musica
Ayer por la noche una chavala en el facebook habló de Endless River. Temazo de Pink Floyd. Mientras lo descubría, me asomé al Art Hostel en fotos. Ese viejo hogar. Lo echo de menos. Echo de menos el Ale que es en ese sitio. Es un sitio que descubrí por la musica y para mi Sinatra va a estar siempre asociado a Rali y a ese lugar. Recuerdo que de pibe los Rolling Stones me parecían musica de viejos y ahora el power metal me aburre lo indecible. Crecemos y cambiamos y la banda sonora de nuestra vida, nuestro entorno y nuestras canciones cambian y evolucionan. Pero en el fondo siempre son las mismas y, cuando no sabemos que hacer y nos sentimos perdidos, volvemos a las raices. Roots, bloody roots. Cuando no sabemos expresarnos, cuando sentimos una presión por dentro y somos incapaces de ponerle nombre... entonces surge la musica en una oleada. Y sin darnos cuenta tarareamos una canción que expresa justa y exactamente como nos sentimos. Apoyado en el subconsciente, dejamos que la vida fluya ante nosotros como si le pasara a otra persona.
Yo no soy una persona dada a tomar profundas decisiones racionales. Yo me apoyo en mis hombros. Actuo, luego saco conclusiones. Según mis sensaciones. Me fio más de mis errores que de mis aciertos y, poco a poco, voy estableciendo cadenas causales sin que aparentemente tengan orden ni concierto. Estoy comodo así, demasiada planificación me aprisiona. Hora de dormir. Hora de olvidar.
jueves, 30 de octubre de 2014
El dulce nectar del victimismo
Existe algo narcotico en la capacidad para culpar a los demás de nuestros errores. Parece que, como nosotros somos la victima, todo nos está perdonado, todo se nos justifica y estamos más allá de la responsabilidad. El victimismo nos excusa, dandonos via libre para aletargarnos en las colinas de nuestro martirio. ajenos a la realidad. Y cavamos un pozo, cada vez más profundo, en el que enterrarnos para luego poder echarle las culpas a los demás.
Es comodo. Y es malo. Por eso hace falta un periodo de reflexión, hace falta salirse de la espiral viciosa de la irresponsabilidad. Hace falta plantearse alternativas y soluciones, tener sentido del humor, desconfiar de la salida comoda. Hace falta espiritu critico y, sobre todo, hace falta paciencia. Durante días y meses he deshojado la margarita. Que viene el lobo pero al revés. Que viene la felicidad. Podré dejar de sentirme inutil... podré dejar de sentirme anonimo... podré dejar de sentirme torpe... y no. Cuando compañeros míos arrancan y van construyendo sus vidas, yo sigo en el lodo de la autoflagelación, del no reconocimiento, del castigo de mi orgullo.
Hay que acabar con eso. Es muy facil sentir lastima de uno mismo, pero ni somos tan malos como intentan hacernos creer, ni tan buenos que no tengamos fallos. El truco es encontrar ese punto intermedio en el que, sabiendo que no somos perfectos, sabemos que estamos muy cerca de serlo. Así que vamos a levantar la cabeza, mirarnos al espejo y reirnos de nosotros mismos y del mundo. Que total, como decía hoy el jefe, no nos vamos a morir ninguno.
P.D: Va por ti, Leti. Personaje :-P
like a sisifo
Ayer escuché en ka radio 'like a virgin' de Madonna y me he acordado ahora. Ayer, tambien, me dieron un consejo. Tacha dias de un calendario. Eso está muy bonito, pero llevo tres años haciendo precisamente eso. Cuando llegues a Ferrol... cuando pases a segundo... cuando seas sargento alumno... cuando quede un mes...
Habeis oido hablar del cuento de Pedro y el lobo ? Llega un momento en que uno deja de creer. Yo estoy ahi.
Habeis oido hablar del cuento de Pedro y el lobo ? Llega un momento en que uno deja de creer. Yo estoy ahi.
lunes, 27 de octubre de 2014
No te la juegues con el karma
Es lunes. Se acaba el lunes. Bien. O no.
Ya, soy la indecisión personificada. O mejor dicho, prefiero estar abierto a toda clase de opciones. Así nunca me encasillo demasiado.
Es lunes. Fin de mes. Todo el mundo está cabreado, triste, cansado, deprimido. Algo. Es lunes y no es buena idea desenfundar la sonrisa, a ver si alguien te estrella una tarta (no de las que te gustan) en la cara. Pero yo soy demasiado idiota para no darme cuenta, cuando están cayendo rayos, que mi sombrero cien por cien acero inoxidable me puede buscar problemas. Y así acabo.
¿Mereció la pena? Mereció la pena. Me lo he pasado bien. He aprendido cosas, he conocido gente. Ha sido un buen día. A pesar de que el karma ha golpeado una y otra vez, hasta convertirme en una masa gelatinosa, cansada, triste. Mañana será martes, que es el día duro, y probablemente volveré a la espiral depresiva de mi vida habitual en Madriz. No lo entiendo. ¿Es tan dificil saber valorar las cositas buenas y no calentarse demasiado la cabeza con las malas? ¿Es tan dificil ser amable, agradecido, sonreir? El domingo aprendí buenas cosas. Y no sé... decía una amiga que me veo mejor. Lo estoy. Y el tema es dar lo que tengo, para que todos ganemos algo.
domingo, 26 de octubre de 2014
Un buen finde
Visita al Lobo Park, peli, buena compañia, mucha lectura... me gusta este fin de semana. Tampoco ha sido gran cosa. Normalito. Pero es que no siempre uno tiene que cambiar el mundo. A veces, simplemente basta con dejarse llevar un rato. Dracula es una peli... bueno, lo de "la leyenda jamas contada" no es del todo cierto. Basicamente porque es un poco de lo mismo de siempre, pero está bien hecha, eso sí. Me gustó. En cuanto a los lobos, fue algo original. Interesante (con cara de "interesante..."). Ahora vamos a por otra semana y a ver que cosas van pasando en Madrid. Y ya solo faltan seis o siete :-) ¡Vamos!
viernes, 24 de octubre de 2014
Porque prefiero Marvel a DC
Yo, como casi todos los niños de mi generación, aprendí a leer con tebeos. Primero porque nos llamaban la atención los colores y segundo porque las historias eran muy para niños. Habia historias divertidas, cosas diferentes... yo empecé con tebeos que traían varias series: super lopez, zipi y zape, mortadelo y filemón, los xunguis. Todos esos eran tebeos nacionales. A veces iba al kiosko de mi barrio y veía los americanos, con sus portadas coloridas y sus personajes raros y me preguntaba de que irían pero, la verdad, nunca me llamaron mucho la atención. Recuerdo que en una revista que tenía el padre del padre de mi hermano había comics de Spiderman pero no me interesaban. No sé porqué, pero Spiderman nunca ha sido un personaje que me haya simpatizado.
Descubrí los comics americanos por la tele. Los sabados por la mañana en Canal Sur ponían una serie con Spiderman, el Hombre de Hielo y una chavala que tiraba fuego. El doblaje era sudamericano y las historias infames, pero era entretenido.
¿Cuando empezó a gustarme el tema? Pues con la serie de Xmen. Trece o catorce años y los centinelas persiguiendo a Jubilo. ¿A quién de mi generación no le encantó? La echaban en Telecinco. En aquella epoca veiamos Dragon Ball, Campeones, Chicho Terremoto... y Xmen.
Con internet he seguido y me he documentado. Es muy facil descargarse doscientos tebeos hoy en día Otra cosa es leerlos. Y si me atrae tanto Marvel es por lo retorcido y adulto de sus tramas. Porque ningun personaje es totalmente bueno o malo, porque todos tienen que superar dificultades, porque no hay nada que sea sencillo. Incluso cuando alguien parece bueno del todo... tiene algo detrás. O alguien. Las mejores personas tienen un hermano malvado, o cometieron errores en el pasado, o... Me encanta Marvel por eso. Porque son historias de super heroes muy humanas.
¿Y DC? ¿Qué pasa con DC? Superman, aunque a todos nos gustaba de pequeños, cuando maduras se queda atrás. Lo tiene demasiado facil. Batman es oscuro y atormentado... porque quiere. Sí, tiene un cierto sentido de la responsabilidad, pero seamos sinceros: nada obliga a Batman a perseguir el crimen. Si fuera un tío realmente consecuente cogería su fortuna multimillonaria, compraría sicarios y montaría su propio imperio del crimen "bueno". No, no me convencen.
Y esta es mi tonteria de este fin de semana. A seguir con mi vida.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Hold your ground
Hay algo que es muy importante que tengas claro. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu mejor amigo, ni tu novia, ni tu compañero más antiguo... nadie, tiene derecho a hundirte y acabar con tu autoestima. Nadie tiene derecho a tratarte con la punta del pie. Ese derecho se lo das tu a ellos, en el momento en que permites que abusen de ti. En el momento que permites que se burlen de ti o que te falten al respeto. La clave es esa. Es decisión tuya parar la espiral de autocompasión. Hoy me lo han enseñado blanco sobre negro. Y demonios, tienen razón.
martes, 21 de octubre de 2014
tiempo
Los minutos caen, plac plac, gotas en una enorme piscina de otras gotas. Y a medida que sube la altura de la piscina me pregunto, ¿ quien pagara las horas, minutos y segundos de tiempo no vivido ?
El autobus me lleva. El autobus me trae. En medio, horas mirando la pantalla, intentando no hablar para no molestar, no hacer, no ser. ¿ Quien pagara las sombras que reptan a mis pies y escalan por mi hombro?
Un hombre es más que lo que se ve. La capa freatica vibra y el primer viento artico arranca el barro que la cubre, dejando ver la roca desnuda de debajo. Un desierto... las lluvias arrancaron la poca vegetacion que habia, y ahora solo queda un llano, vacio hasta donde alcanza la vista. ¿Como lo repoblaremos? Palabras. Paisajes. Abrazos. Suspiros y promesas, sueños e ilusiones, tragedias e historias. Más y más historias con las que montar andamios, sobre los que colocaremos telas, que pintaremos para luego dejar que el viento las arrastre y lleguen a otras costas. Botellas que tiramos al mar, esperando no volver a verlas y deseando, ¿quién sabe? Que lleguen a alguien y le manden ese abrazo secreto que guardamos. Somos un libro abierto al mundo, pero solo si somos sinceros con nosotros mismos podremos llegar a leerlo algún día.
Hay que descubrir. Hay que crear. Hay que vivir. Decía Pepe Mujica que cuando compras una moto no la compras con plata, sino la compras con el tiempo que te ha costado conseguir esa plata. Y el tiempo, amiguito, es lo unico que no se recupera. Así que como regalo al mundo, debemos hacer que nuestro tiempo sirva para algo. Debemos suponer una diferencia en nuestra pequeña parcela de existencia que nos ha tocado. Debemos mejorar, a nosotros mismos y a nuestro alrededor. Solo así podemos arrancar la mala hierba, dejarla que el viento se la lleve y permitir que nuestro jardin se vaya llenado de esperanza y crezca. Solo así, plantando las raices de nuestro futuro crecimiento, llegaremos a ser grandes, en esa imposible columna que nos enlaza con nuestros padres, sus padres y los que vinieron detrás.
El autobus me lleva. El autobus me trae. En medio, horas mirando la pantalla, intentando no hablar para no molestar, no hacer, no ser. ¿ Quien pagara las sombras que reptan a mis pies y escalan por mi hombro?
Un hombre es más que lo que se ve. La capa freatica vibra y el primer viento artico arranca el barro que la cubre, dejando ver la roca desnuda de debajo. Un desierto... las lluvias arrancaron la poca vegetacion que habia, y ahora solo queda un llano, vacio hasta donde alcanza la vista. ¿Como lo repoblaremos? Palabras. Paisajes. Abrazos. Suspiros y promesas, sueños e ilusiones, tragedias e historias. Más y más historias con las que montar andamios, sobre los que colocaremos telas, que pintaremos para luego dejar que el viento las arrastre y lleguen a otras costas. Botellas que tiramos al mar, esperando no volver a verlas y deseando, ¿quién sabe? Que lleguen a alguien y le manden ese abrazo secreto que guardamos. Somos un libro abierto al mundo, pero solo si somos sinceros con nosotros mismos podremos llegar a leerlo algún día.
Hay que descubrir. Hay que crear. Hay que vivir. Decía Pepe Mujica que cuando compras una moto no la compras con plata, sino la compras con el tiempo que te ha costado conseguir esa plata. Y el tiempo, amiguito, es lo unico que no se recupera. Así que como regalo al mundo, debemos hacer que nuestro tiempo sirva para algo. Debemos suponer una diferencia en nuestra pequeña parcela de existencia que nos ha tocado. Debemos mejorar, a nosotros mismos y a nuestro alrededor. Solo así podemos arrancar la mala hierba, dejarla que el viento se la lleve y permitir que nuestro jardin se vaya llenado de esperanza y crezca. Solo así, plantando las raices de nuestro futuro crecimiento, llegaremos a ser grandes, en esa imposible columna que nos enlaza con nuestros padres, sus padres y los que vinieron detrás.
lunes, 20 de octubre de 2014
orgullo ignorante
O ignorancia orgullosa. Nunca entenderé este impulso tan español de sentirse arrogante en la ignorancia. ¿ Será un efecto secundario de hacer de la necesidad virtud ? Hace un momento he escuchado a una señora bibliotecaria hablar de 'la insoportable levedad de algo asi' y me he horrorizado. Es como aquella ocasión en que solicité un libro de Coleridge y se rieron en mi cara por pedir el titulo en inglés, al desconocer su traducción. Aberrante. O aquella vez en que, estando hojeando libros en otra libreria, escuché a la dependienta preguntar como se deletreaba Baudelaire. Algo perfectamente comprensible en un lector casual, pero no en una persona cuyo trabajo son los libros.
Siento un respeto reverencial por la palabra escrita. Niño con pocos amigos, la mayoria de los que tuve en mi más tierna infancia estaban escritos en negro sobre blanco. En algunos casos en muchos colores, porque el tebeo (no habia comics de aquella) era un compañero respetable y bueno de todo niño por aquella. ¿A qué sueno viejo? A veces me siento un poco así. Lodos que han arrastrado las lluvias de este ultimo curso.
Como decía antes, lo mío con los libros roza la religión. Y, permitanme que me burle aquí de aquellos que consideran que el tener un ebook me descalifica como lector, a ver si ahora un amante de los caballos no va a poder usar el coche para desplazarse. Una de las caracteristicas de todo apasionado de la lectura es un intenso respeto por la cultura. Por la suya y por la de los demás. Decía Perez-Reverte en un artículo que deberiamos temer a la gente de un solo libro y es cierto. Leer mucho te abre los ojos, te llena de curiosidad y de inquietud. Es como viajar, una vez uno empieza nunca tiene suficiente, y cuanto más descubre, más consciente se vuelve de su propia ignorancia. Pero la ignorancia, bien entendida, es una oportunidad para ilustrarse. Lo que denuncio aquí, y lo hago apuntando con el dedo acusador sobre todo a tantos trabajadores del libro (sacerdotes de la Cultura, así, con mayusculas), es la aberrante falta de respeto por la inquietud y el conformismo en la ignorancia. No debemos, no podemos sentirnos orgullosos de desconocer algo, ni quedarnos en el "la insoportable levedad del algo". No, señora. Porque ese libro que ud ha despreciado es una obra de arte de Milan Kundera que, a pesar de no conseguir terminarmelo por circunstancias, hizo mucho por ayudarme en la vida. Así que hagame un favor. Si la gente se manifiesta porque maten un perro, permitame que me manifieste porque ud desprecie a un libro. Y con ese libro, desprecie a todos aquellos tomos que tantos sueños, misterios, curiosidades, alegrias y tristezas nos han dado. ¿O acaso alguien dice "El padre o el padrino o el algo" o "brave alguna cosa, yo que sé"? Respeto. De nosotros, hacia nosotros, para nosotros. Respeto.
Siento un respeto reverencial por la palabra escrita. Niño con pocos amigos, la mayoria de los que tuve en mi más tierna infancia estaban escritos en negro sobre blanco. En algunos casos en muchos colores, porque el tebeo (no habia comics de aquella) era un compañero respetable y bueno de todo niño por aquella. ¿A qué sueno viejo? A veces me siento un poco así. Lodos que han arrastrado las lluvias de este ultimo curso.
Como decía antes, lo mío con los libros roza la religión. Y, permitanme que me burle aquí de aquellos que consideran que el tener un ebook me descalifica como lector, a ver si ahora un amante de los caballos no va a poder usar el coche para desplazarse. Una de las caracteristicas de todo apasionado de la lectura es un intenso respeto por la cultura. Por la suya y por la de los demás. Decía Perez-Reverte en un artículo que deberiamos temer a la gente de un solo libro y es cierto. Leer mucho te abre los ojos, te llena de curiosidad y de inquietud. Es como viajar, una vez uno empieza nunca tiene suficiente, y cuanto más descubre, más consciente se vuelve de su propia ignorancia. Pero la ignorancia, bien entendida, es una oportunidad para ilustrarse. Lo que denuncio aquí, y lo hago apuntando con el dedo acusador sobre todo a tantos trabajadores del libro (sacerdotes de la Cultura, así, con mayusculas), es la aberrante falta de respeto por la inquietud y el conformismo en la ignorancia. No debemos, no podemos sentirnos orgullosos de desconocer algo, ni quedarnos en el "la insoportable levedad del algo". No, señora. Porque ese libro que ud ha despreciado es una obra de arte de Milan Kundera que, a pesar de no conseguir terminarmelo por circunstancias, hizo mucho por ayudarme en la vida. Así que hagame un favor. Si la gente se manifiesta porque maten un perro, permitame que me manifieste porque ud desprecie a un libro. Y con ese libro, desprecie a todos aquellos tomos que tantos sueños, misterios, curiosidades, alegrias y tristezas nos han dado. ¿O acaso alguien dice "El padre o el padrino o el algo" o "brave alguna cosa, yo que sé"? Respeto. De nosotros, hacia nosotros, para nosotros. Respeto.
fantasmas del pasado
Esta noche ha venido a visitarme un fantasma, que tenia muchas caras. La primera se llamaba Julia, la segunda Maria, la tercera Nuria. Da igual en que momento de mi vida me encuentre, siempre tiene la misma silueta y el nisno perfil. La misma actitud, el mismo caracter. Fantasmas del pasado que vienen a burlarse de mis dudas, mi silencio, mi pose de poeta maldito, de chico reflexivo y profundo. Mi insondable soledad, imposible de medir. Mi asincronia vital, empachos y ayunos, bulimia del espiritu. Mi escribir recto con renglones torcidos, mi no ser para ser para volver a ser.
Y ellas en cambio son siempre iguales. Alegres, luchadoras, seguras de si mismas. Sencillas, en el sentido de que donde yo dudo ellas ejecutan. Y a la vez atormentadas por un mundo que no acepta esa sencillez, porque (y este es un secreto que ellas nunca se confesarán a si mismas), su forma de eliminar complicaciones de la vida es miedo.
Aún así, ha sido bueno volver a ver esos fantasmas. Y estoy agradecido por su visita. Ojalá todas mis noches se encuentren recuerdos tan agradables, a la par que inquietantes.
Y ellas en cambio son siempre iguales. Alegres, luchadoras, seguras de si mismas. Sencillas, en el sentido de que donde yo dudo ellas ejecutan. Y a la vez atormentadas por un mundo que no acepta esa sencillez, porque (y este es un secreto que ellas nunca se confesarán a si mismas), su forma de eliminar complicaciones de la vida es miedo.
Aún así, ha sido bueno volver a ver esos fantasmas. Y estoy agradecido por su visita. Ojalá todas mis noches se encuentren recuerdos tan agradables, a la par que inquietantes.
sábado, 18 de octubre de 2014
Palabras
- Ven, vamos a contar estrellas
- Siempre has tenido una habilidad para las palabras.
Aunque no estaba convencida en absoluto de lo que le decía, vino a sentarse a mi lado y nos apoyamos el uno en el otro. A nuestros pies, el pueblo entero era un mosaico imposible de luces y sombras, torres y antenas. Allá a lo lejos alguien veía la tele, alguien se peleaba con su novia, algún niño lloraba. Me sentía fuera de todo.
- ¿Te imaginas que el mundo se acaba ahora?
- Ya te gustaría.
En cierto sentido así era. Ese momento, ese instante... quería guardarlo y estirarlo hasta el infinito, como una tira de chicle imposible. Recordé lo que me había dicho hacía unas semanas, que a ella eso no le pasaba con cualquiera. Que tontería. Como si yo fuera cualquiera. Como si ella fuera cualquiera. Tan lejos que habiamos andado... y estabamos en el mismo sitio. ¿Eramos los mismos? No claro. Pero el tiempo no es un continuo para todas las religiones, ni para todas las filosofias. La idea de la linealidad... no, no me acababa de convencer. Cada momento surge y desaparece, como un barco que la cresta de la ola te muestra y su seno te esconde. A nuestro alrededor, los infinitos futuros se desplegaban en un arco iris imposible.
-¿En qué piensas?
- En nada.
Y ahí quedaba eso. Siempre he sido bueno escondiendo mis pensamientos, mis sentimientos, mis ideas. Me molesta que me lean con tanta facilidad, quizás por eso sigo dejando mijitas de pan y relatos para que los leas cuando te aburras. El tiempo pasa, la distancia se alarga, como ese chicle imposible en el que convertiría los momentos contigo. A nuestros pies, como humo, las letras se elevan y se deshacen, llevadas por el viento. Las palabras se desvanecen y los alfabetos se mezclan, los idiomas se confunden, las personas se pierden.
No me había dado cuenta. Ya no estás. Miro al horizonte desde mi ventana. Hay un parque enorme allá a lo lejos, ¿será un buen sitio para correr por la mañana? Quiero ir solo. Quiero oir mi respiración, sentir mis piernas trabajar, olvidarme. Quiero mirarme un día al espejo sabiendo quien es ese tío que me devuelve la mirada. Quiero volver a sentir tus manos, oir tu respiración, oler tu pelo.
Al final, las cosas realmente importantes son las más sencillas.
martes, 14 de octubre de 2014
La busqueda de la belleza diaria
El otro día recibí un mensaje de una amiga que está viviendo en Japón. Para los que no lo sepais, siento un profundo odio y desprecio por la cultura japonesa, que considero que desarrolla una represión extrema de los individuos, llevando a reacciones totalmente extremas por el exceso de frustración. Pero nunca dejo que mis prejuicios me arruinen una buena historia, así que le pregunté a mi colega cosas buenas y malas de estar ahí y me gustó algo que me dijo. Ella decía estar fascinada por la busqueda japonesa de la belleza diaria. Como, a traves de la autodisciplina, uno buscaba ser siempre elegante, siempre cuidadoso. De ahí interpreté que en la cultura japonesa, incluso el saludo puede ser un arte. Claro que esto no desentona con mi prejuicio y mi odio, pero es un lado positivo que me gusta. Si entendemos la belleza como todo fenomeno que nos produce sensaciones agradables, entonces podría considerarse la belleza como un fin en si mismo.
Yo no llego a tanto, claro. Soy un cinico. Desconfío de las cosas obvias. Pero reconozco que la idea de algo positivo que se extienda más allá de mi me gusta. Yo vivo así, probablemente debido a mi creencia en el destino, en el karma y porque, que demonios, es más comodo vivir así. Intento buscar la bondad diaria, o quizás el bienestar. No sé. Intento que la gente que esté a mi alrededor viva bien, echar una mano. El mundo siempre es mejor cuando todos ponemos un poquito de nuestra parte. Creo.
Pero claro, ese "creo" es un matiz importante. Hablemos del gato de schrödinger. Bueno, mejor no. Mejor digamos que algo puede ser una cosa y su opuesta a la vez, dependiendo de la perspectiva. O sea, el vaso está medio lleno o medio vacio. ¿Por qué o? Realmente está las dos cosas a la vez. Yo me considero un buen chaval. Otras personas me considerarán un sucio cerdo manipulador. Y probablemente ambas tengan razón. El caso es que diariamente me esfuerzo por recordarme a mi mismo que no soy un inutil. Debo haber hecho algo muy malo y lo estoy pagando. Pero... ¿sabeis una cosa? Nada dura para siempre. Ni siquiera la busqueda diaria de la belleza.
miércoles, 8 de octubre de 2014
¿Y como estoy?
La verdad es que, si os soy sincero, no tengo ni idea. Este fin de semana ha sido fantastico. Me ha permitido ver la luz al final del tunel y creer que la vida merece la pena ser vivida. Mi frase es "me duele la boca de tanto sonreír". Me quedo con eso. Pero la realidad es la que es. Aquí mi día a día es muy triste y muy duro. No debería quejarme. Fisicamente estoy bien, no me presionan, no me maltratan, los jefes son buenos. Pero me siento inutil. Una sensación con la que no estoy nada comodo y que se perpetua en el tiempo. Fuera del trabajo... ¡pero si no tengo vida fuera del trabajo! Es quitarme este resfriado y contar las horas para que llegue el fin de semana. Y en ello estoy. Eso sí, una vez más agradezco a esa persona especial que me ha dado esperanza y a la que espero volver a ver pronto. Wii.
Sobre la disciplina y los colores
Llevo dos semanas dandole vueltas a si apuntarme a una partida de rol con unos colegas. Por un lado los colegas son gente genial y eso me inspira mucho. Por otro lado... es una partida de rol en una especie de Japón feudal. Y no puedo. La cultura japonesa se me atasca. Ese excesivo drama, esa ausencia de humanidad... solo es posible en una cultura terriblemente insular y enrocada en sí misma. Así le sucedió, que primero con el fin de la dinastia Tokugawa y posteriormente con la segunda guerra mundial, enfrentada a la realidad del mundo más allá de sus islas se encontró sin identidad.
Pero no es ese el tema. La cuestión es que no me atrae jugar a rol en ese entorno porque... ya me paso la vida llevando mascaras y sometido a un control de las emociones brutal. Durante los ultimos años he dejado que mis emociones me guiaran, confiando en mi subconsciente para tomar determinadas decisiones. Pero ahora debo reprimirlas, porque estoy en un entorno en el que no se pueden expresar libremente. Lo unico que me faltaba era salir de allí y meterme en una mesa a... representar un entorno similar. Si hombre. Nos ha jodido mayo con el agüita. Si yo precisamente lo que quiero es liberar emociones reprimidas, no reprimirlas aun más!
domingo, 5 de octubre de 2014
Que buen fin de semana
Así es como todos los fines de fiesta deberían ser. Llegar y que te quieran, hacer deporte, disfrutar de gente buena. Hacer cosas que te gustan. Sentirte especial. Compartir risas hasta que te duela la mandibula. Ver salir el sol un día desde el mar, nadando. Al día siguiente verlo abrazado. Encontrarte a Adri, apellidado "esdercaraho". Sentirte tu en plenitud y a la vez sentir que tienes todo el tiempo del mundo, que nada corre prisa, que ya te organizarás.
Mañana volvemos a la oscuridad. Y volvemos al día a día. Pero este fin de semana ha hecho que merezca la pena vivir. Y por eso le doy gracias muy especialmente a mi familia y a Alisa. Gracías.
jueves, 2 de octubre de 2014
Far from grace
Vaya. Llevo dos de dos. Que semanita. Y se supone que el que tiene habilidad con las palabras soy yo. Pero bueno, ¿qué queréis que os diga? Llega un momento en que todo te da un poco igual. En que reconoces que te has caido del cielo y que, por mucho que knock knock knocking on heavens door al otro lado no hay nadie que atienda tus llamadas. Así que te encoges de hombros. ¿Qué le vas a hacer? Una de las tristes realidades que le toca asumir a uno a partir de una determinada edad es que no haces tu mundo, sino que como mucho juegas en él. Y eliges, claro. Tomas decisiones.
Yo soy una persona de compromisos. Parece un poco paradojico, teniendo en cuenta como paso de todo, pero soy un tío de palabra. Si digo una cosa la cumplo. Y la gente que está en mi mundo, que es pequeñito por muchos kilometros que abarque, es así. Yo no dudo de la palabra de mi gente. La palabra es sagrada y no se rompe. El problema de ser así es que, una vez dices "voy a por esto" no dejas que nada te haga cambiar de idea. Sí, queridos amigos, soy un bastardo cabezota.
Ya estoy al otro lado. El amor es algo que les pasa a los demás y, sinceramente, estoy cansado de buscar alguien que me quiera. O quizás es que soy demasiado exigente, no sé. O bastante piba. Quiero alguien que me diga "quiero verte. Aquí. Ahora." Y que lo haga. Y como ya hace meses que las unicas personas que me dicen eso están en a tomar por saco, o están a unas horas de tren pero "a ver cuando podemos y lo hablamos", pues me he cansado de esperar. El finde pasado me puse a disposición. Nadie me quiso. Así que perdonenme uds si, cuando resulta que deciden que pueden tomar un momento de su tiempo para mi, a mi me ha arrastrado la marea y me he ido. Nada dura para siempre.
He cambiado, mucho. Decía Aliusha que, un tío que pasa demasiado tiempo solo, se vuelve una nena. Es verdad. Pierdes confianza en ti mismo y capacidad para asumir desafios y cambios, te vuelves inseguro y dudas. También el curso me ha agotado emocionalmente, muchisimo. Reconozco que estoy en una depresión. Aliusha decía "espero que sea de fuera adentro y no de dentro afuera". Es al revés, claro. El finde pasado debería haberme ido a Sofia. En cuanto pueda intentaré hacerlo, porque allí me ponen a funcionar, me recuerdan quien soy. Eso es lo que me hace falta. Verme en un espejo y reconocerme, ponerme cara, gestos, expresiones.
He perdido la pasión por el movimiento. Me duermo en el tren en lugar de pasarmelo mirando por la ventana boquiabierto. Mi niño, esa adorable criatura que hacia "oohhh" y "aaahhh" hace mucho que está perdido en el día a día. No sé quién decía que madurar es bueno. Yo estoy aburrido, cansado, tenso, y solo quiero estar a gusto con gente que me quiera, que me acepte, que no me exija y entienda que, a veces, soy un bastardo insoportable. Como nos pasa a todos. A ver si ahora voy a tener que ser yo el unico que aguanta las bofetadas de los demás. Creo que también estoy cansado de eso. Así que bueno. Las manos en los bolsillos y a seguir caminando. Enseguida empezará a llover.
martes, 30 de septiembre de 2014
Hay momentos en que
Uno se da cuenta de que está equivocado. Que la culpa no puede ser siempre de los demás. Del tiempo, de la ciudad, del horario... hay momentos en que uno se da cuenta de que, quizás, el fallo esté en uno mismo. En mirar siempre hacia el horizonte esperando esa salvación que puede llegar... o no. En esperar que aparezca esa persona que te salve de ti mismo. En refugiarte, una vez más, en sueños imposibles que sabes que no tendrán lugar.
Entonces es el momento de tomar decisiones. De sacar algunas cosas de tu vida. Es el momento de decir "mira, no estoy de acuerdo con esto." y de darte a valer. Porque cuando uno se siente debil, cuando se siente pequeño... cualquier cosa le vale. Y ni puede ni debe ser así. Ojo, no estoy hablando de valer en el sentido sexual. Estoy hablando de valer en el sentido de "eh, tengo una tarde libre. Vamos a vernos." No mira. Tienes que disfrutar de tu tiempo, que vale muchisimo, con gente que realmente te aporte algo. Con gente que no se apoye en ti, sino que te dé algo a cambio de lo que recibe. Y aparte, con gente que realmente quiera estar contigo. No gente que te diga "sí, bueno, vale, quizás...". No. Gente que decida que verte a ti es importante para ellos y supone una diferencia. A las que tu les digas "ná, paso" e insistan. Sí, hay muy poca gente así. Pero precisamente porque hay poca, a esa gente hay que cuidarla. Y cuando la tienes, disfrutarlo. Aunque a veces te suponga renunciar a cosas que te gustarían.
Estoy muy jodido. Tonteo con una depresión grave, y lo sabes. Me faltan objetivos vitales, me falta disfrutar de la vida. He caido en una espiral, porque me he pasado demasiado tiempo reprimiendome y ya no sé expresarme. Me la pela. Me da igual todo. Mañana será mejor... o no. Y en este momento tengo que darme cuenta de que está en mi salir. De que el problema no está fuera sino dentro. Y que si quiero hacer algo con mi vida, más allá de alargar los días y las horas y dejar que vayan cayendo hojas del calendario, es empezar a tomar decisiones. Trazar lineas de esas que decía Charlie Ojeda. Y trazarlas con sangre si hace falta.
Así que fuera los mercaderes del templo y vamos a orar. A ver que pasa. Por de pronto, cosas que me gustan. Baloncesto. Muñequitos. Rol. Gente con la que disfruto de esas cosas. Colegas. A mi aire.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Gente curiosa
En este casi mes que llevo en Madrid he tenido la suerte de encontrarme con un grupo de chavales muy peculiar. Digo chavales porque, en esta nuestra sociedad, el termino alcanza a gente entre quince y casi cincuenta. Es raro. Bueno, que me salgo del tema. Conocí a uno de ellos que me presentó a otros dos. Estoy en un grupo de whatsapp del que solo he conocido a cuatro de ellos. Pero me da igual porque me gusta el rollo que llevan. Hoy reflexionaba sobre porqué estoy tan comodo y porqué me gusta tanto el ambiente de camaraderia, pique sano y humor acido. Porque me recuerda mucho al barco.
Alguna vez he contado que, cuando llegué al barco, tras la primera navegación llegó un cabo segunda al que no conocía. Y me dijo "te voy a dar un consejo. Te contarán que esto es como una familia: tu ni caso. Es mentira. " Pero el tiempo me demostró que ese cabo segunda se equivocaba. El barco sí era una familia. No los elegía, cada uno era de su padre y de su madre... pero todos pasabamos por lo mismo, todos teniamos que apoyarnos los unos a los otros y todos teniamos que convivir. Así que enseguida me di cuenta de que existía como una especie de... acuerdo de sinceridad. Nadie hablaba por detrás de nadie, nadie se callaba nada. Claro, existía una violencia verbal brutal. A veces en broma y a veces en serio, el entorno era tenso. Pero como le pasaba un poco a Charlie con su parienta, cuando uno habla de todo y tiene esa seguridad... pues se despreocupa. Está comodo. No tiene que fingir porque, total, al final se va a notar igualmente. A nadie le importa como seas, mientras seas parte del grupo. Y eso es lo que veo en estos chavales. Que se sueltan autenticas barbaridades sin pestañear, porque saben que van sin maldad y que pueden contar los unos con los otros. Decía una canción que escuché el otro día que, solo te molesta el camino cuando echas de menos el hogar. Yo llevo tanto tiempo deambulando que echo de menos sentarme en un sitio rodeado de gente que se está tirando puñaladas, con mi libro, y sentirme rodeado de esa sensación de camaraderia. Y me encanta que esta gente la tenga.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Actitud
Ayer estuve echandole un cable a un compañero que quiere aprender inglés. Mi colega andaba ahí, peleando, y poco a poco lo conseguirá. Es un tío inteligente y con esfuerzo y voluntad todo se consigue. En cambio, me sorprendió como afrontaba el estudiar. Su fisonomia cambiaba completamente, bostezaba, se llevaba las manos a la cara, se dejaba caer medio tumbado sobre el texto... es como si aprender inglés le sorbiera la energia. Me llamó mucho la atención, sobre todo comparado con mi actitud habitual ante las clases de algo que quiero aprender, que siempre estoy electrico.
También ayer me encontré con una de esas situaciones que me molestan mucho. Trabajo en un sitio donde la gente tiende a fijarse demasiado en los demás. Será el uniforme, pero todo rasgo que destaque o llame la atención tiende a ser visto como algo negativo. Lo que me sorprendió en este caso no fue que alguien comentara un rasgo llamativo mío, sino que lo hiciera con la hipocresia de pensar que es por mi bien e invadiendo mi privacidad. Quizás debido a mi hermano o debido a mi experiencia embarcado, con tormentas personales que debían ser reprimidas, he desarrollado una sensibilidad exagerada hacia mi privacidad. Tiene bastante sentido, visto el excesivo cuidado que pongo en no invadir el espacio personal de nadie, pero a mi no se me ocurre meterme en determinados pantanos sobre gente que no conozco. Charlie Ojeda hablaba de lineas que trazamos, cosas que permitimos y que no. Y como, cuando nuestras lineas no coinciden con las de nuestro entorno, surgen los problemas.
El caso es que estaba en cama y reflexionaba sobre ambos temas. Sobre como la actitud te condiciona a la hora de hacer cualquier cosa, cambiando tu enfoque y haciendo que algo que te sea dificil o complicado pase a ser divertido, y como el respeto a los demás surge de nuestra cosmovisión, de nuestra idea de lo que es normal y lo que no. Es dificil adaptarse cuando uno tiene normas, codigos e idiomas distintos de los de su entorno. Pero la pregunta es... ¿cuanto de ti mismo estás dispuesto a ceder para adaptarte? ¿En qué momento estás dispuesto a dejar de ser lo que tu quieres ser y pasar a ser lo que los demás consideran que debes?
martes, 23 de septiembre de 2014
dead is the new alive
Como ha cambiado el perfil de la chica-ale! Hace unos años teniamos a muchachas inquietas, buscadoras a las que le faltaba una parte. Ahora está cambiando el perfil, son más autonomas y más locas a la vez, más viajeras, más romanticas y más absurdas a la vez.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Quo Vadis, hobbit ario ?
No recuerdo la ultima vez que me pasó esto. Fin de semana inminente. Tengo tiempo y dinero. Puedo hacerme un viajecito, escaparme y ver a alguien... ahora bien. A quien ?
Hay que evaluar. Que doy. Que recibo. Y sobre todo.. que busco ? No sé lo que quiero. Voy a Cadiz y duermo. Pero la vida no puede ser trabajar, comer y dormir. Eso es embarcado pero fuera... hay que volver a los ciclos. Ciclos de compresion y ciclos de expansión. Ciclos de experiencia y ciclos de reflexión. En general consiste en darse cuenta de que tipo de gente quiero que haya en mi vida y como quiero que esa gente esté.
He perdido la fé en la amistad. Lo reconozco. Llevo demasiado tiempo abandonado a mi suerte en Ferrol, sin nadie que se moleste en escribir, en llamar, en acordarse. Soy victima de esta epoca en la que todo es pasajero, en la que nadie cree en nada, en la que no existe el compromiso. Supongo que como cada uno da lo que recibe, yo he dejado de dar. Pero como en el amor o en el trabajo, soy un pobre romantico ingenuo y me resisto a dejar de creer. Porque dejar de creer equivale a rendirse y yo no me rindo.
¿Cual es el perfil de la gente que entra en mi vida? No lo sé. Estoy cansado como para coger un avión, un montón de pasta e irme a algún sitio. Ya lo hice y mira a donde me ha llevado. Sí, tengo una colección de historias impresionante pero... ahora quiero otra cosa. Algo diferente. ¿Qué quiero? Creo que ya lo sé. Quiero que alguien venga a verme. Por eso cuando me han medio liado para un viaje que quiero hacer he puesto un limite y, a medida que pasaban las horas, me he dado cuenta que ese limite era la excusa. No me apetece. Por otro lado, reconozco que nada se consigue lloriqueando. Si quieres algo tienes que ir a por ello. La cuestión es que... bueno, ¿y por qué tengo que ir a por ello ya, aquí, ahora? Este fin de semana voy a quedarme aquí. No como premio de consolación sino porque me apetece. Así que fijaros que cosa, a lo largo de este día he ido tomando una decisión... y aquí está. A ahorrar un poco de dinero para el fin de semana que viene hacer algo diferente.
Tiempo, espacio y escucharse a uno mismo. Es todo lo que hace falta para tomar una decisión. Y lo demás son chorradas.
Hay que evaluar. Que doy. Que recibo. Y sobre todo.. que busco ? No sé lo que quiero. Voy a Cadiz y duermo. Pero la vida no puede ser trabajar, comer y dormir. Eso es embarcado pero fuera... hay que volver a los ciclos. Ciclos de compresion y ciclos de expansión. Ciclos de experiencia y ciclos de reflexión. En general consiste en darse cuenta de que tipo de gente quiero que haya en mi vida y como quiero que esa gente esté.
He perdido la fé en la amistad. Lo reconozco. Llevo demasiado tiempo abandonado a mi suerte en Ferrol, sin nadie que se moleste en escribir, en llamar, en acordarse. Soy victima de esta epoca en la que todo es pasajero, en la que nadie cree en nada, en la que no existe el compromiso. Supongo que como cada uno da lo que recibe, yo he dejado de dar. Pero como en el amor o en el trabajo, soy un pobre romantico ingenuo y me resisto a dejar de creer. Porque dejar de creer equivale a rendirse y yo no me rindo.
¿Cual es el perfil de la gente que entra en mi vida? No lo sé. Estoy cansado como para coger un avión, un montón de pasta e irme a algún sitio. Ya lo hice y mira a donde me ha llevado. Sí, tengo una colección de historias impresionante pero... ahora quiero otra cosa. Algo diferente. ¿Qué quiero? Creo que ya lo sé. Quiero que alguien venga a verme. Por eso cuando me han medio liado para un viaje que quiero hacer he puesto un limite y, a medida que pasaban las horas, me he dado cuenta que ese limite era la excusa. No me apetece. Por otro lado, reconozco que nada se consigue lloriqueando. Si quieres algo tienes que ir a por ello. La cuestión es que... bueno, ¿y por qué tengo que ir a por ello ya, aquí, ahora? Este fin de semana voy a quedarme aquí. No como premio de consolación sino porque me apetece. Así que fijaros que cosa, a lo largo de este día he ido tomando una decisión... y aquí está. A ahorrar un poco de dinero para el fin de semana que viene hacer algo diferente.
Tiempo, espacio y escucharse a uno mismo. Es todo lo que hace falta para tomar una decisión. Y lo demás son chorradas.
martes, 16 de septiembre de 2014
Time what is time...
Nada como pasarte trece horas en el curro para darte cuenta de la falta que hace que te dé un poquito el aire. Dicen que a todo se acostumbra uno. Discrepo. Yo necesito gente con la que reirme, hacer cosas que me motiven, musica que me guste. Necesito un poco de creatividad, historias, paisajes. Necesito movimiento. Al menos sé que dentro de unas semanas habrá cambios, que los voy a provocar yo. Y así me consuelo. Pero estoy agotado y lo peor es que fisicamente noto como me pudro. Habrá que inventarse algo.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Grados de hipocresia
Es curioso como no aprendo. No maduro. No me doy cuenta. Tengo dos opciones en mi presente situación. Puedo pegarle fuego al mundo, mandarlo todo a la mierda y empezar a verlo todo negro, o sea puedo callarme, meterme en agua caliente y no hacerle caso a nadie. O puedo jugar al juego de todos, sonreir, ser encantador, ignorar a la gente. Hace tiempo leí un comentario sobre los moros que me impactó, decía "son serviles y abyectos con el poderoso y arrogantes y tiranos con el debil". Anda mira. Pues va a ser verdad y resulta que los españoles SI somos moros.
Estoy muy calentito. No debería estarlo. Pero no comprendo esa paradoja de venderme un standard moral altisimo al que debo aspirar, pero eh, solo cuando haya gente mirando. Solo cuando cuente para la medalla. Al fin y al cabo todo se traduce, al contrario que en el poema de Calderón, en aparentar y no ser. Pues bueno, señores, yo no juego a eso. Me niego. Pero claro, tendré que irme. Si todo el mundo va para la derecha y yo voy para la izquierda, pues... quizás el fallo sea mío. Así que bueno. Voy a optar por callarme y seguir a mi ritmo. Porque la verdad, cada vez le veo menos sentido a esforzarme tanto, a echarle tanta voluntad, a preocuparme, a tomarme las cosas en serio. Cuando era Prosi era un tío en el que la gente podía confiar. Ahora... ahora me siento que no soy nada. Y estoy hartisimo de no ser nada.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Hobbies que abren puertas
Sorprendido me hallo de la agradable acogida y el buen rollo que me han mostrado la gente de Quimera y de la Asociación de wargames de la sierra de Madrid. Y ojo que no es raro entre gente con aficiones "fuera de lo común" encontrarse con una gran hospitalidad y respeto, así como ganas de hacer sentir comoda a la gente nueva. Pero aún así lo de hoy ha sido sobresaliente. Estoy sumamente reconocido a Marc, Luis, Guille, Gus, Jordan e Ivan. Gente acogedora, cariñosa, inteligente y agradable que me ha hecho sentir uno más del grupo y que me ha enseñado con paciencia y sentido del humor como jugar a algo que es interesante y me afila la mente. Y sobre todo, me ha hecho salir de mi ambiente y encontrarme en otro mundo durante unas cuantas horas. Muchas gracías y aquí dejo testimonio que voy a poner de mi parte para que no sea la ultima vez.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
hacerse adulto
El otro dia, a cuento de una broma sobre mi capacidad de planificación, una amiga me dijo 'te has convertido en un adulto'. Me temo que es verdad. Donde antes tenía reacciones demasiado emocionales, ahora soy más logico y frio. Me pienso más las cosas. Esto tiene pros y contras, como todo. He perdido buena parte de mi espontaneidad y esas salidas tan "locas" que tenía ya no están ahí. Cuesta mucho más hacerme arrancar y moverme. Me falta un puntito de hambre. Y de fondo. Me canso enseguida de las cosas y de la gente. En cambio, como decía también esa misma persona, me cuido más a mi mismo. Y eso es importante, hay que saber darse a uno mismo el lugar que se merece.
Pero no solo yo. Paralelamente a mi, Alisa tambien se ha vuelto una adulta responsable. Se para y piensa, actua con logica. Se cuida a si misma. Creo que esa es una de las claves de hacerse adulto, conocerse a uno mismo y reconocer nuestros propios limites. Antes siempre nos estrellabamos con barreras imposibles, queriamos abarcar más de lo que era posible... ahora nos damos cuenta de que, oye, tampoco hace falta tomarse a uno mismo tan en serio. No hace falta tomarse a chiste, pero sí darse cuenta de que no pasa nada porque alguien no te conteste una llamada de telefono, porque esté ocupado o porque ahora tenga ganas de ver la tele. No hay prisa. Simplemente hay que saber tomarse las cosas con su debida gravedad. Y de ahí surge el entendimiento y la confianza. Me gusta.
Pero no solo yo. Paralelamente a mi, Alisa tambien se ha vuelto una adulta responsable. Se para y piensa, actua con logica. Se cuida a si misma. Creo que esa es una de las claves de hacerse adulto, conocerse a uno mismo y reconocer nuestros propios limites. Antes siempre nos estrellabamos con barreras imposibles, queriamos abarcar más de lo que era posible... ahora nos damos cuenta de que, oye, tampoco hace falta tomarse a uno mismo tan en serio. No hace falta tomarse a chiste, pero sí darse cuenta de que no pasa nada porque alguien no te conteste una llamada de telefono, porque esté ocupado o porque ahora tenga ganas de ver la tele. No hay prisa. Simplemente hay que saber tomarse las cosas con su debida gravedad. Y de ahí surge el entendimiento y la confianza. Me gusta.
martes, 9 de septiembre de 2014
La victoria está en ti
Es curioso como nos buscamos. Existe la distancia fisica y la distancia espiritual. Una es obvia como va, la otra... de repente sientes algo. Piensas en una persona. Y como si se encendiera una bombilla, mandas un sms. Un whatsapp. Un mail. Algo. Y al otro lado, sin que tu lo supieras, esa persona estaba pensando en ti y contesta. Y aunque tengais cientos o miles de kilometros entre vosotros, estáis muy cerca y ese contacto, breve, momentaneo, te estremece por dentro con la sensación del cariño. O el amor, que coño. Que parece que da miedo esa palabra.
También es curioso el tema del orgullo. Yo tengo una relación extraña con el orgullo, a veces me paso y a veces no llego. Quizás en esas fluctuaciones observo a otra gente desde fuera. Cuanto tiempo hace que no me escribe. Ahí está, en el facebook. ¿Empieza él o ella una conversación? Tampoco tendrá tanto interés. ¿Por qué siempre tengo que empezar yo?
Y como quien no quiere la cosa un mensajito. "Te tengo que prestar este libro". "¿Viste esta peli?" y el mensaje entre lineas. Te echo de menos. Una frase que parece que no significa nada, pero que demonios... significa tantisimo. Esa frase es la mano tendida en la distancia y el espacio, a través de la monotonia, la tristeza, los esfuerzos. Es el espacio en blanco antes de un parrafo en un nuevo folio.
Y me encanta. Acaban de pintarme una sonrisa de oreja a oreja con una tontería de esas. Porque con determinada gente no hacen falta las palabras. Con determinada gente existe una complicidad intima, divertida, que va mucho más allá de los gestos, de las caricias y de las historias. Y cuando eso pasa, cuando te dicen una cosa y tu entiendes cosas que la otra persona quería decir, y ni ella misma la sabía... entonces sabes que estáis juntos, que vuestros espiritus se han tocado, y hay pocas cosas más hermosas que esa.
Pero hablemos del tema del titulo. ¿Por qué digo que la victoria está en ti? Porque somos nosotros nuestros peores enemigos. Nuestras dudas y nuestras inseguridades. Nuestra certeza del fracaso. No, no voy a intentar eso, es imposible... y de repente alguien pasa a tu lado y lo hace. Demonios. Pues resulta que no era imposible. Hijo de puta, que mal me ha dejado. Nos pasamos la vida queriendo seguridades, certezas, hechos... mirando lo que NO puede ser, en lugar de lo que es. Porque, ¿quién sabe si estaremos vivos mañana? Así que disfruta ahora. Sonríe, baila, disfruta. Vive el momento. Sabiendo siempre quien eres pero... ¿por qué negarte una sonrisa, un abrazo, una caricia? ¿Por qué negarte un rato de felicidad? Y que te quiten lo bailado.
Quiero dedicar esta reflexión a esa persona que me ha tocado hoy desde la distancia, en un momento un poquito tal para mi. Gracías, tía. Porque siempre me pintas una sonrisa, maldita seas. Ole tu.
sábado, 6 de septiembre de 2014
Random encounters
Hacía mucho tiempo que no tenía una conversación con un desconocido. Hacía mucho tiempo que no me sentaba en un tren y sacaba la cabeza del movil o del ebook y miraba a los ojos a alguien. Y ha sido genial. La persona y la historia es lo de menos, dentro de unos meses desaparecerá en la niebla del tiempo. Como debería desaparecer otra tanta gente que aparece solo un instante y debería ser eso, un instante. Así que bien por no pedir facebook, ni numero ni historias. Que cada uno viva su vida. Pero ha sido interesante tocar un momento la vida de esa persona, compartir emociones y preocupaciones y chistes e historias. Y buenos deseos. También es curioso como, al llegar a destino, otra persona que estaba en otro asiento me ha comentado "no veas la que te ha dado la chavala". Cuando a mi me gustan esas cosas. Me gusta escuchar a la gente, algo a lo que cada vez me acostumbro menos porque casi nadie tiene algo interesante que contar. Aunque haya sido una peonada. Es algo significativo de mi actual estado emocional el que contemple una peonada como algo positivo pero, si os soy sincero, creo que he recibido más de lo que he dado en terminos de atención. Me hace bien sentirme útil.
Este es solo el primer apunte, claro. Hoy he estado en Sevilla con Elli. Y ha estado muy bien. También Mar ha intentado quedar pero... estando como estoy no es buena idea. Y mañana espero ver al Luichi. En general ha sido buena idea venir a Cádiz y me siento bien, despejado, descansado y con ganas de otro asalto. Me ha hecho bien bajar. Y me ha hecho bien reencontrarme con esa parte de mi que tiene curiosidad por los demás.
martes, 2 de septiembre de 2014
flujos
La inseguridad desvirtua la percepcion. No dejes que el miedo te impida disfrutar de algo bueno. Equilibra las cosas. Cuando un abrazo es real y cuabdo es un abuso ? Vida interior/exterior. Equilibrio
Porqué no son raros los ikikimoris
Para los que no conozcan el termino, es uno empleado por los medios de comunicación para referirse a personas, generalmente adolescentes asiaticos, que se encierran en su cuarto y se pueden pasar tranquilamente meses ahí metidos.
Una vez hecha la aclaración, procedo. Me levanto por la mañana y aún no ha salido el sol. Más allá de mi ventana, la oscuridad es absoluta, solo punteada por pequeños circulitos de luz en los que imagino gente. Otras personas como yo, levantandose para ir a trabajar, o durmiendo, o viendo la tele, o viviendo cincuenta mil historias diferentes. No lo sé. No me importa.
El silencio es absoluto. El aire acondicionado haría ruido si lo encendiera, pero no quiero. En el pasillo ha sonado una puerta. ¿Será alguien? Tampoco lo sé ni me importa.
Se está bien aquí. No hay problemas. No hay presiones, no hay prisas, no hay gente. Estoy solo con mis pensamientos y puedo leer, puedo escribir, puedo escuchar musica, puedo estudiar. Puedo hacer lo que quiera, pero elijo sentarme en el ordenador y perder mi tiempo en el facebook. Son cosas que pasan.
Sé que cuando salga la vida recuperará el tiempo perdido. Y sentiré historias, miraré a la gente con una empatia exagerada, querré hacer tantas y tantas cosas... pero este oasis de calma, este vacio personal me satisface. A veces me canso de correr, de pelear, de existir. A veces me canso de ser hombro en el que te puedes apoyar, de ser colega en el que puedes confiar, de ser un tío que hace aquello que debe. Entonces me entran ganas de ser travieso, de jugar, de perderme entre la gente, de olvidar. Internet es una valvula de escape demasiado buena. Es adictivo.
Por eso puedo entender aquellos que se hacen su propia mazmorra y tiran la llave. Pero sé que es una fase. Que volveré a coger la mochila y viajar, volveré a fascinarme con cosas e historias, volveré a querer aprender, volveré a querer conocer gente y tocar sus espiritus. Porque soy una persona de contrastes y me gusta la soledad y la muchedumbre, la playa y la montaña, el ruido y el silencio. Porque estoy vivo, en el sentido amplio de la palabra, y quiero seguir estandolo.
Dios, mataría por un abrazo de verdad.
sábado, 30 de agosto de 2014
A veces, sientes lo que quieres sentir
Esto no va por mi. Va por una colega mía que tiene una cierta tendencia a radicalizar sus sensaciones debido a la ignorancia perpetua de ellas. Como no le presta atención a lo que siente, siempre cree que nunca le había pasado lo que le pasa ahora. La ausencia de memoria conlleva la ausencia de referentes y nos lleva a inventar siempre la rueda. O en el caso de las relaciones, a pensar que este amor de mi vida no tiene nada que ver con todos los anteriores amores de mi vida y que yo soy totalmente diferente y que...
Es curioso. A mi no me afecta, pero reconozco que existe un atractivo muy intenso en las personas así, tan desquiciadas y apasionadas. Parece añadir color a algo que, por otro lado, es bastante mecanico. Por suerte con el tiempo uno aprende a esquivar determinadas historias, determinados problemas y a concentrarse en seguir adelante aprovechando lo bueno que la vida le da. Pero antes estaba pensando en eso. En como... "nada ha sido como esto", cuando visto desde fuera todos somos conscientes de que sí. Volviendo al conflicto entre realidad objetiva y realidad percibida.
Y volviendo al tema del titulo, una de las formas más faciles de sugestionarse a uno mismo es apelar a los sentimientos en lugar de a la razón. Por eso todos los demagogos y profetas que en el mundo han existido hablan desde lugares imaginarios, con mayusculas y escudandose en una figura inexistente, llamese razón de estado, Dios o X. Y claro, como no existe una forma cientifica de medir los sentimientos, es sencillisimo manipularlos y graduarlos en base a teorias totalmente peregrinas. Al fin y al cabo, la unica forma de conocerse a uno mismo es apelar un tanto a la objetividad y dejar el concepto de diva y divinidad aparte para asumir que uno es tan especial como todos los millones de personas que hay por ahí sueltas.
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